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Evo y las dos Bolivias

Para la gran mayoría de los lectores que no siguen día a día la situación política de Bolivia, se necesita de una breve síntesis sobre lo que está sucediendo.

Carlos Fara

Resulta que nuestro vecino es un país unitario, donde la gente puede elegir a sus alcaldes solo desde 1986. En ese marco, la mayoría de los 9 departamentos (como las provincias en Argentina) reclaman un sistema de autonomía a la española, con elección de sus propias autoridades, poseer un legislativo que dicte leyes, crear sus propios impuestos, manejar sus recursos financieros, etc. En ningún momento se planteó una separación del país: no  la quieren ni la inmensa mayoría de la sociedad, ni los dirigentes.


Este reclamo de autonomía se estableció con más fuerza en el oriente del país, rico en producción agropecuaria e hidrocarburos. En 2006 se votó para conformar una asamblea constituyente para reformar la Constitución, y se refrendó en cada departamento la posibilidad de ser autónomo (Morales hizo campaña en contra de las autonomías). Luego de más de un año de no dictar un solo artículo y con una serie de trámites irregulares, la Asamblea se trasladó de Sucre –donde por ley debía sesionar- a Oruro, y sin permitir la presencia de la oposición, la cual rechaza todo lo actuado, se aprobó el proyecto de constitución del oficialismo.


En ese contexto, los 4 departamentos donde ganó el sí a la autonomía, decidieron dictar sus propios estatutos, los cuales el gobierno de Evo Morales desconoce por considerarlos ilegales. El primer referéndum se produjo en Santa Cruz de la Sierra el 4 de mayo pasado, donde triunfó la aprobación con el 85 % de los votos. El 1 de junio se producirán los comicios en Beni y Pando, y el 22 de junio en Tarija. Las proyecciones de aprobación en todos los casos superan el 70 %, pese a la intensa publicidad del gobierno promoviendo la abstención y deslegitimando los procesos. Como contraataque, el gobierno viene reduciendo el dinero que le corresponden por coparticipación y regalías a los departamentos, con distintos argumentos.


Para concluir este veloz racconto, hace dos semanas el Congreso aprobó una ley por la cual se llama a referéndums revocatorios del presidente y vice, y los prefectos (como gobernadores) de 8 departamentos, los cuales fueron elegidos por primera vez por el voto popular en 2005, junto con la elección presidencial.


El gobierno llamó a un diálogo, una vez más, en esta oportunidad a los partidos políticos. Su propuesta sistemática es compatibilizar el texto constitucional aprobado en Oruro con los estatutos autonómicos de los 4 departamentos, situación que rechaza todo el arco opositor: el principal partido –Podemos- que controla el senado, y 6 de de los 9 prefectos.


Los referéndums revocatorios seguramente devolverán una foto de un país claramente dividido en dos, pero donde las autonomías departamentales ya han alcanzado un consenso del 68% a nivel nacional, incluso en los lugares favorables a Evo Morales. La solución a semejante conflicto solo puede pasar por una gran concertación nacional donde estén sentados todos los actores políticos y el proceso constituyente vuelva a fojas cero.


Fuente: CADAL

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