Hamas es conocido por su faceta más violenta y terrorista, pero también posee un gran apoyo social que depende del éxito o no de las negociaciones del proceso de paz en Oriente Medio.
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Martes, 21 de julio 2026

Hamas es conocido por su faceta más violenta y terrorista, pero también posee un gran apoyo social que depende del éxito o no de las negociaciones del proceso de paz en Oriente Medio.
Opinión: Ruth Tabernero Alonso
Hamas juega un papel clave en el Proceso de Paz y sus posicionamientos políticos
en las diferentes crisis mundiales que afectan a la zona han ido en función de
sus relaciones con otros actores en Palestina como la ANP y la OLP.
En
el escenario del prolongado y cruento conflicto árabe-israelí múltiples actores
han ayudado, con sus acciones y/u omisiones, a escribir la historia de este
enfrentamiento. Harakat al Muqawwamah al-Islamiyah, más conocido en Occidente
por su acrónimo, Hamas (ardor), es uno de esos protagonistas, y no precisamente
secundario.
Desde su alumbramiento en los primeros días de la Intifada –
primera Intifada para ser más precisos- hasta la actualidad se ha ido
consolidando como una de las entidades islámicas más poderosas en los
territorios ocupados. Fue Ahmad Yasin*, líder de Al Mujoama – agrupamiento
político-religioso ligado a los Hermanos Musulmanes-, el que habiendo rechazado
la anexión a la UNLU ( Unified National Leadership of the Uprising), decidió
fundar Hamas el 15 de Diciembre de 1987 en la franja de Gaza.
Originariamente vinculada a la Hermandad Musulmana, organización fundada
en 1928 por Hassan al Banna en Egipto, rápidamente adquirió entidad propia. El
18 de Agosto de 1988, a los pocos meses de su nacimiento, se publica su carta
constituyente (mithaq) , en la que se establecen los principios que sirven de
base ideológica al movimiento. De ella se pueden destacar las siguientes ideas:
· 1. Su ideología es el islam (art.1), y aboga por la creación de un
estado islámico en Palestina. ·
2. Israel existirá hasta que el islam lo
destruya, (preámbulo), y la única manera de conseguirlo es a través de la yihad
(guerra santa). ·
3. Palestina es tierra waqf , perteneciente a la umma
(comunidad) islámica, y por lo tanto indivisible, (art.11)3 ·
4. El
nacionalismo forma parte de su credo religioso, (art.12)
Su naturaleza
puede ser calificada de dual, puesto que siendo un movimiento de resistencia
nacional frente al ocupante israelí, también se caracteriza por su condición
islámica, encuadrándose en la rama mayoritaria del islam, el sunnismo. Esta
dualidad hunde sus raíces en la corriente mayoritaria de los Hermanos
Musulmanes, la cual afirma que la lucha por la liberación de Palestina sólo
puede comenzar una vez que se haya completado un proceso de islamización,
primero en el ámbito individual y luego en el social.5 La vuelta al islam como
vía de salvación para el mundo árabe deriva del desastre de 1967, hecho que
supone el fin de un sueño, el panarabismo.
Hamas fue un ente más, entre
otros muchos, en el que se corporeizó la idea del islam como solución a este
calamitoso estado. En cuanto a su estructura ésta ha experimentado una evolución
desde sus inicios, tanto por factores exógenos (limitaciones impuestas por el
entorno) como endógenos (crecimiento de la organización y expansión de su base
).
El Movimiento de Resistencia Islámica está compuesto por varios
comités que se encargan de asuntos políticos, militares (Brigadas Izz al-Din
al-Qassam) , sociales y administrativos. Estos comités controlan los movimientos
de diferentes grupúsculos y células formadas básicamente por jóvenes. Su
estructura descentralizada, que no desjerarquizada, es lo que permite a la
organización que sus movimientos no puedan ser fácilmente detectados.
Su
líder espiritual y fundador es el jeque Ahmad Yasin. Arrestado el 18 de Mayo de
1989 y condenado a cadena perpetua el 16 de Octubre de 1991, fue canjeado el 1
de Octubre de 1997 por los dos agentes del Mossad que intentaron asesinar a
Khaled Misha´al, uno de los líderes políticos del movimiento. Entre su base nos
encontramos, sobre todo, a una persona joven, tanto hombre como mujer,
perteneciente a la clase media-baja, mayoritariamente licenciados en ingeniería
o medicina y oriundos en su mayoría de campos de refugiados.
El número
de adeptos es inversamente proporcional a la buena salud del proceso de paz. La
OLP y Hamas comparten el mismo público, así que el acercamiento de éste a uno u
otro depende de las fluctuaciones que se producen en las circunstancias
económicas, sociales y políticas de los territorios ocupados. Cuanto peores sean
éstas mayor apoyo tendrá la organización. Mucho se ha hablado de los problemas
internos de Hamas, de las divisiones existentes entre sus dirigentes y los
diferentes comités, siempre negados por sus portavoces .
El constante ir
y venir de rumores, alimentados interesadamente por Israel y la ANP, hace
difícil conocer la situación real. Y no cabe duda de que los beneficiados son
estos últimos, ya que como mínimo logran sembrar la desconfianza entre los
miembros de Hamas. Ya lo dice el refrán: “Divide y vencerás”.
Los medios
de comunicación occidentales insisten en satanizar a Hamas por sus numerosos
atentados terroristas, dejando en la sombra otras facetas suyas menos
sangrientas y más interesantes en las que están obteniendo un notable éxito: su
participación como fuerza política en diversas elecciones y el extraordinario
papel que cumple como suministrador de servicios sociales. En relación al primer
punto hay que tener en cuenta dos aspectos: la posición de Hamas respecto a la
democracia y la clara distinción que hace entre la participación en elecciones
de organizaciones e instituciones autónomas (colegios profesionales,
universidades, Consejo Nacional Palestino, municipios,…), y en elecciones
legislativas o administrativas vinculadas a instituciones ligadas a Israel o el
proceso de paz.
El Movimiento de Resistencia Islámica rechaza la
democracia en cuanto noción occidental laica, pero ante la necesidad de
representar al pueblo se usó el concepto de shura (consulta) para poder
implicarse en actividades democráticas. En cuanto a los diversos tipos de
elecciones, resulta legítima y muy exitosa en la práctica, la participación en
las que dan pie a abordar exclusivamente asuntos internos. Las municipales son,
en concreto, una excelente tribuna para los mensajes que Hamas quiere hacer
llegar a la Autoridad Nacional.
La participación en otro tipo de
elecciones supondría la aceptación implícita del proceso de paz con Israel, y la
misma existencia de éste. Otra de sus actividades, y una de las claves de su
popularidad, es la dirección de una red de servicios sociales, la mejor en la
franja de Gaza, a la cual está destinada la mayor parte de su presupuesto. De
esta manera se suplen unas necesidades básicas no satisfechas por ninguna otra
entidad. Tanto el pueblo como algunos funcionarios de la UNRWA (United Nations
Relief Works and Agency) en Gaza saben que Hamas es la única organización en la
que se puede confiar a la hora de distribuir la comida que la agencia
proporciona a la población palestina.
Este desarrollo de actividades tan
variopintas nos lleva a plantearnos cuáles son sus fuentes de financiación. Un
oficial del ejército israelí afirmaba en 1996 que solo el 15% de los fondos que
recibía Hamas eran donaciones de los palestinos ricos de los territorios
ocupados. El resto procedían de los árabes residentes en EEUU, Europa y el Golfo
Pérsico. Mucho se ha escrito sobre la gran ayuda proporcionada por Irán y Arabia
Saudí, pero el movimiento se niega a reconocer una especial vinculación con
ningún gobierno en particular. Es reseñable también la existencia del zakat , un
impuesto que representa el 2,5% de las ganancias de los musulmanes y que es
recolectado a través de los comités locales.
Otra vía de ingresos,
aunque limitados, son los pequeños proyectos que se desarrollan en los
territorios ocupados, entre los que se encuentran la producción de miel, la
fabricación de quesos o la manufactura de ropa.
Teniendo presente el
dicho “Los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, las autoridades israelíes
rápidamente legitimaron a Hamas, con la esperanza de que pudiese servir de
contrapeso político de la OLP . Ambos compartían su escasa simpatía por la OLP,
y durante un tiempo Israel estuvo considerándolo como un movimiento islámico
moderado cuyo objetivo era la reforma social, y no como una organización
islámica que pretendía acabar con la ocupación israelí de los territorios
ocupados a través de la yihad. Cuando el número de atentados contra militares y
civiles israelíes empezó a incrementarse alarmantemente Israel vio la luz , como
San Pablo al caerse del caballo camino de Damasco, pudiendo apreciar la
verdadera naturaleza de Hamas.
Jugando con fuego, Isaac Shamir, primer
ministro israelí en ese momento, acabó quemándose. Su relación con la OLP, así
como con la ANP, podría ser calificada de amor-odio. Si bien Hamas expresa su
intención de unirse a la OLP y ser su soldado cuando ésta abrace el Islam, en la
práctica ambas organizaciones han competido por demostrar quién es la que
realmente manda. El movimiento se presentó, sin ningún tipo de tapujo, como una
alternativa viable a la OLP en los primeros meses de 1990. En ocasiones ha
habido concesiones e intentos de reconciliación, pero no han durado mucho
tiempo. .La verdadera diferencia entre Hamas y la OLP es que mas que representar
el conflicto árabe-israelí como una lucha política, la primera lo entiende como
una lucha religiosa entre el Islam y el judaísmo. Sus posicionamientos en la
guerra del Golfo fueron diferentes, así como las consecuencias políticas que
derivaron de ellos.
El Movimiento de Resistencia Islámica se declaró, en
un primer momento (12 de Agosto de 1990), contrario a la presencia de la fuerza
americana y sus amigos aliados. Sin embargo, semanas después hizo un llamamiento
a Sadam Hussein exhortándole a retirar sus tropas de Kuwait. La OLP, por su
parte, apoyó sin ambages al líder iraquí, intentando a la vez comparar la
ocupación de Kuwait con la ocupación israelí. Arabia Saudí, aliada de EEUU, no
recibió con mucho entusiasmo la posición de la OLP, y Hamas se convirtió en
beneficiaria de las donaciones saudíes que su antagonista había estado
recibiendo hasta ese momento. Su enfrentamiento ideológico se exacerbó por la
Declaración de Principios firmada entre Israel y la OLP el 13 de Septiembre de
1993, rechazada totalmente por el Movimiento de Resistencia Islámica. Fue la
primera vez que públicamente llamaron traidor a Arafat.
Éste volvió a
Gaza en Julio de 1994, y desde entonces su popularidad empezó a crecer, al
tiempo que la de la organización descendía. Hamas tuvo que enfrentarse a un
doble dilema: cómo seguir con su campaña contra Israel cuando algunos sectores
del pueblo palestino habían reconocido la existencia del estado de Israel y
pretendían alcanzar un acuerdo de paz con él, y cómo articular el mensaje del
islam político frente al pensamiento nacionalista abanderado por la ANP. La
relación con ésta empeoró considerablemente en los meses siguientes.
A
lo largo de 1995 la Autoridad Nacional, presionada por Israel y a pesar de la
ira que podría suscitar entre la población palestina ,ordenó arrestar a cientos
de activistas de Hamas y la Yihad islámica ( otra organización islámica
palestina ). El asesinato del primer ministro israelí Isaac Rabin el 4 de
Noviembre de 1995 fortaleció la idea, compartida por Arafat, de que había que
alcanzar la paz – la paz de los valientes según él. La política de Hamas empezó
a tambalearse, dudando entre participar en el juego político y rechazar el
liderazgo político de la ANP. La solución consistió en distinguir a la Autoridad
como institución de Al-Fatah como organización política, permitiendo así la
cooperación con la autoridad al mismo tiempo que criticaban las políticas de
Al-Fatah.
Esta diferenciación y el miedo a que se produjera un
enfrentamiento civil generalizado hizo que en varias declaraciones oficiales de
Hamas se quisiera dejar claro que el movimiento no pretendía ser una alternativa
o amenaza para la ANP. Quedando al margen del marco político establecido en la
negociaciones de Oslo, la organización prefirió concentrarse en sus actividades
sociales y en la lucha armada contra Israel. Aunque las acciones militares se
han visto reducidas significativamente tanto por la férrea actitud mostrada por
las autoridades palestinas e israelíes como por la influencia internacional, que
exhorta a la aceptación del proceso de negociaciones por parte de todos los
interesados. A esto hay que sumar el creciente acuerdo del pueblo palestino en
contra de cualquier actividad que conduzca a una represalia israelí, lo que
significaría un empeoramiento de sus ya muy deterioradas condiciones de vida.
La segunda Intifada, iniciada el 28 de Septiembre de 2000, ha servido
para revitalizar al movimiento. Ahmed Yasin ha concedido diversas entrevistas a
medios de comunicación , en las cuales, entre otras cosas, aclara el papel que
Hamas está teniendo en la revuelta. La organización respalda la Intifada, que es
una forma de resistencia y no una muestra de violencia injustificada tal y como
se ve desde Occidente. Según Yasin existe una torticera interpretación del
conflicto, olvidando la ocupación israelí que dura ya 33 años.
Proclama
el derecho del movimiento a usar todos los medios que estén a su alcance para
luchar contra Israel, incluyendo la yihad , aunque al mismo tiempo asevera
querer la paz- “Even the birds and animals desire peace” -, pero una paz que
permita restaurar sus derechos y que acabe con la ocupación. Considera que el
fracaso de los acuerdos de Oslo ha servido para confirmar su teoría de que sólo
se puede acabar con la ocupación a través de la resistencia. Aquellos no eran el
camino adecuado para resolver el problema palestino.
El único acuerdo
con el que Hamas estaría satisfecho sería aquel que permitiese que los
palestinos fueran dueños de sus propia tierra, el vaciamiento de las colonias de
judíos, el retorno de los refugiados y el final de la ocupación. En esta utópica
situación los judíos tendrían los mismos derechos y deberes que los palestinos.
Yasin se lamenta de la falta de libertad que sufre la organización en esta
revuelta, a diferencia de lo que sucedió en la anterior, debido al control que
sobre ella ejerce Yaser Arafat. La Intifada de las mezquitas aporta, entre otras
novedades, la ciberguerra en la cual también está inmersa el movimiento. Ya en
octubre las páginas web de Israel y Hezbola fueron atacadas, y poco después la
página oficial de Hamas en Internet se convirtió en otro objetivo más. Hasta
mediados de diciembre el acceso a ella era imposible, pero en estos momentos si
se intenta entrar hay una remisión automática a una página pornográfica.
Si hasta hace bien poco se podía considerar que Hamas no estaba
atravesando su mejor momento, esta percepción se ha visto alterada con el inicio
de la Intifada de los refugiados. Sus dirigentes aseguran que su relación con la
ANP nunca ha sido mejor. Hace unos meses, concretamente en agosto, las fuerzas
de seguridad palestinas no tenían reparo alguno en desmantelar un depósito de
explosivos y arrestar a varios militantes.
Sin embargo, irónicamente,
varias decenas de miembros de Hamas, encarcelados por atentados terroristas,
eran liberados por la ANP en Noviembre. Según Arafat esta medida tenía como
finalidad preservarlos de eventuales ataques israelíes, pero teniendo en cuenta
el utilitarismo del que siempre ha hecho gala aquellos serán seguramente un
instrumento más con el que alcanzar sus objetivos. En la actualidad el
movimiento está renovando su ala militar y colabora con Tanzim, el aparato
militar de Al-Fatah. Nos encontramos ante un final abierto.
La Intifada
no ha terminado. Y como el don de la adivinación recae sólo sobre unos pocos
elegidos, el resto de los mortales tendremos que observar el desarrollo de los
acontecimientos para conocer el futuro de Hamas.
*Asesinado por Israel
en marzo de 2004
Ruth Tabernero Alonso es Investigadora y licenciada en
Derecho por la Universidad de Cantabria Fuente: UAM
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