Política

La foto del día

El presidente venezolano, Hugo Chávez, está de paso por España. En su agenda se reunió con Zapatero, visitó el Congreso y plantó a 200 empresarios españoles.

Editorial
«Qué triste era aquella España subordinada a los mandatos de Washington. Qué felicidad ver hoy a una España libre e independiente que se ha levantado del brazo y de la mente de su pueblo», declamó, entre aplausos, para sumarse a continuación a la «alianza de civilizaciones» propuesta por el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: «Votamos por esa alianza de civilizaciones, rechazamos la guerra en Irak, rechazamos cualquier agresión, el bloqueo a Cuba, pueblo hermano; rechazamos las amenazas al pueblo iraní, pueblo hermano; rechazamos el intervencionismo norteamericano», manifestó en tono enardecido.

Gracias al realismo mágico de la política latinoamericana, Chávez llegó a presidente en 1998 luego un fallido golpe de Estado al entonces presidente Carlos Andrés Pérez seis años antes. En esos días, Venezuela necesitaba un cambio y los venezolanos eligieron el camino propuesto por este militar bananero, caudillesco y personalista que tanto gustan en esas tierras y que, además, prometía “poner las cosas en orden”.

Con un discurso redentorista y patéticamente heroico, Chávez instauró una democracia de corte autoritario y paternalista con un séquito de funcionarios obsecuentes y una oposición perseguida y maniatada. En esos años de poder todo lo que ha hecho hecho fue discursear como si fuera la reencarnación de Bolívar. Su gobierno es rudimentario, populista y demagógico y se sustenta gracias a los beneficios del petróleo y sus acuerdos con dictadores afines a él, como Fidel Castro y Muamar el Gadafi. Luego de este viaje ya puede jactarse de contar con la amistad de Rodríguez Zapatero.

En términos políticos, ha divido a su país en dos partes antagónicas e irreconciliables que muchas veces rozaron la guerra civil. En términos sociales, dictaminó en 2001 una pirotecnia de leyes sociales que poco después llevaron al país al caos económicos provocado por la inflación, la recesión y el desempleo. Cientos de miles de venezolanos se han ido de su tierra por culpa de Chávez y de su nefasta manera de gobernar.

Ayer visitaba el Congreso de los Diputados y miraba con asombro las huellas que habían dejado en el techo las ráfagas de metralla de otro golpista como él, el teniente coronel Tejero. Chávez, el paladín demócrata que dejó un tendal de muertos en su intentona golpista, reparó en los fotógrafos que lo rodeaban y cínicamente se mostró perplejo y consternado. Hoy es la foto del día.

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