El PRI de México llega revitalizado como favorito para los comicios legislativos del domingo aprovechando la crisis económica. Después de perder hace casi una década la presidencia que había mantenido durante 71 años, el PRI cayó en una crisis pero siguió gobernando la mayoría de los estados, donde según la agrupación vive más de la mitad de la población del país.
La energía priísta se debe en gran parte a la engrasada maquinaria de propaganda. “El PRI sigue teniendo una maquinaria (electoral) muy bien aceitada” sobre todo en los estados donde gobierna, explicó el analista Enrique Cárdenas, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.
Una muestra de ello fueron los comicios locales de 2008, cuando el PRI ganó un 60 por ciento de las alcaldías, frente al 10 por ciento que obtuvo el PAN a fuerza de “votos duros”, electores cautivos que durante décadas han depositado su papeleta a favor del partido, muchas veces más por tradición que por convicción.
Algunos analistas creen que el PRI podría dejar atrás sus días más abiertos al diálogo para adoptar un papel más intransigente con el objetivo de posicionarse para las elecciones presidenciales de 2012.
El partido del presidente Felipe Calderón, el PAN, no ha dudado en lanzar una campaña que recuerda al viejo PRI: un cóctel de corrupción, fraude y autoritarismo. “Rechazamos la idea de que fue una campaña negra o de ataque (…). Lo que hicimos fue comparar cuentas que entregaron los gobiernos del PRI con las de los gobiernos del PAN”, indicó un portavoz del PAN, Héctor Villareal.