Política

La entrada de Rumanía y Bulgaria en la UE, un poco más cerca

El primer paso para que la UE siga ampliándose ya está dado después de que esta semana se ratificase el tratado de adhesión de Rumanía y Bulgaria. A pesar de que todavía no hay una fecha exacta para su entrada en el mercado europeo, lo cierto es que la UE continúa su rumbo imparable de convertirse en el mercado común más grande del planeta.


Pronto, como mucho en tres años, la Europa de los Veinticinco se convertirá en la de los Veintisiete, después de que esta semana Rumanía y Bulgaria hayan firmado en Luxemburgo sus respectivos tratados de adhesión a la Unión Europea. Esta será la segunda fase de adhesión de países del este de Europa, después de que justamente hace un año se incorporasen Lituania, Estonia, Letonia, Polonia, las repúblicas Checa y Eslovaca, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre.

El ingreso efectivo de los dos países se prevé para el 1 de enero de 2007, aunque podría retrasarse hasta 2008 si no culminan su proceso de reformas políticas y económicas.

En una ceremonia que se celebró en la abadía de Neumünster en Luxemburgo los 27 países firmaron el Tratado de Adhesión de Rumanía y Bulgaria a la UE en un protocolo en el que los países adherentes estamparon cuatro firmas, presidente, primer ministro y titulares de Asuntos Exteriores y Asuntos Europeos; mientras que por los Estados miembros lo hicieron el ministro de Asuntos Exteriores y el de Asuntos Europeos. En el caso de España firmará junto con Miguel Ángel Moratinos el secretario de Estado para la UE, Alberto Navarro.

Votación del Parlamento

Para llegar a este protocolo, antes, el Parlamento Europeo en una opinión vinculante dio luz verde el pasado 13 de abril a la entrada de Bulgaria por 522 votos a favor, 70 en contra y 69 abstenciones, mientras que Rumanía obtuvo un apoyo ligeramente inferior, de 497 votos a favor, 93 en contra y 71 abstenciones.

Momento antes de celebrarse la votación, parte de los miembros del Grupo Popular y de los Verdes europeos pidieron que se pospusiera este pronunciamiento hasta una fecha sin determinar debido a que ambos candidatos, en particular Rumanía, no cumplen los requisitos para formar parte del club comunitario. Adujeron además que el pronunciamiento del Parlamento era demasiado rápido, ya que aún faltan veinte meses para la adhesión.

Los alemanes y los franceses fueron los más reticentes a la entrada de Rumanía y Bulgaria en la UE, frente a españoles, italianos y británicos, por lo que se dio libertad de voto a sus miembros. Por su parte, el co-presidente de los Verdes europeos, Daniel Cohn-Bendit, pidió sin éxito que se pospusiera la votación sobre el dictamen conforme de Bulgaria y Rumanía ya que, en su opinión, “existen todavía problemas y como se trata de una adhesión para 2007 no es conveniente que se vote hoy”.

La Eurocámara obtuvo el compromiso de Barroso y Juncker, expresado en un intercambio de cartas con Josep Borrell, de que su opinión será tenida en cuenta en caso de que se decida activar la cláusula de salvaguarda para retrasar el ingreso de Rumanía y Bulgaria hasta 2008, aunque legalmente esta decisión correspondería únicamente a los Veinticinco.

El comisario responsable de ampliación, Ollie Rehn, aseguró a los eurodiputados que la Comisión no dudará en activar este dispositivo si considera que alguno de los dos países no está preparado para sumarse a los 25. De hecho, Rehn informó de que durante el mes de marzo había visitado Sofía y Bucarest para comprobar sobre el terreno la marcha de los preparativos de adhesión.

Progresos constantes

En el primer caso, señaló que en los últimos años ha realizado progresos constantes pero debe continuar los preparativos para su integración, en particular en la reforma del sistema judicial y la lucha contra la corrupción y el crimen organizado.

Por lo que se refiere a Rumanía, afirmó que este país ya ha empezado a tomarse en serio los requisitos de acceso, en particular en el campo de la reforma del sistema judicial y la lucha contra la corrupción. En otro punto clave, la competencia, ya ha cumplido su obligación de presentar su plan nacional para la reestructuración del sector del acero.

A pesar de estas acciones, no conviene olvidar que los dos países están muy lejos del nivel de vida de los Veinticinco. El PIB por habitante se eleva a 2.500 euros al año en Bulgaria (7,8 millones de habitantes) y 2.200 euros en Rumanía (21,7 millones de habitantes), mientras que en Letonia, el país más pobre de la UE, asciende a 8.500.

Avalancha de ciudadanos

Las consecuencias que la ampliación puede tener para los intereses españoles son muy parecidas a las que se tuvieron, se tienen todavía, con la ampliación a 25 estados. De esta manera, uno de lo asuntos que más puede preocupar es la avalancha de ciudadanos de estos estados, con un nivel de vida menor que el nuestro, una vez que se abran las fronteras.

De momento, los embajadores de Bulgaria y Rumanía en Madrid, Vassiliy Takev y Stelian Oancea, niegan que la entrada en la Unión Europea de sus respectivos países vaya a provocar un flujo masivo de trabajadores hacia los países comunitarios.

El embajador rumano pone como ejemplo la entrada de España y Portugal en la UE hace 18 años, cuando fueron más extranjeros los que vinieron a la Península que los trabajadores que salieron. Oancea ha señalado que la Comisión Europea ha tomado “medidas para que esto no ocurra” al fijar los plazos para limitar la salida de trabajadores.

Su opinión la comparte el embajador búlgaro, que está convencido de que gracias a la entrada en la UE “se producirá el regreso” de muchos de los búlgaros que se encuentran en los países de la UE en busca de una vida mejor. Según él, la inmigración laboral es “un fenómeno temporal que se puede controlar y regular”.

Pérdida de mercados y deslocalización

Otro aspecto que no debe dejarse de lado es la posible pérdida de mercado de los productos españoles que pueden ser sustituidos por los de estos nuevos países, más competitivos al tener que sostener salarios más bajos. Algunos informes revelan la posibilidad de que produzcan pequeños desplazamientos de los productos españoles en el mercado comunitario, sin embargo, no sería nada preocupante, si la industria española reacciona y hace un esfuerzo de modernización e innovación.

Este punto esta muy relacionado con otra de las consecuencias que para nuestro país podría tener la ampliación y es la deslocalización de la industria que puede verse tentada a desplazar su producción a otros países que ofrecen más ventajas fiscales y una mano de obra más barata y bien cualificada.

¿Qué pasa con los fondos?

Por supuesto, quizá la consecuencia más directa de la ampliación sea la pérdida de los fondos estructurales y de cohesión. Ahora, España ha pasado de estar en el furgón de cola a ser uno de los primeros de la clase en lo que a renta per capita y PIB se refiere. Ahora son más países a repartir un mismo presupuesto, lo que ha provocado que estados tradicionalmente receptores de ayudas, dejen paso a alguno de los nuevos integrantes.

Los fondos europeos son una parte fundamental para financiar los servicios prestados tanto por la Administración como por entidades sin ánimo de lucro que, a través de ellos, pueden prestar servicios a la comunidad. Por estas razones, en opinión de algunos expertos, sería deseable el incremento del presupuesto comunitario ya que favorecería el que hubiese más dinero disponible. Sin embargo, este punto no convence a todos, sobre todo a los que más aportan, por lo que, como ya se está apreciando, será necesaria una amplia negociación.

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