Política

Ibarretxe no pudo con Montesquieu

Rajoy aludió a la autoridad de Montesquieu al recordar que “la libertad no es el derecho a hacer lo que nos plazca sino a hacer lo que las leyes permiten”

editorial
Un somero análisis del discurso ofrecido por el lehendakari, Juan José
Ibarretxe, en la jornada parlamentaria de ayer deja en claro la falsedad de su
propuesta y el integrismo separatista que invoca y defiende.

Dijo “venir
a defender el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro” cuando se sabe por
encuestas y estudios de opinión que la mayoría de los vascos no apoya su plan
por considerarlo un órdago a las instituciones del Estado español y al orden
constitucional vigente.

Ibarretxe se arroga la voz de todos los vascos y
las vascas negando lo que opine la oposición a su Gobierno. Quienes sí apoyaron
el plan de reforma estatutaria fue el brazo político de ETA, la ilegal Batasuna,
que aunque Ibarretxe dijera que este “problema no está relacionado con ETA”, no
hay que olvidar que mintió ya que sus votos fueron claves para que ese plan
saliera efectivo del Parlamento de Vitoria.

Dijo que su proyecto “no hay
que entenderlo en clave de ruptura sino de afectividad”. Pues, más allá de que
en términos constitucionales la “afectividad” sea lo mismo que la nada, el plan
del nuevo Estatuto de Euskadi implica, aunque Ibarretxe los disfrace y lo
oculte, una ruptura ya que es incompatible con el orden constitucional español
en tanto prevé para las instituciones autonómicas vascas un régimen de
excepciones y derogaciones a un buen número de previsiones constitucionales que
hacen imposible su conciliación con la actual Constitución.

Por último,
dijo venir a “negociar” pero comenzó y terminó su discurso provocando a los
diputados presentes utilizando el vascuence. La lengua vasca no es de
su único patrimonio. Amenazó con seguir adelante en su propuestas, incluso si
esta era rechazada.  Así no se negocia y menos se dialoga.

Por otro
lado, el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero no estuvo a la
altura de lo esperado y se mostró sin firmeza ni templanza, además de hacer una
inoportuna e inexacta comparación con la guerra de Irak y la legalidad de
esta sesión parlamentaria. Mantengamos los errores con cuento o sin él. Votos
priman. Nadie, naturalmente entró al trapo. Nosotros si.  En Irak han
votado millones y necesitan ayuda,  y usted no hace nada.

Por suerte
para Zapatero ayer estuvo Mariano Rajoy inmenso, desde la oposición, con un
discurso para enmarcar y que tuvo como objetivo  recordar a Ibarretxe y al
propio Zapatero, la vigencia del pacto por las libertades y contra el
terrorismo, la defensa de la igualdad de todos los españoles ante la Ley y
la soberania popular.

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