Política

Fines nobles aunque por medios equivocados

The Centre for Independent Studies analiza las propuestas de distintas organizaciones que tienen objetivo condonar las deudas externas de los países en vías en desarrollo concluyendo que, aunque el fin es noble, las consecuencias para los beneficiarios serían muy negativas a largo plazo.

Opinión: The Centre for Independent Studies
En 1996, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial pidieron a sus
miembros que apoyen la iniciativa “Pobres países muy endeudados” que condonaría
la deuda “excesiva” de 40 países en vías de desarrollo. La iniciativa fue
acompañada por otro pedido de perdón crediticio clamado por la coalición Jubileo
2000, conformada por organizaciones sin fines de lucro y entidades religiosas,
quienes hicieron un fuerte llamado a fin de aplazar las deudas impagables de
estos gobiernos tercermundistas para antes de Diciembre de 2000.

Nosotros
en este informe * consideramos que las propuestas de condenación de deuda por
adelantado impulsada por estos grupos son fallidos intentos moralmente
cuestionables y que ocasionarían en su mayoría efectos muy negativos en los
países supuestamente beneficiarios a quienes se quiere ayudar. La propuesta
Jubileo 2000 ignora muchas de las graves consecuencias que ocasionaría de
llevarse a cabo. En primer lugar, afectaría la reputación de esos países como
solicitantes de créditos, limitando, consecuentemente, sus posibilidades futuras
a acceder a próximos préstamos financieros. Además, los argumentos morales dejan
mucho que desear en lo que respecta a los pilares de la justicia redistributiva,
que parecen desconocer por completo.

Luego aparece la propuesta del FMI y
el Banco Mundial. Argumentan que las élites de los países endeudados giraron
despilfarraron el dinero en armamentos y equipos militares para combatir a sus
opositores domésticos y a varios de sus vecinos. Sin embargo, esta propuesta no
garantiza que no lo vayan a seguir haciendo en el futuro, aumentando los
intereses de pagos de deuda de aquellos países que sí gastaron el dinero
prudencialmente. Más aún, disfraza la responsabilidad que les cabe a los dos
organismos en haberles prestado dinero a países que no ofrecían las garantías
necesarias.

* Este es un resumen del extenso informe redactado por Ian
Harper, Helen Hughes y Samuel Gregg para el Centre for Independent Studies de
Australia


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