Los indignados que el 15M tomaron las principales plazas de las ciudades españolas parecen haber encontrado por fin una ideología protectora: el comunismo encarnado en Madrid por el camarada Ramón Otero, de 80 años, cuyos discursos los sugestionan.
Los indignados que el 15M tomaron las principales plazas de las ciudades españolas parecen haber encontrado por fin una ideología protectora: el comunismo encarnado en Madrid por el camarada Ramón Otero, de 80 años, cuyos discursos los sugestionan.
Los jóvenes creen que les descubre algo nuevo. Pero el camarada Román repite la dialéctica comunista, línea Stalin. Sólo le falta reclamar la “dictadura del proletariado”, aunque disimula hablando de la “voluntad punitiva de los indignados”, lo que es casi igual.
La admiración hacia el camarada delata el desconocimiento de los indignados de la historia, y su falta de lecturas verdaderamente revolucionarias.
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