Política

La generación del Mariel, parte del milagro económico del exilio

Debido a los 125,000 cubanos que inundaron el sur de la Florida durante el éxodo de 1980, su identidad colectiva ha escapado al análisis. Esta nota es un intento de entender a uno de los grupos de inmigrantes más incomprendidos y víctimas de estereotipos de la historia norteamericana.”

Inmigración
Hace veinticinco años, cuando millares de pobres refugiados del Mariel inundaron
Cayo Hueso, pocos hubieran creído que les tomaría apenas una generación
integrarse por completo a la clase media norteamericana.

Pero eso es
exactamente lo que ha sucedido, de acuerdo con una encuesta de refugiados del
Mariel y otros exiliados cubanos llevada a cabo por The Miami Herald como parte
de su cobertura del aniversario 25 del éxodo del Mariel.

Debido a que más
de 125,000 de ellos inundaron el sur de la Florida durante el éxodo de 1980, su
identidad colectiva ha escapado al análisis. Esta encuesta es un intento de
entender a uno de los grupos de inmigrantes más incomprendidos y víctimas de
estereotipos de la historia norteamericana.

En casi todos los aspectos,
los refugiados del Mariel forman parte del ´´milagro económico´´ del exilio
cubano. Sus ingresos son más altos que los de la mayoría de los residentes del
sur de la Florida. Ellos se sienten aceptados por sus compatriotas cubanos y,
aunque están orgullosos de ser cubanos, la mayoría afirma que nunca volverá a la
isla, aun después de la muerte de Fidel Castro.

´´Prácticamente se han
sumado a la clase media americana´´, declaró el encuestador Sergio Bendixen. La
firma Bendixen y Asociados, con sede en Coral Gables, entrevistó a 200
refugiados del Mariel como parte de una encuesta mayor a 600 cubanoamericanos de
los condados Miami-Dade y Broward entre el 21 y el 31 de marzo. La encuesta
tiene un margen de error inferior al 4 por ciento.

Lo mismo que casi
todos los cubanos llegados de la isla antes y después de ellos, los refugiados
del Mariel vinieron virtualmente sin nada. Alrededor del 88 por ciento tenía
menos de $100 en sus bolsillos y su ingreso promedio en su primer año aquí fue
de alrededor de $7,000.

Ahora los refugiados del Mariel tienen un ingreso
anual promedio de $32,210 por persona. La entrada anual promedio de la
generalidad de los exilados cubanos es de alrededor de $37,440, mientras que el
ingreso individual promedio en Miami-Dade es de $21,947. Los hombres que
trabajan a tiempo completo en Miami tienen una entrada anual promedio de
$31,045, y las mujeres de $24,171.

Lázaro Cuervo, de 57 años, recuerda su
llegada a Miami durante el Mariel, pobre y desesperado. En menos de un mes, ya
estaba trabajando en dos empleos a la vez. ´´Yo empecé a trabajar en un garaje,
en la construcción, en cualquier cosa que me ofrecieran´´, afirmó Cuervo,
participante de la encuesta, quien tiene tres hijos. “Yo siempre he tenido dos
trabajos. Dicen que aquí no hay trabajo, pero eso sólo es verdad en el caso de
la gente que no quiere trabajar´´.

´´Ellos han prosperado muchísimo
económicamente´´, señaló Bendixen. “No puedo imaginarme a mí mismo llegando a
un país extraño con menos de $100 en mi bolsillo y sin hablar el idioma. Es
extraordinario el coraje y el éxito del que han hecho gala desde entonces´´. En
lo político, el 76 por ciento de los refugiados del Mariel se identificaron como
republicanos registrados. La mayoría afirma estar mucho más interesada en la
educación que en la política.

Quizás lo más chocante del éxito de los
refugiados del Mariel es el hecho que hayan alcanzado su nivel de clase media a
pesar de que la mayoría de ellos todavía apenas habla inglés.

Sólo un 30
por ciento de los exiliados del Mariel afirmó hablar inglés bien o muy bien. El
70 por ciento declaró que no habla inglés o que no lo habla bien. Alrededor del
86 por ciento dice enterarse de las noticias a través de los medios de difusión
en español. Su estación favorita en la radio de habla española: Radio Mambí,
WAQI-AM (710). Un 6 por ciento de los encuestados escogieron ser entrevistados
en inglés.

El estudio de Bendixen descubrió que, como otros exiliados
cubanos, los refugiados del Mariel se enorgullecen de su tradición cubana. Ellos
mantienen vivas costumbres como jugar dominó, ir a fiestas de quinceañeras y
organizar las Ferias de los Municipios, eventos locales que reúnen a las
personas de diferentes localidades de Cuba.

Como otros inmigrantes
cubanos, el momento más duro para los refugiados del Mariel fue su primer año
aquí: muchos sufrieron discriminación, incluso de parte de los exiliados cubanos
más antiguos y establecidos. Fueron estereotipados como criminales, una imagen
que se alimentó en parte por el hecho de que Fidel Castro incluyó una minoría de
criminales en los botes que salían del Mariel, mientras otros no lograban
conseguir trabajo, de acuerdo con la encuesta.

En este momento, los
estereotipos y la discriminación son casi inexistentes. Alrededor del 92 por
ciento de los exiliados del Mariel se sienten aceptados aquí, y el 80 por ciento
del exilio cubano en general considera que los refugiados del Mariel son
miembros productivos de la sociedad.

Quizás sea una sorpresa que uno de
cada cuatro refugiados del Mariel encuestados piensa que la película de Al
Pacino Caracortada (Scarface), sobre un refugiado del Mariel que se convierte en
un importante traficante de drogas de Miami, simboliza la esencia de los cubanos
que arribaron durante el Mariel. Caracortada ha sido criticada fuertemente por
los cubanos y por otros por promover estereotipos dañinos.

Daisy Roque,
de 51 años, vecina de Hialeah, considera haber vivido la experiencia típica del
Mariel. Ella trabajó en varios empleos pobremente remunerados, entre ellos
sirviendo almuerzo en una cafetería escolar y fabricando balas es una factoría,
y crió tres hijos, dos de ellos niñas que celebraron lujosamente sus fiestas de
quinceañeras en un salón de banquetes. Aunque Castro muera, Roque no tiene
planes de regresar a Cuba. Ella piensa que la vida que se ha labrado por sí
misma en Miami no tiene precio.

´´Nosotros no recibimos tantos beneficios
o ventajas cuando llegamos aquí´´, apuntó. “Tuvimos que trabajar desde el
primer minuto que llegamos. Nos fue bien, y le estoy agradecida a este país´´.


Fuente: El Nuevo Herald – Miami

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