Impulsa una especie de “Asamblea Constituyente” sin elecciones para redactar una nueva Constitución
Ambos
son miembros de los partidos tradicionales en el país andino.Evo Morales no
desea unas elecciones anticipadas, pese a lo que dice, y cree que con el
presidente de la Corte Suprema sería más fácil convocar una especie de “Asamblea
Constituyente” integrada por los movimientos cocaleros, sindicales y
“sociales”,como así se designan, que sería la encargada de redactar una nueva
Constitución y posteriormente elecciones bajo un nuevo sistema. Evo Morales
piensa que de ir a las elecciones con el actual sistema las perdería y no sólo
por la competencia de los tradicionales partidos. También por las disidencias
profundas que contra él se están produciendo en el movimiento cocalero, donde
tiene numerosos detractores.
Dimisión de
Mesa
La decisión del presidente de Bolivia, Carlos Mesa,
de presentar la renuncia a su cargo profundizó la incertidumbre que vive este
país andino, donde las protestas sociales encabezadas por líderes de izquierda
no retroceden y se desconoce la decisión que adoptará el Parlamento con respecto
a la continuidad o no del jefe de Estado.
Luego de aceptada la dimisión en
el congreso de Mesa, según el plan de Morales, deberían sucederse la del
titular del Senado -que por mandato constitucional tendría que asumir la primera
magistratura, pues Mesa asumió en su calidad de vicepresidente tras la caída de
Gonzalo Sánchez de Lozada-, y la del presidente de la Cámara de Diputados. Estas
dimisiones permitirían, según Morales, que el presidente de la Corte
Suprema, la última posibilidad en la cadena de sucesión de acuerdo a la
Constitución, convoque en plazo breve a elecciones presidenciales y
parlamentarias. Fuentes consultadas por Diario Exterior afirman que tal cuestión
no es necesaria. El presidente de Senado o del Congreso si aceptaran la
presidencia del país, podrían igualmente convocar elecciones. Lo que es más
importante: convocar unas elecciones constituyentes para que una cámara
democrática y elegida mediante sufragio redactara una nueva Constitución por
amplio consenso, se disolviera y convocara nuevamente a las urnas a los
ciudadanos. No es lo que quiere Morales. Morales quiere una “asamblea”
designada, no elegida.
Declaraciones
El titular de la Corte Suprema,
Eduardo Rodríguez Veltzé, ha señalado que el adelanto de los comicios
fue uno de los temas abordados con los representantes de la Iglesia Católica,
pero aclaró que “aun no hay nada definido y una vez llegado el momento daré una
opinión”.
El líder de la oposición, Evo
Morales, jefe del Movimiento al Socialismo (MAS), ha dicho que la
renuncia de Mesa “es a medias, porque en el mensaje en ningún momento dice que
es irrevocable”.
“Para creer, deben renunciar
Hormando Vaca Diez a la presidencia del Senado, también Mario Cossío a la
presidencia de Diputados, y debe asumir el presidente de la Corte Suprema de
Justicia para convocar antes de fin de año a elecciones presidenciales”, dijo
Morales. Sin embargo aseguró que la salida de Mesa no es la solución a los
conflictos en Bolivia, sino “que todo pasa por la ley de nacionalización de
hidrocarburos”.
Tras pedir la renuncia de Mesa,
Morales dijo que “debe seguir la de los titulares de Congreso a fin que el
presidente de la Corte Suprema de Justicia de Bolivia (Eduardo Rodríguez) asuma
el cargo de presidente de la República y “convoque a elecciones, posiblemente
para fines de este año”.
Morales no quiere
elecciones
Pero
Morales, según fuentes cercanas al líder cocalero consultadas por Diario
Exterior, no desea que se realicen elecciones constituyentes sino que impulsa el
reemplazo de Mesa por Eduardo Rodríguez para contar con un títere que pueda
manipular a su antojo.
Morales
impulsa una especie de Asamblea Constituyente que aglutine a sectores
sociales y corporativistas y que redacte una nueva Constitución y un nuevo
sistema electoral que le sea más propicio. La estrategia expuesta en
infinidad de declaraciones a la prensa por parte del líder cocacolero de
“recuperar la democracia secuestrada por el neoliberalismo” no es más que una
tapadera para ocultar su falta de apoyo en muchos sectores populares. Sería muy
factible, según pudo saber Diario
Exterior de fuentes próximas a organizaciones sociales, que Morales
no quiera ir a elecciones para poder asaltar el poder
ilegítimamente.
Las
Iglesia católica pide por un gobierno de
transición
La Iglesia Católica boliviana
continuará la búsqueda de una solución a la crisis en el país, que “se puede
profundizar” con la renuncia del presidente, Carlos Mesa, ante el Congreso
Nacional. Así lo señaló anoche el vicepresidente de la Conferencia Episcopal
Boliviana (CEB), Jesús Juárez, tras conocer la decisión de Mesa de presentar su
dimisión al Parlamento.
“Yo creo que como Iglesia vamos a
seguir buscando las posibles salidas a la crisis, que a lo mejor con este
acontecimiento se puede profundizar”, dijo Juárez a la emisora de radio local
Erbol. El miembro de la jerarquía eclesiástica, que actúa como mediadora del
conflicto desde el pasado viernes, señaló que la Iglesia “apoya el proceso
democrático y el Estado de Derecho, este sistema de vida fraterna que nos da
muchas libertades”.
La
Iglesia Católica redobló en estos días sus esfuerzos para alcanzar una salida
negociada a la grave crisis política y social que enfrenta Bolivia, después de
que su pedido de tregua no fue acogido por los movimientos sociales, que
mantienen a La Paz cercada por bloqueos y multitudinarias
marchas.
La Iglesia, según fuentes a
las que accedió este medio, pretende que se constituya un gobierno de
transición, de acuerdo con el Estado de Derecho y las previsiones
constitucionales, que convoque a elecciones, deseo de muchos dentro de la
sociedad boliviana, quienes desean que haya una transición hermanada,
consensuada y pacífica
La Paz, sitiada.
Morales no quiere
elecciones.
La decisión de renuncia de Mesa
fue abrupta pero no puede decirse que fuese sorpresiva. “Creo que mi
responsabilidad es decir hasta aquí puedo llegar; es por esto que mi decisión es
presentar mi renuncia al cargo de presidente de la República”, manifestó
visiblemente consternado. Mesa ocupó el sillón presidencial durante 20 meses,
tras suceder el 17 de octubre de 2003 a su antecesor Sánchez de Lozada, quien
también renunció tras una violenta agitación social. El dimitente mandatario
ocupará su investidura hasta que el Congreso elija a su sucesor, según mandato
de la Constitución.
El lugar donde sesionará el
Congreso no está claro dado que La Paz, la ciudad sede de Gobierno, quedó
totalmente desabastecida de gasolina,
diesel y gas licuado, mientras que la Federación de Juntas Vecinales de El Alto,
junto a los dirigentes de los barrios periféricos de La Paz intensificaban los
bloqueos en todos los accesos posibles con mayores medidas de
coerción.
Sin embargo, fuentes consultadas
por Diario Exterior afirman que Evo Morales pretende impedir la reunión del
Congreso en La Paz y presionar para que se acepten sus pretensiones. Hemos
podido saber en fuentes parlamentarias que la otra alternativa que se baraja en
los pasillos del Congreso es sesionar en la ciudad de
Sucre.
Evo Morales ha sido muy claro al
no aceptar levantar las medidas de presión que ejercen en varios puntos del país
y lamentó no haber sido convocado por los líderes de la Iglesia boliviana, al
rechazar la posibilidad de la tregua porque consideró que con el adelantamiento
de las elecciones generales se afectaría la posibilidad de “refundar el país” a
través de la Asamblea Constituyente.
Según Morales, este proceso
debe conducir a la “nacionalización de todos los recursos naturales; la minería,
los bosques, el agua y todo lo que se considera la base económica y estratégica
del nuevo Estado” y vaticinó un incremento en las medidas de presión en todo el
país cuando ya se han organizado un masivo bloqueo de caminos en la localidad
del Chapare.
El
papel del Ejército
El reclamo de una cincuentena de
personas, encabezados por un líder sindical, frente a la sede del Estado Mayor
del Ejército, para la instauración de un gobierno militar en Bolivia, generó la
inmediata reacción negativa de las Fuerzas Armadas.
Como hace diez días, cuando dos
tenientes coroneles abogaron por la instalación de un gobierno
cívico-militar, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Luis Aranda, salió
a desmentir que la jerarquía castrense tenga intención alguna de alterar el
orden vigente y se comprometió a respaldar la Constitución del país.
La manifestación fue dirigida por
Pedro de la Cruz, uno de los dirigentes medios de la Central Obrera Boliviana
(COB), y en ella se repartió un documento en el que se informaba de la apertura
de un “proceso revolucionario” atribuido al jefe del Estado Mayor del Ejército,
el general Marcelo Antezana. “Mi nombre se está usando para desestabilizar el
sistema democrático”, dijo en una conferencia de prensa Antezana en la que se
desvinculó del supuesto movimiento golpista.
“Siempre mantuve una línea de
actitud de respeto a la Constitución Política del Estado, a nuestras leyes y
reglamento, donde la misión de las Fuerzas Armadas está muy clara y no me voy a
prestar para interrumpir el sistema democrático”, dijo el militar.
Asimismo, este diario pudo saber que la cúpula militar no descarta
actuar en caso de que las existencias básicas de la población continúen mermando
y se impida la normal celebración del Congreso sea en La Paz o en
Sucre.