El año pasado, Ecuador creció 6.6 por ciento. Tuvo la inflación más baja en 30 años. América Latina en general creció 5.5 por ciento, quizá el mejor índice en una generación. Bolivia creció casi 4 por ciento, como México, y Brasil 5.2%. Sin embargo los ecuatorianos derrocaron a su presidente y casi en todas partes la gente está descontenta
Medio Ambiente
El año pasado, Ecuador creció 6.6 por ciento. Tuvo la inflación más baja en 30 años. América Latina en general creció 5.5 por ciento, quizá el mejor índice en una generación. Bolivia creció casi 4 por ciento, como México, y Brasil 5.2%. Sin embargo los ecuatorianos derrocaron a su presidente y casi en todas partes la gente está descontenta.
La macroeconomía marcha bien, pero eso no se traslada en las proporciones y el ritmo necesarios a la gente. Los déficit económicos pueden haber mejorado, pero se hacen menos tolerables el social y el institucional. Por eso el descontento con lo que se llamó el consenso de Washington. Hay una brecha ´´cultural´´, de percepciones, entre Estados Unidos y América Latina.
Es en esas condiciones que enfrentamos la gran decisión de los tratados de libre comercio, que redefinirán nuestra inserción en la economía internacional por varias generaciones. Junto con los beneficios de largo plazo que esos tratados puedan traer, con el acceso permanente a los grandes mercados, se acentuarán los otros dos déficit.
Europa hizo su integración con ´´fondos de cohesión´´ que financiaron las brechas entre los países. Con la ampliación a 25 miembros, esos fondos redujeron el per cápita. Esta idea misma es ajena a Estados Unidos, que gasta sólo el 0.15 por ciento de su PBI en ayuda exterior. Los países desarrollados, agrupados en la OECD, se comprometieron en la Declaración de Monterrey a destinar el 0.7 por ciento de sus PBI para ese fin. Ya cinco países superan ese umbral: Noruega (0.92), Dinamarca (0.84), Luxemburgo (0.81), Holanda (0.80) y Suecia (0.79). El promedio de la OECD es 0.41. Estados Unidos es el último de la lista.
En cambio, mientras su contribución a la ayuda creció sólo en 0.04 por ciento durante el gobierno de Bush, los gastos en defensa crecieron 1.7 por ciento del PBI. Si fuera a cumplir con las metas del milenio acordadas en una cumbre de Naciones Unidas, el próximo año, 2006, debería destinar 40 mil millones de dólares adicionales a los 16 mil que destina ahora. Sería sólo la mitad de su gasto anual en Irak y Afganistán. Jeffrey Sachs acaba de publicar en el último número de Foreign Affairs un magnífico artículo con cifras comparativas sobre este tema.
Los altos precios del petróleo ocupan lugar preeminente en la agenda de seguridad norteamericana. Si algún presidente está centrado en este tema es Bush. La nueva situación de altos precios lo llevó a anunciar esta semana seguros federales para la construcción de plantas nucleares e instalación de refinerías en algunas de las 100 plantas militares cerradas del país. Una nueva ley, que podría otorgar exoneraciones tributarias a compañías de energía tradicionalmente ligadas al Partido Republicano, está en proceso. Otro cambio posible sería flexibilizar las regulaciones para permitir nuevos terminales para gas natural, además de los cuatro grandes ya existentes.
Los países andinos venden a Estados Unidos 20% del petróleo que importa. Alianzas futuras de Bolivia y Perú podrían convertirse en un proveedor clave de gas, más cercano y a mejores precios que Rusia e Indonesia. Estados Unidos gasta lo esencial de su ayuda a través de los Economic Support Funds (EFS) a 16 países que considera estratégicos por razones geopolíticas, de terrorismo o narcotráfico. Ya Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia están entre esos 16 países.
Hasta ahora el TLC parece una dádiva en manos de negociadores no políticos. Ha llegado el momento de reunir los temas de comercio con los de energía y los de desarrollo con los de seguridad, en una plataforma única, global.
Y hablar directamente con la Casa Blanca y los congresistas. Sólo entonces estaremos en condiciones de echar las bases de una nueva plataforma de cooperación estratégica con el superpoder que nos tocó en suerte en el hemisferio.
Fuente: Firmas Press
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