Política

Irlanda propone un calendario de negociaciones

De estar todo perdido en diciembre a tener como cierta la fecha de mediados de junio para contar ya con una Constitución. Así ha sido la historia de estas negociaciones.

UE-CONSTITUCION
La presidencia irlandesa de la UE propuso ayer que las reuniones de la
Conferencia Intergubernamental (CIG) que se encargan de las negociaciones sobre
la futura Constitución europea se reanuden el próximo 17 de mayo.

La
primera reunión, que se celebrará en Bruselas, coincidirá con la celebración del
Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores. Hay que recordar que los encuentros
de la CIG se interrumpieron en diciembre, después de que el Consejo Europeo de
ese mes se saldara con fracaso al no llegarse a un acuerdo sobre distintos
aspectos de la Carta Magnar, tales como la composición de la Comisión o el
sistema de votos.

La propuesta del ministro de Exteriores irlandés,
Brian Cowen, consiste en tratar de llegar a la próxima cumbre de Bruselas de
mediados de junio con texto definitivo. Para ello, son cuatro los asuntos que
todavía están pendientes: la reforma institucional de la Unión, el sistema de la
“doble mayoría”, varias enmiendas a la propuesta presentada por la anterior
presidencia italiana de la UE en la reunión de diciembre y la verificación de
los acuerdos que Italia dio como tales al final de su mandato europeo.


El primer ministro irlandés, Bertie Ahern, iniciará a partir de la
próxima semana una gira por las capitales europeas para tratar de alcanzar un
acuerdo definitivo sobre la Constitución.

Posible referéndum en Francia

Y mientras
termina de concretarse el procedimiento que se seguirá en Europa para sacar
adelante la Constitución, otra voz ha propuesto la celebración de un referéndum
nacional para dilucidar el apoyo de la población al texto. En este caso, después
de que Blair lo hiciera en el Reino Unido, ha sido Valéry Gíscard d´Estaing,
presidente de la Convención sobre el futuro de Europa.

El ex mandatario
francés, entrevistado en el diario galo La Montagne, considera
“razonable” consultar a los ciudadanos a este respecto. Recuerda que la decisión
corresponde al presidente, pero al mismo tiempo señala que “todas las
constituciones en Francia han sido adoptadas por referéndum”.

Giscard
admitió que una consulta popular de estas características tiene riesgos “porque
los franceses podrían no votar sobre Europa, sino contra el Gobierno que
estuviera en ese momento”.

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