Política

La Cumbre entre Sudamérica y la Liga Árabe o el reflejo de siglos de historia común

A pesar de los siglos de historia en común, los países árabes y sudamericanos apenas si mantienen relaciones comerciales y políticas al margen del petróleo. La cumbre entre la Comunidad Sudamericana de Naciones y la Liga Arabe que se celebra en Brasilia quiere remediar esta situación.

Ambas regiones buscan reforzar sus relaciones comerciales y políticas
El acercamiento inédito hasta el momento entre la Comunidad Sudamericana de
Naciones y la Liga Árabe tiene todos los ingredientes para hacer historia. La
cumbre reunirá en Brasilia a los 12 países miembros de la CSN con unos 20
estados árabes.

Si la Comunidad Sudamericana de Naciones tiene una
historia muy reciente (se creó en el mes de diciembre en Perú), la influencia
árabe en los países lationamericanos dista mucho más en el tiempo e incluso se
pueden hallar vestigios de ella muchos siglos antes de la llegada de los
europeos. Precisamente la CSN se creó en un lugar tremendamente emblemático para
la cultura americana. En Cuzco, emblema del antiguo Imperio Inca.

El
paréntesis español duró casi 800 años. Y coincidió la expulsión de los “moros”
(árabes musulmanes) de España con el comienzo de la conquista de América en
1492. Qué duda cabe de que la historia musulmana ha estado fuertemente unida a
la americana.

Fue en este momento, cuando cientos de miles de árabes
emigraron a los países americanos y, naturalmente, ejercieron una gran
influencia en su población tanto en aspectos culturales como en las costumbres.
Algunos historiadores se aventuran incluso a apuntar que fueron ellos los
originarios del “gaucho” que pobló los campos de Argentina, Uruguay y
Brasil.

No hace falta retrotraerse tanto en el tiempo. Los flujos más
recientes se dieron entre las dos guerras mundiales, y más cercano aún, durante
las décadas de los 60 y los 70. En estas épocas se notó mucho la influencia
cultural en la literatura, arquitectura y alimentación. En la actualidad se
calcula que viven en América Latina unos 17 millones de árabes y descendientes
(musulmanes y ciudadanos de origen sirio-libanés cristiano). Las comunidades más
importantes de árabes en Latinoamérica se concentran en Argentina, Brasil y
Venezuela. También es destacable su presencia en Colombia, Paraguay y Uruguay.
Tal es así, que la comunidad siria y libanesa ya ha dado al menos dos
presidentes sudamericanos. A saber, Carlos Menem en Argentina y Abdalá Bucaram
en Ecuador.

No todo son aspectos positivos, claro. La nota negativa la
pone la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, donde proliferan las
comunidades de árabes musulmanes y cristianos que fomentan “guetos” de
contrabando y tráfico de drogas.

A pesar de estos siglos de historia en
común, y de la integración cultural y social de las comunidades árabes en
Latinoamérica, sin embargo las relaciones comerciales y políticas con la Liga
Árabe siguen siendo escasas. Los únicos y tímidos acercamientos que se han dado
en los últimos años entre ambas regiones se produjeron en torno al comercio de
petróleo. Precisamente, la cumbre de Brasilia quiere poner el acento, con la
esperanza de dar un giro de 180 grados a la situación. La intención de los
países es profundizar en sus relaciones comerciales con los miembros de la Liga
Árabe más allá del crudo. Por ejemplo, muchos analistas ven la cumbre como una
gran oportunidad para “abrir canales con la comunidad árabe, en materia de
inversiones, tecnología y turismo”. Y es que por el momento, las dos regiones
aún no tienen vuelos directos y se deben comunicar por esa vía mediante
conexiones en Europa.

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