Política

Irán sigue jugando con la vida de Ashtiani

El régimen de los ayatolás no descarta conmutar la lapidación por el ahorcamiento.

La presión internacional hizo que Irán no llevara a la práctica en su día la condena a ser lapidada; igualmente Amnistía Internacional ya denunció que recibió 99 latigazos en el momento de la sentencia y su abogado hubo de huir a Noruega por la campaña de acoso y amenazas que recibió.
 
Sin embargo, como bien han enfatizado las autoridades políticas y judiciales de Irán, ello no significó que hubiera sido perdonada y actualmente barajan sustituir la condena inicial (lapidación) por el ahorcamiento, aunque el jefe del Poder Judicial de Azerbaiyán Oriental, Malek Adjar, ha afirmado que “no hay prisa” (ABC), si bien matizando que “la ejecución se llevará a cabo cuando nuestros expertos den su opinión” (El País).
 
En efecto, la lapidación se suspendió debido a “reservas humanitarias”, pero nunca se descartó su ejecución. En aquel momento, la UE calificó la sentencia de “algo bárbaro”, el Vaticano solicitó el indulto y Brasil le ofreció asilo (El Mundo).
 
 Irán desde 1979 se rige por la sharia ley que “condena a morir lapidados a los culpables de adulterio y a morir en la horca a los culpables de asesinato, violación, tráfico de drogas, robo con arma y apostasía”, (La Razón).
 

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