Política

La caída de Gutiérrez provoca un distanciamiento entre Quito y Bogotá

La caída de Lucio Gutiérrez ha generado un enfriamiento de las relaciones entre los Gobiernos ecuatoriano y colombiano. El nuevo Ejecutivo de Alfredo Palacio ha dado un giro de 180 grados en algunas cuestiones, que no han gustado nada a su homólogo Alvaro Uribe.

El nuevo Gobierno ecuatoriano da un giro de 180 grados
La crisis que culminó con la salida de Lucio Gutiérrez de la Presidencia de
Ecuador, ha llevado consigo una serie de consecuencias políticas; entre ellas,
el enfriamiento de las relaciones con el Gobierno de Colombia. Si antes era algo
frecuente que Patricio Zuquilanda (canciller de Gutiérrez) viajara a Bogotá para
solucionar cualquier diferencia entre los dos gobiernos, ahora parece que las
relaciones distan mucho de ser tan fluidas.

La nueva Cancillería
ecuatoriana ha establecido otra forma de hacer las cosas y, poco a poco, crece
la tensión. No parece haber ayudado mucho la suspensión de última hora del viaje
que tenía previsto el nuevo canciller ecuatoriano, Antonio Parra Gil, para
visitar Bogotá. De hecho, se comenta que esta suspensión podría ocultar grandes
diferencias entre países. Algo que, naturalmente, los dos Gobiernos se han
empeñado en negar.

Una de las motivaciones que podrían explicar este
repentino distanciamiento podría ser el cambio de postura de Ecuador (desde que
Alfredo Palacio está en el poder) frente al conflicto colombiano y a la cuestión
de las fumigaciones con glifosato en las fronteras. Parra ya ha advertido que
pedirá a Colombia que suspenda las fumigaciones en los 10 kilómetros alrededor
de la frontera que comparten hasta que no aporten pruebas de su falta de
toxicidad.

No es de extrañar que el Gobierno colombiano se siente
incómodo ante la nueva actitud de Ecuador. Máxime si tenemos en cuenta que el
anterior canciller, Zuquilanda, defendía la postura contraria. A saber, mantener
las fumigaciones hasta que se compruebe que son dañinas. Es por ello que
Colombia aún mantenía las fumigaciones, mientras la Comisión creada ad hoc
seguía con sus investigaciones.

No obstante, esta no es la única
diferencia de opinión que separa a los dos países. El conflicto colombiano y la
pretensión del Gobierno de Uribe de convertir en causa común la lucha contra la
guerrilla, no ha gustado mucho al nuevo Ejecutivo ecuatoriano, que ha preferido
marcar las distancias y observar desde el tendido con una “visión
independiente”, señaló Parra.

Los analistas políticos creen que este giro
de 180 grados por parte del Gobierno ecuatoriano responde al clamor popular, y
lo coloca en la órbita de los países críticos con Estados Unidos. Algo que
podría poner en la cuerda floja las ayudas que reciben desde Washington, a
cambio de ganar mayor aceptación a nivel interno.

A pesar de todo,
Ecuador ya ha adelantado que a partir de junio tiene previsto celebrar una
reunión de alto nivel con Colombia con el objetivo de “solucionar los problemas
pendientes”.

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