Michelle Malkin
Las fuerzas canadienses del orden podrían estar orgullosas de haber capturado una reputada red terrorista islamista que podría golpear a siete naciones. En lugar de eso, nuestros vecinos del norte intentan llegar a extremos insospechados para lavar la imagen de los vínculos jihadistas que unen a los planificadores acusados con sus colegas de mentalidad criminal en todo el mundo.
Vivimos en un continente de cobardes que está sentenciado.
Un funcionario de la Real Policía Montada de Canadá acuñó el altisonante término “amplio estrato” para describir un segmento de la sociedad canadiense del cual proceden Jamal y sus compañeros adultos sospechosos Fahim Ahmad, Zakaria Amara, Asad Ansari, Shareef Abdelhaleen, Mohammed Dirie, Yasim Abdi Mohamed, Jahmaal James, Amin Mohamed Durrani, Abdul Shakur, Ahmad Mustafa Ghany, y Saad Khali.
¿”Amplio”? Supongo que lo es si una define como “amplio” más de una variación de Mohammed o Jamal. O quizá, como sugiere el humorista de Internet Jim Treacher (jimtreacher.com), “amplio” se refiere al “estrato” de las largas barbas de los sospechosos.
Sin verse disuadido por lo obvio, el jefe de la policía de Toronto Bill Blair aseguraba al público que los sospechosos musulmanes “estaban motivados por una ideología basada en la política, el odio y el terrorismo, y no la fe… no estoy al tanto de alguna mezquita por la que estos individuos fueran influenciados”. Bien, jefe cegato, intente el Centro Islámico Al-Rahmán para la Educación Islámica. Es la mezquita fachada canadiense donde el sospechoso de mayor solera, Qayyum Abdul Jamal es, según su propio abogado, un líder de oración y miembro activo -junto con muchos de los restantes varones musulmanes detenidos en la refriega.
Muchos norteamericanos desorientados continúan impactados, impactados, de que los jihadistas vivan entre ellos -a pesar del secreto a voces de la reputación de nuestro vecino del norte como asilo seguro para un terrorista islámico. Una nube de justificaciones se avecina. El The Toronto Star informa, con una religiosidad que deja boquiabierta, que “es difícil encontrar un denominador común” entre aquellos que nos matan.
Tenga una pista, lince: es la jihad, estúpido. Lleva en marcha desde las Cruzadas. Y continúa bajo nuestras narices.
El plan canadiense ha sido vinculado a las detenciones de dos varones musulmanes de Georgia a comienzos de este año. Uno es Ehsanul Islam Sadequee. Nota a los editores: por favor, no sustituya “Islam” con la palabra “paz”.
Sadequee y Syed Haris Ahmed viajaron a Toronto el pasado marzo y se reunieron con otros objetivos de un sondeo de la Fuerza de Choque en Terrorismo Conjunto. Discutieron ataques terroristas contra refinerías y bases militares, y “planearon cómo destruir el Sistema de Posicionamiento Global”. Ahmed fue a Pakistán en un intento por obtener “formación islámica” en un campamento de entrenamiento terrorista, según una declaración oficial del FBI.
Las filas de los planificadores aniquiladores de infieles entre nosotros son legión.
- En mayo, Shahawar Matin Siraj fue procesado por planear volar por los aires el metro de Herald Square, en Nueva York. Llamó la atención de las fuerzas del orden después de sus diatribas contra Estados Unidos en una librería islámica local.
- Asimismo, el mes pasado, el recluso del corredor de la muerte de Virginia y converso de Nation of Islam John Allan Mohammed era declarado culpable de seis asesinatos en Maryland de su asalto criminal en la zona de Beltway en otoño del 2002. Su protégé musulmán de cerebro lavado, Lee Malvo, brindó testimonio de que los dos planeaban matar niños, policías y mujeres embarazadas -y reclutar y entrenar a 140 sin techo en un complejo canadiense, que cometerían terror en masa en ciudades de toda América.
- En abril, un tribunal federal condenaba a Hamid Hayat, un lodi de 23 años de edad, por asistir a un campamento de entrenamiento terrorista en Pakistán y volver a Estados Unidos para acometer la jihad violenta contra sus conciudadanos.
- En marzo, el ciudadano americano de nacimiento Mohammed Reza Taheri-Azar arrolló con un Jeep Cherokee alquilado a un grupo de estudiantes en el campus de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill para vengar las acciones americanas contra los musulmanes de todo el mundo. “He vivido con el santo Corán como mi constitución y mi definición de la justicia para lo bueno y para lo malo”, escribía el licenciado en ingeniería de la UNC.
- El verano pasado, los funcionarios frustraban un complot terrorista para atacar a los infieles de enclaves militares y judíos de Los Ángeles en el cuarto aniversario del 11 de Septiembre y en las fiestas sagradas judías. Fue planeado por conversos musulmanes militantes de la Jam´iyyat Ul-Islam Is-Saheeh (” Asamblea del Auténtico Islam” en árabe) que habían jurado obediencia a la jihad violenta en la Prisión Estatal de New Folsom, en California.
¿Ningún denominador común? Por favor, saque su cabeza de infiel de la arena, antes de que la pierda.









