El próximo 25 de mayo, 500 millones de europeos están llamados a las urnas. Se elegirá a los 751 miembros del Parlamento que deberán representar, hasta 2019, los intereses de todos los europeos. Los ciudadanos han identificado claramente el origen de las medidas de recorte y ajuste, propiciando un desinterés por las políticas que vienen de Europa. Multitud de alianzas y bloques concurren a unas confusas elecciones que los ciudadanos no acaban de sentir como suyas.
Los partidos políticos y el propio el Parlamento Europeo llevan meses trabajando en una campaña electoral cuya finalidad es convencer a un desilusionado electorado de la relevancia de estas elecciones. Como principal novedad está la designación, por parte de cada partido parlamentario, de su candidato a presidir la Comisión Europea. Un candidato a presidir el ejecutivo comunitario que, por vez primera vez, no dependerá únicamente de las deliberaciones de los jefes de Estado o de Gobierno sino que vendrá predeterminado por la elección de los votantes europeos.
Los bloques mayoritarios y la veteranía
Tras las últimas elecciones de 2009, el Partido Popular Europeo (PPE), de centro-derecha y formado por 73 partidos de 39 países, logró convertirse en la fuerza más representada con 269 diputados. Su candidato común es Jean-Claude Juncker, ex-primer ministro luxemburgués y ex-presidente del Eurogrupo, un nombramiento que, lejos de aportar renovación, apuesta por la veteranía de quien ya ha ostentado importantes cargos tanto en su país como en Europa.
El segundo partido más representado, el Partido Socialista Europeo (PSE) y que actualmente cuenta con 184 diputados, elegió como su candidato a Martin Schulz. Este alemán de 58 años fue presidente del grupo socialista europeo en 2004 y desde 2012 ocupa la presidencia de la Eurocámara. Al igual que el candidato del PPE, su designación aporta veteranía y no supone ningún relevo en el poder europeo.
Los otros competidores
Pero más alla de los grandes bloques, cohabitan otras alianzas dispuestas a mejorar sus resultados de 2009. La centrista Alianza de los Liberales y Demócratas (ALDE) que en la actualidad cuenta con 84 eurodiputados y es, por tanto, la tercera fuerza parlamentaria, aglutina en sus filas a los españoles Convergencia Democrática de Cataluña y Centro Democrático Liberal. UPyD trató de formar parte de esta alianza, pero su entrada fue descartada alegando que esta formación española no comparte el modelo de Europa federal que defiende ALDE.
El Partido Verde Europeo, actual cuarta fuerza política en el Parlamento con 55 diputados y al que pertenecen los españoles EQUO e ICV, puso en marcha el pasado mes de noviembre unas revolucionarias primarias abiertas paneuropeas online, las primeras de la historia, y donde podían participar todos los europeos simpatizantes y afiliados a partir de los 16 años. De este proceso salieron designados la joven alemana Ska Keller, y el veterano francés José Bové, uno de los más destacados activistas de los movimientos antiglobalización.
Otras concepciones de lo que tiene que ser Europa vienen de la mano de Alianza Libre Europea, regionalista e independentista, y con el objetivo de «luchar por la libertad, la democracia y el derecho de los pueblos a decidir su propio futuro»; y del Partido Demócrata Europeo (PDE-EDP), de centroizquierda e inspiración cristiana.
Nuevas alianzas
El Partido de la Izquierda Europea (PIE) cuenta como líder con Alexis Tsipras del partido griego Syriza. Tras su denominación, Tsipras hizo referencia a una Europa «construida por las fuerzas hegemónicas de la derecha que no es la Europa de los pueblos», fijándose como objetivo ser la «fuerza antagónica frente al neoliberalismo que ha construido la Europa de los pobres». Izquierda Unida forma parte de esta alianza que pretende «denunciar el concepto antidemocrático de la construcción de la Unión Europea».
Y en las antípodas del PIE, la presidenta del francés Frente Nacional, Marine Le Pen, y el líder de la extrema derecha holandesa, Geert Wilders, sellaron su alianza con los objetivos de «frenar la integración europea y combatir la inmigración» y aunar a todos los euroescépticos en un solo bloque. Este bloque trataría de «liberar» así a sus países de la Unión Europea pero, para ello, necesitarán de un total de 25 diputados y de al menos la cuarta parte de los Estados miembros. Actualmente, entre los dos suman siete diputados en Estrasburgo.
Pero por si esta oferta de opciones fuera pequeña, aún quedan un buen número de ellas: Alianza de Conservadores y Reformistas Europeos, Movimiento por la Europa de las Libertades y la Democracia, Alianza Europea por la Libertad, Movimiento Cristiano Político de Europa…todo un entramado de uniones que tratarán de sortear el esceptismo general que recorre Europa y reflejan las encuestas en unas elecciones que, generalmente, suelen servir más para castigar a los gobiernos de turno en forma de indiferencia ante las urnas.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR