Dos estudios de esta institución nos sitúan como uno de los 15 mayores exportadores del mundo y como el país industrializado con los costes laborales más bajos.
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Viernes, 13 de marzo 2026
Dos estudios de esta institución nos sitúan como uno de los 15 mayores exportadores del mundo y como el país industrializado con los costes laborales más bajos.
INSTITUTO DE LA ECONOMÍA ALEMANA DE COLONIA
Sólo siete países de la Unión Europea se encuentran entre las potencias
exportadoras mundiales, y uno de ellos es España. Así lo asegura al menos un
estudio del Instituto de la Economía Alemana de Colonia, que sitúa a nuestro
país en el undécimo lugar de esta clasificación.
El volumen total de las
exportaciones españolas asciendió a 228.300 millones de dólares en 2003. De esa
cantidad, 151.900 millones de dólares, el 66,5%, corresponde a exportaciones de
bienes, mientras que 76.400 millones de euros, el 33,4% del total, son
exportaciones de servicios.
La clasificación la encabeza Estados Unidos,
con un volumen de exportaciones de más de un billón de dólares en 2003. Los
servicios representan el 30% de ese total. Alemania ocupa el segundo lugar con
860.000 millones de dólares y Japón el tercero con 542.000 millones.
China es la cuarta potencia exportadora con 482.900 millones de dólares,
figurando a continuación el Reino Unido (433.400 millones), Italia (363.000
millones) y Países Bajos (357.500 millones). El noveno lugar corresponde a
Canadá, con 311.300 millones de dólares, mientras que Bélgica se sitúa en el
décimo puesto, con 296.300 millones.
Por detrás de España se sitúa Corea
del Sur (225.500 millones de dólares), Méjico (177.800 millones de dólares),
Taiwán (173.600 millones) y Rusia (151.100 millones), que ocupa el último puesto
de los quince países exportadores más importantes del mundo.
Costes laborales más asequibles
Una de las
razones que pueden explicar este alto índice de exportaciones es el bajo coste
de la mano de obra en España en comparación con otros países de su entorno.
Según otro estudio también presentado por el Instituto de la Economía Alemana de
Colonia, ese coste asciende a 15,97 euros por cada hora trabajada en la
industria manufacturera.
Por detrás del dato español sólo figuran Grecia
(10,18 euros por hora trabajada), Portugal (7 euros), Chequia (4,3 euros),
Hungría (4,04 euros), Polonia (3,26 euros) y Eslovaquia (3,22).
Otros
países superan a España, pero la diferencia no es muy acusada. Así, Italia
presenta un coste de 16,69 euros por hora, y Canadá, 16,83. Estos y otros países
industrializados compensan sus altos costes laborales incrementando su
productividad; este no es el caso español, en el que los índices de
productividad se encuentran en estadios muy bajos con descensos en los últimos
años.
Además a la hora de elegir una nueva localización, la mayor parte
de las empresas multinacionales traslada su tecnología desde la matriz a la
filial, logrando con ello una productividad más elevada. En estos casos, se
necesita mano de obra cualificada, como la que existe en los nuevos países
miembros de la Unión Europea y que es especialmente destacable en algunos de los
nuevos miembros de la Unión.
Noruega ocupa el lugar más alto de la
tabla, con 28,15 euros por cada hora trabajada en la industria manufacturera,
cantidad que es casi nueve veces superior a los costes laborales de Eslovaquia.
Tras Noruega se sitúa Dinamarca, con 27,33 euros por hora, seguida de
Alemania Occidental (27,09 euros), Checoslovaquia (25,6 euros), Finlandia (24,03
euros), Bélgica (23,8 euros), Países Bajos (23,2 euros), Suecia (22,77 euros),
Austria (21,32 euros), Luxemburgo (21,15 euros), Francia (20,15 euros), Estados
Unidos (19,91 euros), Reino Unido (18,72 euros), Japón (18,18 euros), Irlanda
(18,11 euros), Alemania Oriental (16,86 euros), Canadá (16,83 euros), Italia
(16,69 euros) y España (15,97 euros).
Incertidumbre sobre la economía española
Estos
datos se han conocido precisamente el día en el que el gobernador del Banco de
España ha alertado sobre la necesidad de que el Gobierno vigile el gasto público
que realizan las comunidades autónomas para garantizar así la disciplina
presupuestaria y evitar que las regiones incurran en déficits que perjudiquen la
situación de las finanzas del conjunto del Estado.
Jaime Caruana, que
intervino ayer en el Congreso de los Diputados, donde abrió la ronda de
comparecencias de altos cargos para explicar las principales líneas de los
Presupuestos Generales del Estado para 2005, rebajó la previsión de crecimiento
de la economía española realizada por el Gobierno para el presente ejercicio, al
considerar que el incremento del PIB “se situará ligeramente por debajo del
2,8%”, si bien aseguró que dependerá de cual sea el efecto negativo que suponga
la demanda exterior en la economía.
Con respecto a 2005, explicó que el
crecimiento económico vendrá condicionado por la intensidad de los “impulsos
procedentes del contexto exterior”, así como por la evolución de las
“condiciones internas” de España, ya que si la zona del euro sigue ganado
fortaleza en un entorno internacional expansivo la economía española “tendrá la
oportunidad de reforzar su dinamismo y alcanzar ritmos cercanos al 3%”, aunque
esta cifra “se situá en el rango superior de la previsión”.
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