Política

Galacticidio en Alcorcón

Hasta ahora el Real Madrid había perdido con equipos de renombre pero esta vez el equipo blanco, con varios titulares en el campo, ha caído con ridículo después de perder 4-0 con el Alcorcón, de Segunda B (tercera categoría del fútbol español)en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Queda la vuelta en el Santiago Bernabéu pero la épica es la única salvación de los jugadores de Manuel Pellegrini.

El Real Madrid pierde 4-0 contra un Segunda B

Aunque no la AD Alcorcón no es un equipo importante en Europa, si es cierto que jugó como si fuera un equipo de Champions: por las bandas, con una mediapunta muy creativo, sabiendo hacer daño a balón parado y jugando con mucho toque.

Los goles fueron obra de Borja Pérez (dos), Arbeloa (en propia meta) y Ernesto. El equipo amarillo fue un vendaval desde el principio y convirtió a Dudek en el mejor del conjunto madridista. Una noche que pasará a la historia de la ciudad y del fútbol porque un equipo de primera recibió una lección de humildad y de buen fútbol por un conjunto de dos divisiones inferiores.

No era un Real Madrid como el de otras ‘Copas’ que salía con suplentes y con futbolistas del filial. En esta ocasión estaban sobre el campo Dudek, Arbeloa, Albiol, Metzelder, Drenthe, Guti, Diarra, Granero, Van der Vaart, Raúl y Benzema. Después jugaron Gago y van Nistelrooy. Una galaxia que se topó con un ejército de buen fútbol.

A la contra

Ya con el 3-0, el entrenador del Alcorcón, Juan Antonio Albacete Anquela, echó una gran bronca al central Gómez porque sacó un balón al patadón. “¡Salimos tocando!”, exigía el mister andaluz. Y las órdenes fueron acatadas. Cuando recogían un balón en la línea de zaga, el esférica se movía a una banda y se hacía un cambio de orientación para sorprender al Madrid.

Después de 4-0, la afición del Estadio Santo Domingo comenzó a celebrar los pases de los jugadores al grito de “¡Olé!” y la grada hizo la típica ola desde el minuto 50 hasta el final del descuento.

Cohetes, gritos de alegría… el pitido final fue una explosión de júbilo. A los ex jugadores que se encontraban en el campo se les caían las lágrimas de la emoción porque veían a once jugadores que habían honrado la camiseta que ellos defendieron.

La afición, encantada

Antonio M. L. es un aficionado del Alcorcón de 47 años que domingo tras domingo acude al campo. Al finalizar el partido estaba eufórico: “Pensaba que podíamos dar la sorpresa pero no ridiculizar a todo un equipazo como el Madrid”.

Oliver H. P.
sólo tiene 11 años pero nunca olvidará esta noche. “El Alcorcón mola un montón y hoy se ha merecido marcar más goles”. Cuando se le pregunta sobre Pellegrini, él lo tiene claro: “Sobran él y muchos jugadores”.


Todos los goles

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