El presupuesto del gasto federal en los Estados Unidos, ha aumentando drásticamente en cuestiones sociales, típicas de un estado benefactor.
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Martes, 21 de julio 2026

El presupuesto del gasto federal en los Estados Unidos, ha aumentando drásticamente en cuestiones sociales, típicas de un estado benefactor.
Jody Lipford, Jerry Slice
El rol del gobierno en los Estados Unidos y otras democracias occidentales se ha expandido de manera dramática durante el siglo pasado. Comparado con sus funciones previas al siglo veinte, el gobierno ha asumido nuevos y vastos roles, incluidas las pensiones a la vejez, el cuidado de la salud gubernamentalmente proporcionado y un cúmulo de otros programas que típicamente hacen al moderno estado benefactor.
¿Qué diría Adam Smith, el filósofo moral escocés del siglo dieciocho, acerca del expandido rol de nuestro gobierno moderno? Para Smith, las funciones ideales del gobierno eran pocas y bien definidas. En su obra clásica, Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, escrita en 1776, Smith delineó tres importantes funciones gubernamentales: la defensa nacional, la administración de justicia (ley y orden) y la provisión de ciertos bienes públicos (Ej.: infraestructura de transporte y educación básica y aplicada). Claramente, el gobierno ha crecido más allá de los límites de estos simples deberes.
Algunos sostendrán que el gobierno se ha expandido debido a una necesidad, que la sociedad moderna requiere de la redistribución de la riqueza para la estabilidad y la reglamentación para constreñir los excesos de un mercado sin restricciones. Muchos consideran que no resulta realista que en el siglo veintiuno el gobierno se adhiera a los roles limitados imaginados por Smith. Tenemos nuestras dudas acerca de estos argumentos. No obstante, planteamos un interrogante distinto pero relacionado: sí Smith está en lo correcto respecto de que la defensa nacional, la administración de justicia y los bienes públicos resultan esenciales para una sociedad libre y próspera, ¿podrían los roles expandidos del gobierno abandonar un día sus funciones tradicionales y esenciales en detrimento de esa sociedad?
Cuando examinamos la evidencia sobre esta cuestión, los hallazgos resultan impactantes. Primero se deberían categorizar los gastos del gobierno nacional según sí Smith los habría apoyado o no. Bajo la categoría de los que son apoyados por Smith, incluimos a los gastos en defensa nacional, administración de justicia, transporte y educación. Consideramos como gastos sociales a los de
He aquí algunos de nuestros descubrimientos:
Nuestro análisis muestra que el gasto social está reemplazando rápidamente a los gastos en las funciones gubernamentales tradicionales defendidas por Smith. Como resultado de ello, los gobiernos se encontrarán que es crecientemente dificultoso suministrar y mantener los servicios tradicionales sin significativos incrementos tributarios o mayores déficit.
Estas observaciones no son algo oculto y al alcance de tan solo los expertos en materia presupuestaria federal.
Las consecuencias son claras. Continuas tasas de gasto social más altas exigirán impuestos más altos, déficit más grandes o recortes dramáticos en otros programas gubernamentales, tales como aquellos estimados esenciales por Smith. Estos, a su vez, pueden provocar una “lenta formación de capital privado, crecimiento económico más bajo y en el extremo…una contracción económica sostenida”, según
A pesar de estas predicciones calamitosas y sus consecuencias resultantes, la voluntad política a favor de un cambio es débil. Y cuanto más tiempo estas tendencias prosigan, políticamente será más difícil cambiarlas. Quizás es el momento de que el público estadounidense y sus funcionarios electos presten más atención a las sabias palabras de un filósofo escocés que escribió hace 230 años.
Fuente: The Independent Institute.
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