El centro de la discusión está qué hacer con 11 millones de extranjeros que viven en los EEUU
El proyecto deberá pasar al Senado en la semana siguiente, ya que el líder de la mayoría Bill Frist ha adelantado que deseaba iniciar el debate en el plenario de la cámara alta el martes 27.
Se espera que el miércoles los senadores empiecen a ver los artículos del proyecto promovido por Specter, que ya ha recibido propuestas de seis enmiendas, así como otros proyectos de senadores interesados en dar a la inmigración una nueva estructura legal.
En el primer día del debate en el comité la semana pasada, el tiempo de la sesión fue agotado apenas en las exposiciones de apertura de los legisladores.
En el centro de la discusión está qué hacer con unos 11 millones de extranjeros que viven y trabajan indocumentadamente en Estados Unidos. Esa cifra, manejada por Specter sobre la base de datos de la Oficina de los Censos, es de entre 12 y 14 millones para algunos grupos activistas.
Una vez decidido qué hacer con ellos, el debate pasará a otro componente del problema no menos complejo: cómo recibir a los nuevos inmigrantes. Y después de ello, a cómo mejorar la seguridad en las fronteras.
La Cámara de Representantes aprobó en diciembre un proyecto (H.R. 4430) de seguridad fronteriza que declara lisamente que la permanencia ilegal en Estados Unidos es un delito y todo el que dé ayuda a un ilegal incurre también en delito.
“Dar de comer a un indocumentado se convierte así en una acción que debe ser castigada”, dijo Mateo Ayala, párroco de Nuestra Señora de las Américas, una iglesia que trabaja con hispanos y cuyos servicios son totalmente en español.
Con el lema “Alto a la criminalización de inmigrantes”, decenas de organizaciones civiles, iglesias, grupos laborales, sindicatos y grupos comunales, han preparado una manifestación callejera vespertina para este martes en los alrededores del Congreso.
El hecho de que el Senado no empezara trabajando sobre la base del proyecto H.R. 4430, promovido por sectores radicales antiinmigrantes de la cámara baja, es un indicio de que ha considerado como inadecuada para resolver el problema una ley con tinte solamente represivo.
Douglas G. Rivlin, del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración), uno de los grupos más activos en el proceso de reforma, dijo que el problema no es de malos inmigrantes que burlan las buenas leyes ni de asegurar drásticamente la frontera para evitar que sigan ingresando.
“En primer lugar, tenemos un sistema legal de ingreso al país totalmente divorciado de la demanda de visas de ingreso legal de nuestra economía”, afirmó. “Segundo, no podemos asegurar nuestras fronteras hasta que se haya regulado realistamente la entrada legal”.
La mayoría de los proyectos abre la posibilidad de la salida de Estados Unidos de todos los indocumentados para retornar con una visa de permanencia temporal a cuyo vencimiento deberán salir otra vez y entrar en la misma rutina hasta por dos o tres ocasiones más.
En algunos medios de México, país de donde proviene cuando menos la mitad de los indocumentados, le han llamado despectivamente a esa iniciativa: “Trabaja, come y lárgate”.
El diario The Washington Times ha informado esta semana que un estudio que obtuvo adelantadamente de la GAO (General Accountability Office), la oficina del Congreso que realiza investigaciones sólo a pedido a los legisladores, señala que Estados Unidos no tiene la capacidad de implementar un programa de trabajadores temporales.
Según ese informe, el Servicio de Inmigración y Ciudadanía tiene “graves problemas” para identificar el fraude de visas, un problema que esperaba resolver hacia el año 2011. Si se le diera las tareas de averiguar los antecedentes de millones de indocumentados y de otros más que desearían venir, su capacidad de cumplirlas demandaría más tiempo todavía.
Adicionalmente, otros grupos han calculado en unos 200.000 millones de dólares el dinero que se requeriría para procesar y retornar a su país a los indocumentados que están ya en el país.Fuente:NESTOR IKEDAAssociated Press.









