La bomba-lapa utilizada por ETA para acabar con la vida del inspector de Policía Eduardo Puelles estaba compuesta por alrededor de tres kilos de un explosivo que, por las trazas analizadas hasta el momento, podría ser amonitol.
ESPAÑA / La bomba que mató a Puelles
Este potente explosivo surge de la mezcla de nitrato de amonio, polvo de aluminio y nitrometano, sustancia líquida esta última de la que ETA robó 2.000 litros el 8 de octubre de 2007 en una planta química de Saint-Etienne.
En el caso de la bomba del pasado viernes, el nitrometano se utiliza como combustible en el aeromodelismo y amplía el efecto devastador de los dos primeros componentes. Ya fue utilizada en atentados como el de Oklahoma, que causó 168 muertos, o en otros perpetrados por Al Qaeda.
El empleo de amonitol supuso la confirmación de que la banda había recuperado su capacidad para fabricar bombas durante la tregua. De hecho, la ruptura del alto el fuego se realizó con un coche-bomba que guardaba una bomba que incluía hexógeno, una sustancia que la organización terrorista llevaba años sin utilizar.
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