Rusia espera que la visita de esta semana a Moscú de la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, relance unas relaciones ruso-norteamericanas crispadas desde hace unos meses, y apueste por desarrollar sectores estratégicos para ambos países.
Aspiran a que las relaciones entre los dos países mejore
El Kremlin aspira a minimizar los numerosos desacuerdos que han surgido entre los dos países, sobre todo a propósito de Ucrania, Irak o el programa nuclear iraní, y a poner el acento más bien en los intereses comunes. Entre estos, la continuación de la lucha contra el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva.
En el último encuentro entre el presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo norteamericano George W. Bush, el pasado mes de febrero en Bratislava, “Estados Unidos estaba en plan crítico y quería darle un correctivo a Rusia”, estima Viktor Kremeniuk, del Instituto USA-Canadá de Moscú.
Estas conversaciones llegaban después de unos duros intercambios diplomáticos entre los países, debido sobre todo a la revolución en Ucrania que condujo al poder a un candidato pro-occidental. Washington también se interrogó sobre una evolución autoritaria del poder ruso.
Según Kremeniuk y otros especialistas de la política rusa, Washington ha aceptado ahora no criticar la política doméstica de Putin a cambio del acceso de inspectores norteamericanos a ciertas instalaciones nucleares rusas ultrasecretas.
“Más que nada, Bush teme que unos terroristas se apoderen de armas nucleares rusas insuficientemente protegidas”, según Kremeniuk. “Los norteamericanos están dispuestos a pagar para tener la certeza de que esas armas están seguras, pero quieren poder cerciorarse”.
La cooperación en el ámbito de la seguridad nuclear es prioridad número uno para Washington y los analistas suponen que Rice sacará el tema en su visita de mañana y el miércoles. Además de las entrevistas programadas con el presidente Putin y el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, pocos detalles fueron desvelados sobre el programa de la visita de la secretaria de Estado.
Según el diario Vremia Novosteï, que cita a un diplomático ruso en Washington, las dos partes hablarán también de cooperación energética, comercial, espacial y en los diversos sectores de inversión.
“Queremos romper el tópico que gana terreno en Estados Unidos (según el cual) grupos marginales (en Rusia) intentan sembrar la desconfianza en las relaciones entre Moscú y Washington”, afirma el diplomático, que requirió el anónimato.
Los medios de comunicación norteamericanos describen con creciente frecuencia a Rusia como “una rival, cuando no adversaria” de Estados Unidos y como una fuente de inestabilidad internacional, estima este diplomático.
Una opinión que comparte el ministro Lavrov. “Las relaciones Estados Unidos-Rusia nunca han sido simples. Pero lo que recogen los medios de comunicación norteamericanos y el estado real de nuestras relaciones con Estados Unidos son dos cosas muy diferentes”, declara en una entrevista reciente del semanario Argoumenty i Fakty.
La llegada al Departamento de Estado de Condoleezza Rice, una especialista de la Unión Soviética que habla un ruso fluido, hacer temer en Moscú un endurecimiento de la política de George W. Bush con Moscú.
Pero los dirigentes rusos esperan también que la presencia en Washington de una experta de la historia y la cultura rusas permitirá que la Casa Blanca entienda y responda mejor a las preocupaciones de Moscú.
“Cuando Moscú y Washington están de acuerdo, las posibilidades resultantes son prácticamente ilimitadas”, escribía este viernes el diario del Ejército ruso, Krasnaïia Zvezda.
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