La escritora denuncia: “No entiendo cómo después de 45 años de la opresión más inhumana, la gente se resiste a ver lo que pasa en mi país”.
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Sábado, 07 de marzo 2026
La escritora denuncia: “No entiendo cómo después de 45 años de la opresión más inhumana, la gente se resiste a ver lo que pasa en mi país”.
Entrevista a Zoé Valdés
“Me preguntan todo el tiempo por Cuba y yo contesto. Es mi obligación como escritora y como ser humano”. Sincera y valiente. Así es Zoé Valdés, la escritora censurada en su país pero acogida y respetada en España. Su voz una vez más vuelve a ser noticia ante sus recientes declaraciones al matutino argentino La Nación: “No entiendo cómo después de 45 años de la opresión más inhumana, la gente se resiste a ver lo que pasa en mi país. Con Cuba hay demasiada hipocresía”, dice.
“Estoy censurada y la excusa del poder es que soy pornográfica”, dice esta mujer, que no se cansa de denunciar la tortura y los presos políticos en las cárceles de Castro. También las estadísticas de su régimen: 80.000 desaparecidos y 15.000 fusilamientos, de los que no se habla porque “no es políticamente correcto”.
Su experiencia es la de quien va contra la corriente. “A quienes denunciamos estas atrocidades no nos creen, nos ponen bajo sospecha. Es terrible, porque se niega el sufrimiento en la cara de quien lo padece”.
También habló con respeto de las Madres de Blanco, mujeres cubanas que -inspiradas en las argentinas de Plaza de Mayo (“las verdaderas, no las que manipulan los cadáveres de sus hijos, como Hebe de Bonafini”)- marchan para pedir la libertad de sus familiares y amigos, presos en las cárceles castristas.
Al ser consultada por la situación de su literatura en Cuba respondió: “Mis libros están censurados. Circulan de manera clandestina. A veces, gracias a bibliotecarios independientes. Aprovecho para decir que 17 de esos bibliotecarios están presos, condenados a veinte años de prisión por el simple hecho de tener libros diferentes en sus casas. Libros que fueron quemados en las calles. Esto muy poca gente en el mundo lo sabe y quienes lo saben se callan, porque es políticamente incorrecto decirlo. No están mis libros ni los de Reynaldo Arenas, aunque ahora, porque murió, han empezado a editar algo.
Sorprendida ante el respeto y la admiración que Castro genera en muchos círculos intelectuales, Valdés les recordó que “hay 80.000 desaparecidos en Cuba y tenemos computadas 15.000 ejecuciones. También recordaría que Fidel Castro apoyó a la dictadura militar argentina. Sólo en la memoria completa está la dignidad”. Las 15.000 ejecuciones incluyen los casos en el paredón y también las que ocurren en las espantosas cárceles cubanas, “donde la gente desaparece sin más. No sé… todo esto lo contamos y nadie reacciona. Es como si a la tortura de la derecha se reaccionara con más celeridad que a la de izquierda”.
También se refirió a un icono de nuestro tiempo, el “Che” Guevara: “Es un personaje que no me gusta. Fue médico y no ejerció; fue padre y esposo y abandonó a su familia. Fue ministro de Industria y llevó la economía de Cuba al desastre. Fue guerrillero en Bolivia y terminó muerto. Creo que él soñó con hacer cosas muy buenas y, como muchos revolucionarios, se equivocó y terminó en el fanatismo más
terrible. En su caso, lo peor es que acabó siendo una figura comercial y de camiseta, lo que debería ser bastante aplastante para sus propios ideales”.
Sin pausa, Valdés recordó que Ernesto Guevara “era un perseguidor de homosexuales en Cuba. Eso puede contarlo la generación de Virgilio Piñeira o de José Triana. Tuvo en eso una ferocidad digna del soviet. En Cuba la gente le tiene un rechazo tremendo y, sobre todo, la juventud. Claro que en las manifestaciones aparecen las pancartas con su foto, porque es obligatorio: si no, la gente puede perder su trabajo, o
algo peor aún”.
La escritora cubana apuntó que Guevara es muy rechazado por la juventud cubana, como una “reacción natural contra las consignas repetidas hasta el hartazgo. Por ejemplo, en la escuela era obligatorio repetir: “Seremos como el «Che»”. Y la gente decía, bajito: asmáticos. ¡Estábamos hartos!
Creo que eso es algo que Castro, que es muy maquiavélico, hace a conciencia: sabe que otra forma de acabar con una persona, aparte de fusilarla, es haciendo uso de ella hasta que la gente ya no pueda más y llega a detestar la imagen y el personaje. Lo hizo también con el poeta Nicolás Guillén”.
Consultada sobre el enorme atractivo de Castro, Zoé Valdés no se corta: “Castro ha sabido crearse esta imagen de justiciero, de Robin Hood mundial, y eso atrae mucho. A veces me asombra y me pone de mal humor ver la falta de análisis para la realidad cubana. El problema es que vivimos en un mundo de una velocidad tremenda, donde se lee poco y mucho se sigue la moda”.
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