Los americanos se empiezan a cansar de la ONU y la prensa pide no sólo la renuncia de su secretario general sino la abolición de las Naciones Unidas. Y exponen motivos que merecen un suscinto análisis.
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Lunes, 16 de febrero 2026
Los americanos se empiezan a cansar de la ONU y la prensa pide no sólo la renuncia de su secretario general sino la abolición de las Naciones Unidas. Y exponen motivos que merecen un suscinto análisis.
Editorial
Haciendo a un lado presiones internacionales, específicamente de Washington, el
presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente
de Francia, Jacques Chirac, realizaron hace unos días en Zaragoza, sede de la
XVII cumbre bilateral hispano-francesa, una cerrada defensa del secretario
general de Naciones Unidas, Kofi Annan, frente al acoso sufrido por algunos
sectores de la Administración estadounidense de George W. Bush, para que
abandone su puesto al frente de la organización.
La pregunta que cae de
madura es: ¿qué ha hecho Annan para merecer semejante respaldo? Porque, además
de contar con el respaldo de Zapatero y Chirac, ayer los miembros permanentes de
la Asamblea General ovacionaron de pie a Annan al término de su discurso.
¿En qué estaban pensando? Muy sencillo. En realidad, ayer los miembros
de la ONU -organización corrupta e ineficaz- no lo aplaudieron a Annan sino que
se aplaudieron a sí mismos. Y al tiempo que se abrazaban como si nada hubiese
pasado, estaban siendo investigados nada menos que por el Congreso de EEUU con
motivo del escándalo del programa “Petróleo por Alimentos” gracias al cual
Saddam Hussein extorsionó a funcionarios de la ONU para que no informasen sobre
la existencia de armas de destrucción masiva.
De ahí que la prensa
norteamericana ya no se conformara con la renuncia de Annan o la promesa de una
profunda reforma estructural dentro de la organización. Ahora muchos piden
directamente su abolición. Y razones no les faltan.
Primera razón: La
ONU es la madre de todas las burocracias corruptas. Según un informe del CATO
Institute, la agencia es una “miasma de corrupción asediada por la ineficiencia,
la burocracia kafkiana y los programas desenfocados”. El CATO recomienda
explícitamente no pagar un duro más a la ONU hasta que no inicie profundas
reformas. Además, una auditoría reciente halló agujeros financieros de 16.8
millones de dólares, incluidos 4 millones que fueron robados de las oficinas de
la ONU en Mogadishu, Somalia, un director de proyectos que cobró 100 mil dólares
y cientos de empleados que recibieron subsidios mensuales por 3.800 dólares.
Asimismo, el costo del mantenimiento del personal engulle el 70% del
presupuesto de la organización, y vale recordar las palabras del ex secretario
general Boutros-Ghali admitiendo al Washington Post que “la mitad de las fuerzas
de trabajo de la ONU no hacen nada útil”.
Segunda razón: Forzar a los
contribuyentes norteamericanos a subsidiar a países extranjeros es una falta de
principios. La ayuda externa es uno de los rubros más odiados por los
contribuyentes americanos ya que la experiencia les ha demostrado que los
políticos utilizan su dinero para financiar estrambóticos gastos de gobiernos
foráneos; un despilfarro que alimenta la dependencia y destruye los incentivos
para desarrollarse.
Tercera razón: La ONU utiliza sus arcas para apoyar
a dictadores. Según un estudio de la Heritage Foundation, Saddam Hussein no fue
el único que se benefició de la “solidaridad” de la ONU: la ex Unión Soviética,
la Organización de Liberación Palestina y las dictaduras de Siria y Libia se
encuentran entre las más beneficiadas.
Cuarta razón: La ONU ha fracasado
en su principal misión: prevenir guerras. ¿Cuántas guerras, genocidios y
matanzas se han sucedido desde 1945, año de su fundación? Las más recientes:
Somalía, Ruanda, Bosnia, Kosovo… la lista es una crónica interminable de
fracasos en donde, según el CATO, “la ONU siempre termina tomando partido por
algunas de las partes”, causando más daño que beneficios.
Quinta razón:
La ONU es profundamente anti-americana. De sus 185 miembros, la Asamblea General
está dominada por países no occidentales que detestan a los EEUU, a pesar de que
éstos últimos aportan el 22% de su presupuesto. ¿Qué ha ganado EEUU con su
membresía en la ONU? Nada, por regla general siempre pierde.
Por esa
razón, el presidente Bush ha pedido que el Congreso le entregue la cabeza de
Annan en bandeja de plata y que en el futuro la imponente sede de la ONU en
Manhattan albergue a los representantes de sociedades abiertas, libres y
tolerantes; y por sobre todo, inflexibles con los autoritarismos y las
carnicerías humanas: precisamente lo opuesto de lo que ha venido siendo la ONU
en los últimos lustros.
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