Bruselas ha decidido subir en una décima la previsión de crecimiento española, llegando así al 2,7%. Sin embargo, España deberá estar pendiente de sus “problemas con el déficit exterior”.
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Jueves, 19 de febrero 2026

Bruselas ha decidido subir en una décima la previsión de crecimiento española, llegando así al 2,7%. Sin embargo, España deberá estar pendiente de sus “problemas con el déficit exterior”.
Almunia destacó la buena marcha de la economía española
La Comisión Europea ha decidido bajar la previsión de crecimiento del PIB para
la eurozona al 1,6%, frente al 2% que había pronosticado, y elevar en una décima
la previsión de crecimiento para España en 2005, llegando así al 2,7%. Sin
embargo, esta cifra todavía es dos décimas menor que la que ha previsto el
Gobierno.
El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios,
Joaquín Almunia, destacó la buena marcha de la economía española, aunque
advirtió de que existe un “problema” de déficit exterior. Almunia indicó que
“con las finanzas públicas en equilibrio y comparando con otros países, la
situación española es envidiable”.
Pese a estos datos, Almunia recordó
que el informe apunta que España tiene, según reconocía el vicepresidente Pedro
Solbes, “un problema con el déficit exterior” debido, sobre todo, a la
competitividad.
Crecimiento menos
desequilibrado
El crecimiento del PIB español del 2,7% para 2005,
que se mantendrá en el mismo nivel en 2006, se basará en la fuerte demanda
doméstica que sólo se desacelerará marginalmente, según las previsiones
económicas de primavera. Ello se traducirá en un crecimiento ligeramente más
lento de las importaciones y por tanto en un crecimiento menos desequilibrado
que en 2004.
La demanda doméstica estará sostenida por el dinamismo en
la creación de puestos de trabajo y por unas condiciones monetarias y
financieras favorables. Su ligera desaceleración se explica por una pequeña
moderación del consumo privado.
El endeudamiento de los hogares
continuará creciendo, mientras que las altas presiones inflacionistas y el
empeoramiento de la balanza comercial pueden afectar también negativamente al
poder adquisitivo de los consumidores.
Inversiones en vivienda
La formación de capital
fijo bruto se mantendrá fuerte, respaldada por las inversiones en vivienda, que
continuarán exhibiendo un fuerte crecimiento. Sin embargo, la inversión en
bienes de equipo aumentará a un ritmo menor que en 2004.
Esta fuerte
demanda final mantendrá el crecimiento de las importaciones muy por encima del
de las exportaciones. Estas últimas sólo crecerán de forma moderada debido a las
débiles perspectivas de la zona euro y al deterioro de la competitividad
industrial, según Bruselas. Por ello, el sector exterior contribuirá
negativamente al crecimiento del PIB en 1,4 puntos.
El déficit comercial
alcanzará el 7,7% del PIB en 2005 y se incrementará todavía más hasta el 8,3%
del PIB en 2006. Además, el superávit que registra el sector servicios,
especialmente el turismo, que tradicionalmente ha contrarrestado el déficit en
el comercio de bienes, se estrechó en 2004 y se estancará en los dos años
siguientes.
No obstante, la creciente presencia de firmas españolas en
el exterior aumentará los ingresos primarios, ayudando a compensar el déficit
comercial. Globalmente, el déficit por cuenta corriente podría alcanzar el 6,2%
del PIB en 2006.
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