LA política procubana del presidente Chávez, uno de los rasgos distintivos
de su estrategia internacional y de la gestión interna, se analiza hasta
ahora como una progresiva colonización de Venezuela por el régimen
castrista, cada vez más influyente en lo que ocurre en el país y quien
dirigiría nuestra conducta internacional.
Democracia
Por supuesto, todos los beneficios serían para la isla, empezando por petróleo
gratis, empleo masivo para la clase media depauperada y mercado cautivo para sus
productos y cuantas cosas quieran importar a Cuba y luego vendernos como si
fueran made in La Habana.
Sin embargo, luego de seis años de remesas
petroleras, tratados, expertos cubanos en Venezuela, Cuba nos debe miles de
millones de dólares y la cuenta aumenta cada día, muchos de sus mejores hombres
y mujeres han vivido o viven en el país, experimentando por primera vez en sus
vidas las alegrías de un pueblo retrechero y libre, además de lujos sauditas
como jabón y papel higiénico.
Además, los líderes venezolanos
fraternizan cotidianamente con la oligarquía cubana, conocen al detalle como se
maneja la isla, cuya energía, es decir, neveras, computadoras, luz eléctrica,
comunicaciones, transporte, todo pues, depende de un mail de Pdvsa. En otras
palabras, en estos seis años, Chávez ha puesto las bases para que Venezuela sea
la potencia hegemónica de Cuba en el futuro cercano.
Cosa muy sencilla,
pues Cuba es un país aislado salvo por nosotros, dirigido por una gerontocracia
que acaba de liquidar la generación de relevo que con tanto acierto había guiado
el país por el período especial ¿dónde estarán Robaina y Lage cuya innegable
estabilidad depende de los signos vitales de un anciano octogenario sin sucesor
visible, pues literalmente los ha asesinado. Sobre todo, según el manual de cómo
se forjan los imperios, Fidel cometió el error senil de dejarse endeudar
brutalmente por Venezuela, al mejor estilo inglés, y de depender energéticamente
de una sola fuente.
Cuando sea oportuno, quizás cuando Castro ya no esté,
con mucha elegancia y sin ruido, Chávez mandará a Alí Rodríguez a cobrar los
giros, con la mala noticia de que los tanqueros de Pdvmarina están en
mantenimiento mayor en Sevilla.
Obviamente Castro sabe de esta
posibilidad, aunque todo es posible pues la vejez es un naufragio, como decía De
Gaulle, más si tu contrincante apenas tiene cincuenta. Pero ya no parece tener
alternativa, pues en realidad no tiene nada que ofrecernos.
Los médicos
de Barrio Adentro, a quien cualquier venezolano de bien y con un mínimo contacto
con la realidad debería estar agradecido, no volverán a Cuba mientras siga así,
a no ser mediante la extorsión, y pareciera que Francia y China tienen un
poquito más de ideas, capacidad y capital que traer al país y la misma rabia a
Estados Unidos.
Fuente: El Universal
(Venezuela)
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