Política

Insulza no debería ser una preocupación para Bolivia

“Pero los bolivianos no debemos considerarnos derrotados por ello, porque posiblemente con Insulza, el tema marítimo podría tomar mayor fuerza en la OEA, ya que es una persona muy entendida en la materia, mientras que los anteriores secretarios generales sólo se preocupaban del asunto cuando éste era visto por la asamblea general.”

Relaciones Internacionales
La elección del candidato chileno, José Miguel Insulza, a la Secretaría General
de la OEA, naturalmente no ha sido bien vista en nuestro país, ya que se teme
que podría perjudicar a la cuestión marítima boliviana que es un tema permanente
en el seno de dicho organismo. Pero los bolivianos no debemos considerarnos
derrotados por ello, porque posiblemente con Insulza, el tema marítimo podría
tomar mayor fuerza en la OEA, ya que es una persona muy entendida en la materia,
mientras que los anteriores secretarios generales sólo se preocupaban del asunto
cuando éste era visto por la asamblea general.

En otras palabras,
nuestro problema marítimo por muchos años, sólo se constituyó en la OEA en una
especie de toque de clarín, que recordaba a los países miembros la existencia
del mismo. La verdad es que ella no hacía nada por tratar de solventar tan
importante asunto continental.

En consecuencia, cabría decir que no hay
mal que por bien no venga. Primeramente, porque Insulza ha manifestado
públicamente que nunca hará nada que pueda perjudicar objetiva o subjetivamente
los intereses de Bolivia, y que mantiene su esperanza en que los problemas que
separan a nuestro país, de Chile, “puedan resolverse a través del diálogo para
beneficio mutuo”. Además, él ha expresado que está unido a Bolivia por lazos
familiares. Se tiene entendido que su abuela materna fue boliviana.

Pero
la candidatura de Insulza no paró sólo en su compromiso sino que sirvió para que
la cuestión marítima nuevamente esté en la conciencia de los mandatarios del
continente. Basta señalar las declaraciones de apoyo dadas por el Paraguay y de
otras naciones, pero sobre todo las del presidente Fox, quien ha manifestado con
gran energía, aquí en La Paz, que se exigirá a Insulza que cumpla con su deber
respecto a ese tema.

Sería muy conveniente que nuestra Cancillería le
tome la palabra a Insulza y determine una política de acercamiento a Chile en
aras de lograr la solución de nuestro magno problema. Y mejor negociar
directamente con Insulza, ya que el canciller chileno, Ignacio Walker, ha
efectuado últimamente declaraciones poco felices, expresando que su país está
“un poco cansado” de nuestra posición reiterativa sobre este tema. Pero además,
él tiene sus días contados en la Cancillería chilena, pues a fines de año se
producirán las elecciones generales con el consecuente cambio de presidente en
esa nación.

Mientras que Insulza puede constituirse en un interlocutor
muy válido, no sólo por su gran experiencia en la cuestión marítima, sino
también porque tiene asegurada una permanencia de cinco años en la OEA, tiempo
que podrá servir para iniciar y concretar conversaciones con objeto de lograr
romper definitivamente nuestro enclaustramiento geográfico.

Para iniciar
una nueva política frente al mar, es menester que nuestra Cancillería se decida
a efectuar una renovación de su personal en el exterior, porque nuestros
embajadores han demostrado una completa ineficacia en lo que respecta a lo
sucedido en la OEA. Pareciera que por haber sido nombrados por el gobierno
anterior, no hubiesen tenido el menor interés en colaborar a nuestro Canciller
en su dura labor en dicho organismo. Prueba de ello es que, precisamente, los
países más amigos de Bolivia, como son los del Grupo Andino y del Mercosur,
fueron los que más han apoyado la candidatura del chileno.

Como señaló
un editorial de La Razón, es inconcebible que la presidente del Parlamento
Andino, la venezolana Jannet Madriz, llegara a la impertinencia de expresar que
Bolivia vulneró la unidad de la Comunidad Andina de Naciones porque decidió
votar en contra de Insulza. En cuanto a nuestra representación en la OEA, que
ahora cobra una mayor importancia, pues Insulza puede constituirse en el
mediador entre su país y el nuestro, es imprescindible que sea nombrado allá un
embajador de gran experiencia en la diplomacia parlamentaria, pero a la vez, con
gran conocimiento de la cuestión marítima.

Cabe recordar para el efecto,
que anteriormente se enviaban a ese organismo grandes personalidades del país,
como don Gonzalo Romero, don Armando Soriano, don Mario Rolón y don Fernando
Salazar. Ahora, es necesario que se haga otro tanto. Pero no se requiere un
“gladiador” que vaya a buscar enfrentamientos, sino un negociador que se esmere
en lograr entendimientos, porque sabemos muy bien que la única manera de llegar
al mar es mediante una negociación directa, franca y fraterna con
Chile.

Fuente: La Razón –
Bolivia

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