La academia científica más antigua del mundo, la Royal Society of London, se ha vuelto recientemente una verborragia defensora del alarmismo climático.
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Martes, 21 de julio 2026

La academia científica más antigua del mundo, la Royal Society of London, se ha vuelto recientemente una verborragia defensora del alarmismo climático.
S. Fred Singer
Desde el 24 de mayo, los ministros de medio ambiente del Grupo de los 8 (G-8 en inglés) estarán en Japón para iniciar su encuentro anual. Mientras tanto en Londres, la academia científica más antigua del mundo, la Royal Society of London, se ha vuelto recientemente una verborragia defensora del alarmismo climático. Entre los miembros de la RS se incluyen Isaac Newton y Charles Darwin.
Pero, bajo la conducción anterior de Lord Robert May, la Society parece haber dado un giro equivocado. Incluso intentaron sumar a otras academias científicas para que se les uniesen en un manifiesto alarmista. No obstante, la U.S. National Academy, pese a compartir algunas de esas opiniones, decidió no suscribirlo, y la dAcademia Rusa de Ciencias ha asumido la posición opuesta.
En junio de 2007, la Royal Society publicó un panfleto intitulado “Climate Change Controversies: a simple guide” (“Controversias sobre el Cambio Climático: Una guía sencilla”); pensado para socavar los argumentos científicos de los escépticos climáticos. Presentaron lo que denominaron “argumentos engañosos” sobre el calentamiento global y luego intentaron derribarlos.
Mi respuesta a la RS está basada en los trabajos de unas dos docenas de científicos climáticos independientes de 16 naciones que contribuyeron al informe del Panel No-Gubernamental Internacional sobre el Cambio Climático o NIPCC, intitulado “Nature, Not Human Activity, Rules the Climate” (“La naturaleza, no la actividad humana, gobierna el clima”). El NIPCC corrige varios de los errores y aserciones equivocadas realizados en el informe del IPCC, discute la evidencia ignorada por el IPCC y cita evidencia disponible desde mayo de 2006, fecha de corte del más reciente informe del IPCC de mayo de 2007.
Para contrarrestar el panfleto de la RS, he elaborado una respuesta que será publicada mañana por el Centre for Policy Studies con sede en Londres bajo el título de “Not so simple? A scientific response to the Royal Society´s paper” (“¿No tan sencillo? Una respuesta científica al trabajo de la Royal Society”).
En todo momento, la Royal Society ha dependido fuertemente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, que solía ser considerado como una fuente confiable de información científica. La RS adopta de este modo la aseveración del IPCC de que el calentamiento actual es casi con certeza antropogénico (causado por los humanos) pero no presenta evidencia independiente alguna para apoyar dicha afirmación.
En su panfleto, la Royal Society pretende hablar en nombre de un consenso de científicos. Pero ningún consenso así existe. El sondeo directo de científicos climáticos ha demostrado que alrededor del 30% son “escépticos” del calentamiento global antropogénico. Más de 31.000 científicos estadounidenses suscribieron recientemente el Petitorio de Oregón, el cual expresa dudas acerca de las principales conclusiones del IPCC y se opone a las drásticas exigencias de mitigación del Protocolo de Kioto y a la propuesta legislación sobre “límites máximos y comercio” del Congreso de los EE.UU..
Los argumentos con base científica en favor de un enfoque más racional del calentamiento global y del cambio climático pueden sintetizarse del siguiente modo:
El temor al calentamiento global está distorsionando las políticas en materia energética. Se necesita una acción urgente para garantizar las futuras provisiones de energía: el cierre de las estaciones impulsadas a carbón y las viejas estaciones nucleares existentes durante los próximos 10 a 20 años arriesga causar un serio faltante de energía hasta que la nueva energía nuclear pueda empezar a fluir. Incluso la actual resistencia de los manifestantes en contra de los combustibles fósiles ya está retardando el desarrollo de la muy necesaria capacidad generadora convencional.
Las decisiones que se están tomando actualmente acerca del uso de los recursos y los costos impuestos sobre el desarrollo global tendrán un enorme impacto sobre la prosperidad tanto actual como futura. Es imperativo, por el bien de una política de desarrollo racional a nivel mundial, que el debate sobre la verdadera naturaleza del calentamiento global y sus causas pase de ser una cuestión de aseveraciones y alarmismo exagerado a un debate más razonado basado en hechos científicos.
Es una lástima que la Royal Society, en vez de facilitar el debate, haya tratado de representar erróneamente los honestos puntos de vista de aquellos que son escépticos de lo que se ha vuelto la ortodoxia del cambio climático.
Fuente. The Independent Institute
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