Más que un Gobierno serio, disciplinado y unido en unos intereses y objetivos comunes, el Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero parece todo lo contrario, un conjunto de personas con distintos puntos de vista, criterios y prioridades. Donde uno dice blanco, otro dice negro. Donde una dice malo, otro dice bueno. Es decir, el Gobierno del PSOE es un verdadero caos. Sobre todo de cara a la crisis económica.
El Comentario
Es verdad que el Gobierno de Rodríguez Zapatero tardó mucho en hablar de crisis económica y de aceptar que era una realidad, pero no es normal que, a día de hoy, se den en el Ejecutivo del PSOE las contradicciones que se dan, sobre todo respecto a la citada crisis económica. Y eso que han sido muchas las instituciones que se han pronunciado y han advertido de la seriedad de la crisis, de su profundidad, de los males que nos afectan y nos acechan y de la gravedad de la situación, amén de que hay indicadores que muestran la realidad de manera seria y contundente. Por ejemplo, el déficit en abril de 2008 era de 6.533 millones de euros, cuando un año antes, en abril de 2007, había un superávit de 9.123 millones de euros. El consumo baja por segundo mes consecutivo y el empleo relacionado con el comercio cae un 4,5 por ciento. La Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) advierte que el paro puede llegar al 21 por ciento en el 2010, es decir, a cinco millones de parados. Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB) advierte también que el sistema financiero necesita una poda. Adecco y el IESE indican, por su parte, que la contratación temporal durante el próximo verano puede reducirse un cincuenta por ciento, es decir, a la mitad. El Estado aumenta su deuda en 21.000 millones de euros mensuales, a razón de 700 millones de euros diarios. Y, para colmo, hasta el euríbor, el indicador al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas de este país, lleva seis días subiendo y se ha colocado en el 1,63 por ciento. En fin, hay muchos ejemplos más, pero ¿para qué seguir, si va a dar igual?. Lo curioso es que mientras todo esto ocurre, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha comentado en la reunión anual del Instituto de Empresa Familiar (IEF), frente a los máximos representantes de las principales empresas familiares, que hay indicios de que tanto la economía mundial como la española están tocando fondo. Y se ha quedado tan ancho y tan a gusto. Quizá por eso, porque piensa que estamos tocando fondo, no ha dudado en coger prestado, gratis total vamos, un Falcom del Ejército del Aire para acudir a un mitin de su partido, el PSOE, a Dos Hermanas, Sevilla, en lugar de coger el AVE, como hubiera hecho cualquier otro político que creyera en la ética y practicara con el ejemplo. Claro, que quizá Zapatero haya dicho que estamos tocando fondo porque la vicepresidenta segunda de su Gobierno y ministra de Economía y Hacienda afirmó hace unos días que se vislumbraban ya algunos brotes verdes en la economía y confíe mucho en su criterio. Pero no puede ser, porque la citada vicepresidenta y ministra acaba de afirmar que el 2009 va a ser un año difícil y de elevada incertidumbre y que el 2010 tampoco va a ser fácil. Después de estas afirmaciones por parte de la ministra Salgado, parece que ella misma ha rectificado su opinión y que ésta no coincide especialmente con la de su presidente. Claro que para hablar de contradicciones gubernamentales habría que comentar la reforma del mercado laboral, donde hay opiniones para todos los gustos también. Después de anunciar un acuerdo a bombo y platillo, resultó que ni los agentes sociales sabían que se iban a celebrar las imprescindibles reuniones para llegar a un acuerdo, después de que se rompieran las negociaciones entre patronal y sindicatos por diversidad de criterio. Y seguimos sin saber nada al respecto de ese famoso pacto. Eso sí, el nuevo secretario de Economía, José Manuel Campa, ha dejado claro, nada más tomar posesión de su cargo, que es necesaria una reforma laboral, opinión a la que se ha unido rápidamente su homólogo de Hacienda, Carlos Ocaña. Habrá que ver qué piensa de todo esto el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, porque puede ser la guinda final. De momento, el Gobierno de Zapatero parece un verdadero caos. Eso sí, parece que no lo intenta disimular. No obstante, los ciudadanos tenemos derecho a que nos digan la verdad de hacia dónde vamos. Como dijo Sir Wiston Churchill: “El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el que viene, y de explicar después por qué no ha ocurrido”.
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