Hastiados de su longevo mandato, sindicatos, miembros de la oposición y grupos de jóvenes exigen la dimisión del mandatario guineano tras los últimos acontecimientos.
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Lunes, 13 de abril 2026

Hastiados de su longevo mandato, sindicatos, miembros de la oposición y grupos de jóvenes exigen la dimisión del mandatario guineano tras los últimos acontecimientos.
Nicolas Aikin
Desde que Guinea Conakry obtuviese la independencia de Francia en 1958, este país de África occidental de 10 millones de habitantes– el segundo productor mundial de bauxita y rico en otros minerales como el hierro, oro y diamantes pero por lo demás de los más pobres del mundo – tan solo ha tenido dos presidentes: Sékou Touré y Lasana Conté.
A la muerte del primero, le sucedió este último tras un golpe de estado perpetrado por el ejército en 1984 y en Guinea Conakry no se celebraron elecciones democráticas hasta 1993 cuando Conté fue elegido presidente del gobierno por la vía de las urnas, a pesar de que la oposición calificara los comicios de “fraudulentos”. No obstante, fue reelegido en 1998 y una vez más en 2003, siguiendo la típica trayectoria de tantos otros mandatarios africanos que se hacen con el poder mediante las armas para más adelante presentarse como civiles a las elecciones e intentan perpetuarse en el cargo aplastando a la oposición, respaldándose en las fuerzas armadas y fomentando la corrupción entre sus colaboradores. Conté ha sobrevivido en el pasado a dos intentos de golpe de estado y a un asesinato pero en 2006, con el declive continuado de una economía ya de por sí muy maltrecha y el hastío general de una población viviendo bajo el umbral de la pobreza, se produjeron dos huelgas generales de grandes proporciones propiciadas por los sindicatos y apoyadas principalmente por núcleos de la población joven que desataron serias insurrecciones urbanas en diversas ciudades del país. La última huelga se manifestó en enero de este año 2007 – con un saldo acumulado de muertos que ya superaba el centenar – pero quedó suspendida cuando el septuagenario presidente (de 72 años), que padece del corazón, lapsos de memoria y diabetes, se comprometió mediante un pacto de reparto de poder a nombrar a un primer ministro consensuado – cargo vacante desde el pasado abril cuando despidió a Cellou Dalien Diallo. Mas su decisión se materializó el pasado viernes 9 de febrero en la persona de un antiguo aliado político suyo y veterano ministro de su gabinete: Eugène Camara, y el consabido truco enfureció a oposición, sindicatos y populacho con lo cual la violencia rebrotó un día después, resultando en la muerte de otras 27 personas en la capital y el interior del país. En el transcurso de los disturbios las tropas asaltaron una emisora de radio y dispararon contra la multitud.
Conté – que goza del apoyo general del ejército – se dirigió al pueblo por televisión en una de sus infrecuentes comparecencias el pasado lunes 12, declaró el estado de sitio y posteriormente el toque de queda entre las 6am – 8pm y las 8pm – 6am, alegando “riesgo de guerra civil” y, por consiguiente, la necesidad de restablecer el orden en todo el territorio nacional recurriendo a las fuerzas armadas para tal fin.
La ley marcial prohibe cualquier tipo de reunión pública o manifestación y autoriza a los militares a entrar en casas privadas, vigilar llamadas telefónicas y censurar a la prensa.
Considerando esta nueva medida una provocación adicional, los miembros de la oposición y los sindicatos ahora exigen la dimisión del presidente y al conocer la noticia hicieron un llamamiento a los guineanos para que volvieran a la calle para protestar. Sin embargo, soldados fuertemente armados han logrado impedir más manifestaciones aunque se han producido algunos tiroteos aislados en los últimos dos días y tanto el representante de la ONU en África occidental como el líder de la Unión Africana han calificado la situación de muy grave. Este último organismo ha emitido un comunicado en el que condena el uso desproporcionado de fuerza del ejército contra la población y ha pedido una investigación independiente aunque es improbable que esto se lleve a cabo a no ser que empeore la situación.
Por si éste fuera el caso, la embajada de EE-UU ha recomendado a los familiares de su personal en Conakry y a otros ciudadanos americanos que abandonen el país, y les ha ofrecido trasladarles en un avión del gobierno norteamericano puesto que los vuelos comerciales no están operativos. Las últimas huelgas han tenido un impacto muy negativo en el empobrecido país donde comercios, bancos, empresas y escuelas han permanecido cerradas durante días, habiéndose visto también perjudicadas las exportaciones de bauxita a partir de la cual se produce el aluminio.
Conté ha anunciado que la ley marcial continuará hasta el 23 de febrero aunque evidentemente ello dependerá del desarrollo de los acontecimientos. Y es que, con tanta gente exigiendo la dimisión de un mandatario al que además de acusarle de corrupto le consideran incapaz de seguir llevando las riendas del poder por motivos de salud, esta última disposición probablemente aumente aún más la cólera de una ya muy exaltada población en esta nación con una renta per cápita inferior a los 500$ anuales y que según Transparencia Internacional es la más corrupta del planeta, después de Haití.
Nicolas Aikin es Graduado en Económicas & Estudios Internacionales por la Universidad de Warwick, Reino Unido.
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