Política

Irak, dos años después

Al comenzar la guerra Bush careció del apoyo masivo de la ciudadanía norteamericana. Hoy, un 56% ve con optimismo el futuro de Irak y el fortalecimiento de la naciente democracia.

editorial
Con motivo de cumplirse dos años de la segunda guerra de Irak, el diario Washington Post realizó una encuesta con el fin de informar sobre las inclinaciones de la opinión pública norteamericana sobre este tema. El resultado es que las últimas noticias provenientes de Oriente Medio han hecho que muchos americanos cambien su opinión sobre este tema.

Al comenzar la guerra Bush careció del apoyo masivo de la ciudadanía norteamericana. Hoy, a pesar de que un 53% sostiene no aprobar la decisión de iniciar la liberación iraquí, un 56% ve con optimismo el futuro del país y las posibilidades de que pronto se fortalezcan las nacientes instituciones democráticas.
 
La encuesta también refleja que los norteamericanos no piden el regreso inmediato de sus tropas, aunque manifiestan que el número soldados caídos en combate –más de 1500- ya es suficiente y roza el límite de lo tolerable. La prensa también acompaña con confianza los acontecimientos. William Bristol, editor del Weekly Standard, dice que “si la estabilidad en Irak se mantiene, la guerra habrá estado justificada”.

Es notable cómo los hechos de los últimos meses han reforzado la imagen de Bush. El 9 de enero, los votantes árabes palestinos acudieron a las urnas y eligieron a Mahmoud Abbás, que proclama su intención de terminar la lucha armada contra Israel. El 30 de enero, 8 millones de votantes iraquíes desafiaron a bombas y balas para depositar su voto. El 10 de febrero, Arabia Saudí celebró sus primeras elecciones municipales de la historia, una grieta en la autoridad absoluta de la familia real. El 26 de febrero, el presidente de Egipto, Husni Mubarak, anunció repentinamente que las próximas elecciones presidenciales implicarían a otros candidatos aparte de él mismo. El 28 de febrero, decenas de miles de manifestantes en Beirut forzaron la dimisión del gobierno pro – Sirio del Primer Ministro Omar Karami. Si los libaneses logran ganar su independencia, ello podría vaticinar el final de Bashar Assad y del régimen Baathista en Damasco.

Por ese motivo, la noticia de la paulatina retirada de las tropas italianos no ha mermado la seguridad de Bush y de sus aliados. A esta altura, el paisaje en Oriente Medio es irreconocible si se lo compara con el que había antes de la muerte de Arafat. Al mismo tiempo, la victoria en las últimas elecciones, le ha permitido sumar nuevos aliados y restaurar antiguas alianzas que permiten asegurar que su liderazgo se mantendrá en el largo plazo.

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