Friedman está convencido de que el proceso de integración europea se ha basado más en el pragmatismo que en valores sólidos
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Domingo, 07 de junio 2026

Friedman está convencido de que el proceso de integración europea se ha basado más en el pragmatismo que en valores sólidos
George Friedman, presidente de Stratfor, una conocida agencia de inteligencia estratégica, alcanzó una cierta popularidad por sus libros Los próximos cien años y La próxima década, obras de prospectiva en política internacional. En el pensamiento de Friedman la geografía y la historia determinan, o al menos condicionan, los acontecimientos presentes y futuros. Este enfoque le hace próximo a la escuela del realismo en las relaciones internacionales, pues desconfía de todo internacionalismo liberal que fomente la expansión de los sistemas democráticos como garantía de la paz y estabilidad mundiales. En su nueva obra, Flashpoints. The Emerging Crisis in Europe toma como objetivo de sus predicciones el continente europeo.
Estamos ante un libro que solo puede entenderse asumiendo el lugar del otro, tal y como solía repetir Isaiah Berlin. Este gran historiador de las ideas políticas compartía la condición judía de Friedman, cuyas raíces proceden de tierras húngaras y eslovacas, tan sensibles a una oscilante geografía de las fronteras. El padre de Friedman, un impresor de Budapest, sobrevivió a los totalitarismos nazi y soviético, aunque no tuvieron tanta suerte algunos miembros de su familia. Aquel refugiado encontró en EE.UU. la tierra de promisión y desconfió para siempre de Europa.
Berlin hubiera coincidido con Friedman, que también es un estudioso de la filosofía política, en que el individualismo radical de algunos pensadores de la Ilustración abrió la senda de los nacionalismos, de acusados rasgos irracionalistas y emotivistas, y en plena contradicción con los principios del racionalismo ilustrado. Esos nacionalismos de todo signo fueron los responsables de la guerra de los treinta años que, salvo algunos intervalos, asoló Europa entre 1914 y 1945.
Con este planteamiento, otros habrían defendido el proceso de integración europea. En cambio, Friedman hace gala de sobrado escepticismo, pues está convencido de que este proceso se ha basado más en el pragmatismo que en valores sólidos. El analista americano brinda a los europeos esta reflexión: la paz y la prosperidad, que dice perseguir la UE, ¿son fines en sí mismos? Si dichos fines se deterioran o se ven amenazados, ¿no se verá afectada la cohesión de los miembros del club europeo si no existen auténticos vínculos de solidaridad entre ellos?
Reseña publicada en Aceprensa

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