Esta semana se presenta crucial para el futuro del Tratado de Libre Comercio de EEUU, América Central y República Dominicana (TLCAC). Los presidentes de todos los países implicados se darán cita en Washington para sacarlo adelante con la oposición de los demócratas estadounidenses y otras muchas instituciones.
Los presidentes se reúnen en Washington el 12 de mayo
Todavía quedan muchos escépticos en centroamérica que no acaban de ver con
buenos ojos las ventajas del libre comercio con Estados Unidos. Con el objetivo
de eliminar cualquier reserva o duda, los presidentes centroamericanos se han
propuesto visitar durante esta semana varias ciudades de la Unión Americana. De
esta manera, cada presidente ha elegido alguna de las ciudades que se consideran
clave para dar a conocer las virtudes del Tratado de Libre Comercio de Estados
Unidos, América Central y República Dominicana, más conocido como TLCAC.
En este sentido, el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca,
visitará Los Angeles para intervenir en un encuentro promovido por la Cámara de
Comercio de Estados Unidos. Allí se dará el pistoletazo de salida del
“recorrido” de Saca, que le llevará por San Diego (California) y Alburquerque
(Nuevo México).
Posturas en contra del TLCAC
Además, el 12 de mayo
se ha previsto una reunión de los presidentes centroamericanos con George W.
Bush en la Casa Blanca. Y es que el objetivo es aprobar el TLCAC antes del
verano, aunque un grupo de legisladores demócratas prefiere esperar un tiempo
todavía. Por ejemplo, la demócrata californiana Ellen Tauscher cree que el
documento del TLCAC aún carece de suficientes garantías para proteger los
derechos laborales en los países centroamericanos. Tauscher alega que primero es
fundamental ayudar a los obreros estadounidenses desplazados a causa de la
globalización del comercio, antes de aprobar un pacto de las características del
TLCAC.
También en contra del Tratado de Libre de Comercio está el Centro
de Recursos Centroamericanos (Carecen) que sostiene que el TLCAC incluye
cláusulas muy perjudiciales para los países de Centroamérica. El Carecen está
convencido de que supondría un aumento de la pobreza en estos países y la
emigración a EEUU. Para defender su teoría se han basado en el antecedente del
TLC firmado entre Canadá, EEUU y México, “que generó más pobreza en México y
pérdidas de puestos de trabajo”.
Los detractores del acuerdo aseguran,
además, que impedirá la distribución de medicinas genéricas de bajo precio en
Centroamérica, propiciará la privatización del sistema de salud pública, la
educación y el suministro de agua, y dificultará la sindicalización obrera en
las zonas de libre comercio. Además, la red anti-TLCAC cuestiona la forma en que
aquel ha sido negociado, “en secreto” y excluyendo a los sectores laborales y
ecologistas.
Sin embargo, los presidentes centroamericanos no están de
acuerdo con las críticas y niegan que haya sido negociado en secreto. Además,
los diferentes gobiernos se defienden alegando que sus países ya han superado
cualquier tipo de postura contraria y dirigen su mirada a Estados Unidos donde,
dicen, se encuentra la verdadera oposición al TLCAC. Además, se preguntan cuál
es la solución alternativa que proponen aquellos que se oponen al
Tratado.
Sea como fuere, lo que está claro es que esta semana se presenta
decisiva para el futuro del TLCAC. En Washington estarán todos los presidentes
centroamericanos y de República Dominicana, pero también los grupos que se
oponen al Tratado.
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