La fiesta del triunfo acabó, y a partir de hoy 8 de mayo, el nuevo presidente de Costa Rica, Oscar Arias, volverá a la realidad. Su gobierno no será nada fácil, pues encontrará a un país con problemas acuciantes, como el aumento de la pobreza, delincuencia, inseguridad, deserción estudiantil, y tímidos niveles de crecimiento económico.
Es el primer Premio Nobel de la Paz en lograr una reelección presidencial.
“Arias no las tendrá nada fácil, pese a su liderazgo”, dijo un experto en política local. Arias, de 65 años de edad, divorciado y padre de dos hijos, retornará al sitio que dejó hace 16 años, luego de haber gobernado el país entre 1986 y 1990.
Es el primer Premio Nobel de la Paz en lograr una reelección presidencial. Al arribar al poder, hallará un país con una inflación que superó el 14 por ciento en 2005, una de las más altas de América Latina. Por su parte, la pobreza afecta a más del 20 por ciento de la población, mientras la deserción estudiantil en los niveles de secundaria ronda el 40 por ciento.
El problema del narcotráfico se ha instalado hace bastantes años en el país centroamericano. El año pasado, la policía capturó unas nueve toneladas de cocaína, en el marco de un tratado de patrullaje conjunto con Estados Unidos que mantiene en vigilancia permanente las costas. El nivel de crecimiento de la economía apenas se acerca al 3 por ciento en promedio en los últimos años. Arias reconoce que para que un país como Costa Rica pueda respirar económicamente, el crecimiento debe ser al menos del 6 por ciento anual.
Desde hace varios años, esta pequeña nación centroamericana, de 4,5 millones de habitantes y 51.100 kilómetros cuadrados, enfrenta una grave crisis en materia de seguridad ciudadana. Los robos, crímenes, ajusticiamientos por parte de bandas delictivas, y acciones de sicarios son noticia común desde hace mucho tiempo. Por otro lado, algunos servicios estatales, como la seguridad social, parecen estar llegando a un punto de colapso. La situación se agrava por cuanto el país se convirtió en un imán para los inmigrantes, especialmente procedentes de Nicaragua, y luego, de Colombia y Venezuela, entre otros países.
Arias dice que buscará crear “miles de empleos” para la población, especialmente a través de la inversión extranjera. Para esto, está apostando al tratado de libre comercio suscrito por Costa Rica con Estados Unidos, conocido como CAFTA por sus siglas en inglés. Pero no las tiene todas consigo. El movimiento sindical y fuerzas cívicas y sociales dicen que tomarán las calles si el tratado es aprobado en la Asamblea Legislativa, por considerar que implica la “entrega” de la soberanía nacional.
El CAFTA obliga a Costa Rica a romper con 50 años de monopolio estatal sobre las telecomunicaciones y el negocio de los seguros. Es un tema sensible, pues el control estatal sobre esos sectores permitió, en parte, la estabilidad y el progreso social que experimentó el país en el último medio siglo.
Arias llega al poder sin mayoría en la Asamblea Legislativa, lo que lo obligará a jugar con las alianzas y negociaciones con otras fuerzas minoritarias para impulsar sus proyectos estratégicos, entre las cuales figura una reforma fiscal. Además, tendrá que luchar contra la corrupción, un flagelo que está golpeando las entrañas de la sociedad costarricense.
Arias volverá a la presidencia de Costa Rica este lunes en una ceremonia que se realizará en el Estadio Nacional, en San José, ante unas 15.000 personas, y decenas de invitados, incluidos los presidentes de centroamérica; Hugo Chávez de Venezuela; Vicente Fox de México y Alvaro Uribe de Colombia, el príncipe de Asturias y el presidente de Taiwan, Chen Shui-bian. Fuente: Telemadrid
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR