Economía y Sociedad, Política

El tráfico de seres humanos no deja de crecer en Bielorrusia

“El tráfico de seres humanos es un problema de rápido crecimiento en la sociedad, y hoy es la tercera actividad criminal más lucrativa del mundo. Además de ser altamente lucrativo, el tráfico de personas tiene cada vez más un alcance transnacional. Según la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU, se trafica con entre 2 y 4 millones de personas anualmente”.

Democracia


El tráfico de seres humanos es un problema de rápido crecimiento en la sociedad, y hoy es la tercera actividad criminal más lucrativa del mundo. Además de ser altamente lucrativo, el tráfico de personas tiene cada vez más un alcance transnacional. Según la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU, se trafica con entre 2 y 4 millones de personas en todo el mundo cada año, la mayoría en el este de Asia y hasta medio millón de personas en Europa.


“Tráfico de personas 2005”, un informe publicado en junio del 2005 por el Departamento de Estado de Estados Unidos muestra que probablemente el tráfico se ha extendido a todos los países del mundo. Según el informe, que examina el tráfico en 150 países, las naciones industrializadas no son la fuente del tráfico de seres humanos, sino los puntos de destino. Cuanto menos rica es una nación, más alta es la cifra de “personas de riesgo”.


 


Bielorrusia es uno de los principales países de origen de mujeres y niños con los que se trafica por Europa, Norteamérica, Oriente Medio y Japón. Hay varios motivos de esto: buena posición geográfica (en “la encrucijada de Europa”), bajo estándar de vida, y, por supuesto, mujeres bellas. Este último “hecho” es objetivo, pero no obstante es reconocido por muchos hombres que vienen a Bielorrusia.


 


A comienzos del 2004, durante un viaje desde el palacio presidencial a su residencia, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, decidió que había demasiadas caras de mujeres y niñas occidentales en las vallas publicitarias. Como medida “preventiva” contra el tráfico de seres humanos, firmó un decreto que exigía que las compañías utilizasen solamente caras bielorrusas en su publicidad. Esto se supone que va a ayudar a que las jóvenes bielorrusas obtengan más trabajos como modelo en el país, en lugar de acudir al extranjero, donde muchas corren un riesgo mayor de ser “objeto de tráfico”. Lukashenko no se molestó en pensar en el impacto que su decreto tendría sobre montones de compañías extranjeras, cuyas “caras de marca” no son bielorrusas. Shell Oil, cuya “cara” es Michael Schumacher, ahora rehúsa anunciarse en Bielorrusia, igual que un buen número de compañías.


 


“El gobierno de Bielorrusia no cumple completamente con los estándares mínimos de eliminación del tráfico”, reza el informe de Tráfico de personas. “Sin embargo, está tomando medidas significativas para hacerlo”. Por “medidas significativas”, los autores del informe quieren decir un nuevo decreto presidencial para combatir el tráfico de personas, el N3, firmado a comienzos de marzo del 2005.


 


A Kofi Annán, el Secretario General de la ONU, probablemente le gustaría el título del decreto (como a los funcionarios norteamericanos). Pero no es probable que alguien esté deacuerdo si realmente se lee el decreto: la clausura de todas las agencias de modelos y matrimoniales en Bielorrusia no va a solucionar el problema. Tampoco lo va a solucionar prohibir los estudiantes ir a estudiar o trabajar al extranjero y tampoco hacer imposible que los extranjeros adopten a niños bielorrusos.


 


Según el decreto, cualquier actividad vinculada con el empleo en el extranjero debe tener licencia del Ministerio de Asuntos Internos. Justo después de que se firmase el decreto, dos agencias bielorrusas de modelos fueron clausuradas por “no cumplir las nuevas normas”. El director de una de las agencias fue encarcelado. A otras 20 agencias de modelos se les “dio la oportunidad” de recibir un nuevo permiso el 1 de julio. Ninguna lo logró. Esta no es la primera regulación que obstaculiza el negocio bielorruso de las agencias de modelos, pero puede ser la definitiva.


 


Para empeorar las cosas, ninguna de las agencias matrimoniales de Bielorrusia logró recibir la licencia para operar bajo las nuevas normas. “Hay una enorme demanda para este tipo de servicio en Bielorrusia”, dice el ex director de la agencia Corazones Solitarios. “No hay bastantes hombres para todas las mujeres del país; el 13% de las mujeres en ´edad de casarse´ no tienen pareja”. Como consecuencia de las acciones del gobierno, las agencias matrimoniales operan ahora en el mercado negro. Esto difícilmente puede ayudar a solucionar el problema del tráfico de seres humanos en el país.


 


Pero quizá el impacto más serio del nuevo decreto se dé en los estudiantes. De ahora delante, todos los estudiantes universitarios y escolares necesitarán un permiso del Ministerio de Educación para estudiar al extranjero. A comienzos de agosto del 2005, el Ministerio impidió que 59 de los estudiantes más brillantes de Bielorrusia participasen en un programa de intercambio con Estados Unidos (programa que ha operado con éxito en Bielorrusia, sin ningún rapto, durante los últimos 13 años). “Este decreto no tiene nada que ver con preocuparse por la generación más joven. Sólo demuestra la creciente tendencia de las autoridades a aislar al país”, dice Alexander Ruhlia, el ex director del Departamento de Asuntos Internacionales de la Universidad Pública de Bielorrusia.


 


El decreto N3 tampoco beneficia a los huérfanos. “12.000 huérfanos bielorrusos han sido privados de la posibilidad de ser adoptados por extranjeros”, dice Natalja Pospelova, la directora del Centro de Adopción de Bielorrusia. El año pasado, familias extranjeras adoptaron a 596 niños. Ahora, según el decreto, uno sólo puede adoptar un niño con el consentimiento del ministro de educación, que es personalmente responsable de todas las adopciones que apruebe. ¿Se reunirá él con cada uno de los 600 futuros padres? No es probable. Tampoco es probable que el ministro arriesgue su puesto por el bien de algunos extranjeros o de un huérfano. Es mucho más probable que se selle “rechazado” en cada solicitud de adopción de ahora en adelante.


 


“Es la reacción estándar de las autoridades bielorrusas a todo problema en crecimiento”, dice Valerij Karbalevich, un experto en política de The Strategy, una importante institución independiente. “Esta reacción puede describirse con la siguiente analogía: la medicina prescrita es más peligrosa para el organismo que para la propia enfermedad”.


 


La “estrategia anti-tráfico” del gobierno bielorruso no reduce el tráfico de personas. Menos libertad económica y política y más regulaciones sólo incrementarán la cifra de personas que emigran en busca de “una vida mejor”, y la cifra de intermediarios ilegales dispuestos a ayudarles.


 


La raíz del problema no se encuentra en tales intermediarios, sino en el estado. En Bielorrusia, el estado no concede a la gente suficientes oportunidades de autorrealización. La pobreza, la corrupción, la falta de educación y la eterna avidez humana por mejorar la propia vida hacen a la gente vulnerable al tráfico de personas. Las reformas económicas pro-mercado y la libertad en general son los verdaderos remedios para tratar esta enfermedad. Desafortunadamente, las regulaciones son mucho más fáciles de prescribir.


 


Fuente: TechCentralStation

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

No se encontraron resultados

Menú