La perspectiva general para el 2005 es que el crecimiento económico se mantenga razonable, aunque posiblemente inferior al de 2004. Además, otros indicadores financieros permanecieron relativamente sólidos.
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Jueves, 19 de febrero 2026

La perspectiva general para el 2005 es que el crecimiento económico se mantenga razonable, aunque posiblemente inferior al de 2004. Además, otros indicadores financieros permanecieron relativamente sólidos.
Desarrollo
Frente al creciente nerviosismo que genera la contienda política en México, hay
quienes se preguntan si está próxima una brusca y marcada devaluación del peso
frente al dólar, el descontrol total de la inflación, o en suma una crisis
económica. El que responda con certeza a esas preguntas, no puede ser más que un
adivino. Pero lo que sí es posible analizar —y eventualmente pueden dar una idea
al respecto— son los principales indicadores de la economía nacional hasta el
cierre del 2004, porque al final del año se cierra un ciclo y porque hasta esa
fecha se cuentan con las cifras más sólidas.
Al realizar un análisis
somero de las principales cifras, la conclusión podría ser que no estamos —hasta
hoy, marzo de 2005— ni siquiera cerca de una crisis económica. Por el contrario,
los datos revelan una economía con una solidez macroeconómica extraordinaria.
Los datos dejan ver que aunque México no está creciendo a los niveles que
debiera hacerlo para comenzar a abatir la pobreza extrema lacerante en la que
vive la mitad de la población nacional, sí registra un modesto crecimiento,
aunque, desafortunadamente fundado principalmente en factores externos. Un
elemento clave, es que México cuenta hoy con el grado de inversión por parte de
las tres principales calificadoras de riesgo: Standard and Poors, Moody´s, y
Fitch.
Esto significa que México ha logrado consolidar la percepción que
tienen de él las agencias especializadas en riesgo, como buen pagador de sus
deudas. Veamos. En el 2004, el PIB de México creció 4.4% en términos reales.
Varios factores contribuyeron con esa expansión, principalmente: 1.- La
recuperación en el crecimiento en Estados Unidos; 2.- Mayores exportaciones de
petróleo (que todavía es la principal fuente de generación de divisas); 3.-
Repunte en la Inversión Extranjera Directa (IED); 4.- Mayor consumo doméstico;
y, 5.- Un flujo máximo histórico en remesas.
La perspectiva general para
el 2005 es que el crecimiento económico se mantenga razonable, aunque
posiblemente inferior al de 2004. Además, otros indicadores financieros
permanecieron relativamente sólidos. El déficit en cuenta corriente alcanzó los
8 mil 712 millones de dólares (ligeramente mayor a 2003; equivalente a 1.3% del
PIB). Este déficit en cuenta corriente se explica por el saldo desfavorable en
balanza comercial, de 8 mil 530 millones de dólares.
Sin embargo, el
déficit en cuenta corriente es fácilmente financiable ya sea con los flujos de
IED que alcanzaron los 16 mil 602 millones de dólares o remesas de residentes en
el extranjero que registraron una cifra total por 16 mil 613 millones de
dólares. Por otra parte, las reservas internacionales alcanzaron un máximo
histórico en 2004 de 61 mil 496 millones de dólares. Aunque hay quienes critican
tan elevado nivel de reservas y el elevado costo por el arbitraje que conlleva,
lo cierto es que siguen siendo un mensaje claro a los mercados de que México
tiene dinero en el bolsillo por cualquier contingencia. El déficit fiscal del
ejercicio fue equivalente a sólo 0.27% del PIB, como resultado en buena medida
de los amplios ingresos petroleros que representaron el 36% del ingreso del
gobierno.
El crecimiento económico fue acompañado por un repunte en la
inflación: 5.2% en 2004, contra el 4.0% en 2003. Como consecuencia del repunte
inflacionario, Banxico apretó su política monetaria y ello redundó en el
encarecimiento del precio del dinero. La política monetaria más restrictiva del
banco central, así como la tendencia a la alza en las tasas de interés
internacionales, provocaron aumentos y volatilidad en los réditos domésticos. La
Tasa Interbancaria de 28 días (TIIE), que terminó 2003 en 6.3%, osciló entre
4.7% y 9.2% durante 2004, cerrando el año en 9.0% (el segundo trimestre fue
particularmente volátil). Se estima factible que las tasas de interés sigan
creciendo en 2005, pero de manera moderada y más gradual.
Otro indicador
importante de la situación económica nacional es el comportamiento de la
actividad bancaria. Los bancos lograron retomar su objetivo principal, ser
fuente de financiamiento y reanudaron el crédito en casi todos los circuitos. A
pesar del entorno volátil de las tasas de interés, los préstamos bancarios
presentaron un incremento significativo, tras permanecer varios años sin cambios
relevantes. Los préstamos bancarios al sector privado no financiero crecieron
19% en términos reales en el 2004 (consumo +42%, hipotecario +20%, y comercial
+12%).
Como resultado, los créditos bancarios al sector privado no
financiero representaron 9.9% del PIB en 2004 (8.6% en 2003). Debe destacarse
que el efecto positivo de la reactivación económica en la evolución de los
préstamos, fue mayor que el impacto negativo de la volatilidad en tasas de
interés. La Asociación de Bancos de México (ABM) espera una tasa real de
crecimiento en los préstamos cercana a 25% para 2005. A pesar de los logros
obtenidos en 2004, el incremento en los préstamos continúa siendo la prioridad
principal para el sistema bancario.
Ante tasas de crecimiento económico
relativamente altas, los créditos deben continuar aumentando en forma
importante. Si las tasas de interés se mantienen relativamente estables (aunque
incrementándose gradualmente), es posible cumplir en 2005 con la expectativa de
la Asociación de Bancos de México, en el sentido de expandir los financiamientos
incluso a una tasa mayor que en 2004, cuando se logró un 20%. Con tales
indicadores, pareciera que una crisis económica no está cerca, aunque todavía
falta por ver qué tanto se distorsiona el ambiente político. El blindaje
económico parece sólido, pero nadie sabe hasta dónde puede resistir una severa
descomposición política. Veremos.
Fuente: La
Crónica de Hoy – México
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