En una decisión dividida (5-4), con votos que reflejan las fuertes tensiones internas existentes, la Corte Suprema de los Estados Unidos acaba de prohibir la aplicación de la pena capital a quienes al tiempo de cometer el respectivo crimen no hubiesen aún cumplido 18 años.
La Nación (Argentina)
En una decisión dividida (5-4), con votos que reflejan las fuertes tensiones internas existentes, la Corte Suprema de los Estados Unidos acaba de prohibir la aplicación de la pena capital a quienes al tiempo de cometer el respectivo crimen no hubiesen aún cumplido 18 años.
La propia Corte, en 1972, en otro caso, había declarado ilegal la pena de muerte. No obstante, cambiando radicalmente de parecer, se pronunció por su validez tan sólo cuatro años después. Ninguno de los actuales miembros del más alto tribunal norteamericano se opone a la pena de muerte por razones ideológicas. De allí que esta decisión, que define una excepción, no deba interpretarse como una señal de que la Corte pueda llegar a revisar su criterio general sobre este tema.
El voto de la mayoría del tribunal fue, esta vez, escrito por el juez Anthony Kennedy, quien hasta ahora había votado en favor de la pena de muerte. La reciente sentencia, luego de recordar que los Estados Unidos están prácticamente solos en el mundo en lo que a aplicar la pena de muerte a menores se refiere, sostiene que la octava enmienda de la Constitución norteamericana, que proscribe la aplicación de penas “crueles e inusuales”, no permite aplicar la pena capital a los menores. Unos setenta delincuentes juveniles que estaban esperando esta decisión en doce diferentes estados serán ahora –probablemente– condenados a prisión perpetua.
Hace tan sólo tres años, la Corte Suprema norteamericana había ya limitado la aplicación de esta severa pena con otra excepción, al prohibir que recaiga en quienes sufren retardos mentales. El juez Kennedy opinó que los menores de 18 años carecen de la madurez necesaria y son, por ello, particularmente susceptibles a las presiones de terceros. “Los 18 años –dijo– es el punto en el que la sociedad traza la línea divisoria entre jóvenes y adultos”, para agregar después: “Por ello, ésa es la línea que la pena de muerte no puede atravesar”. Además, destacó que de los 38 estados de su país que aplican la pena de muerte, 18 exceptúan de ésta a los menores de 18 años, lo cual, entiende, muestra una “evolución del pensar social en materia de decencia”.
De esta manera, la Corte Suprema deja sin efecto una decisión anterior cuando, en 1989, permitió las ejecuciones de menores de hasta 16 años. Cabe señalar que en ese entonces el juez Kennedy votó con la mayoría conservadora. Ahora, en cambio, lo hizo con los jueces considerados “liberales”; esto es, con los jueces John Paul Stevens, David Souter, Ruth Bader Ginsburg y Stephen Breyer. En contra estuvieron aquellos jueces del tribunal a quienes se considera como “conservadores”: William Rehnquist, Sandra Day O´Connor, Antonin Scalia y Clarence Thomas.
Desde 1990, tan sólo seis países, además de los Estados Unidos, impusieron la pena capital a menores de 18 años: Irán, Pakistán, Arabia Saudita, Yemen, China y el Congo. Todos ellos han discontinuado ya esta práctica.
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