La crisis política en Ucrania ha desenterrado viejos fantasmas entre Europa y Rusia y ha introducido cambios en el panorama internacional. Incluso han surgido voces a favor de la idea de que Ucrania pueda entrar a formar parte de la UE.
SURGEN VOCES A FAVOR DE LA ADHESION
La crisis electoral ucraniana no sólo ha conseguido captar la atención mediática
sobre el país, también ha reabierto la caja de los truenos en las relaciones
entre Europa y Rusia. Hasta el punto de que se ha comenzado a extender la idea
de un mayor acercamiento entre la UE y Ucrania, más allá de las políticas de
vecindad que presentó la Comisión hace unos días y que se firmarán (además de
con Ucrania) con Jordania, Marruecos, Autoridad Palestina, Moldavia, Túnez e
Israel.
Con el inicio de las negociaciones de adhesión con Turquía a la
vuelta de la esquina, algunas voces han empezado a hablar de la posibilidad de
una futura adhesión de Ucrania a la UE para apoyar el proceso democrático en ese
país.
Desde que, tras las elecciones ucranianas, el presidente ruso,
Vladimir Putin, apoyara al candidato oficial, mientras la Organización para la
Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) denunció fraude electoral, la crisis
política trascendió las fronteras de Ucrania para centrar el interés tanto en
Europa como en Rusia. La diferencia de criterio entre ambos, no sólo ha
desenterrado antiguas diferencias, sino que ha provocado una nueva visión del
panorama internacional.
De hecho, y aunque respecto a Ucrania la UE tiene
cerrado el plan de Política de Vecindad, la Unión se ha reservado el derecho a
volver a decidir sobre el asunto cuando exista un interlocutor válido en el
Gobierno ucraniano. Esta cuestión también forma parte de la agenda del Consejo
de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores que se celebrarán hoy lunes y
mañana martes en Bruselas y en el que los ministros europeos de Exteriores se
disponen a “examinar la situación en el país a la luz de los últimos desarrollos
que siguieron a la disputada segunda ronda de las elecciones presidenciales”,
según se desprende de un documento facilitado por la Presidencia holandesa de la
UE.
Entre los primeros en evocar la idea de la adhesión de Ucrania a la
UE se encuentra los parlamentarios del Partido Popular Europeo (PPE), durante su
viaje al país para ver qué es lo que estaba pasando. A su regreso, el diputado
popular y presidente de la comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores,
Elmar Brok, apuntó la conveniencia de que la UE estableciera lazos más estrecho
de los que existen hasta ahora con Ucrania o de los que ofrecerá la futura
política de Vecindad. Aunque Brok no quiso insistir demasiado en la idea, sí se
refirió a una futura entrada de Ucrania en la UE.
A pesar de que ya han
surgido muchas voces críticas acerca de esta posibilidad, los partidarios de la
idea creen que una futura adhesión no sería impensable si finalmente existe en
Ucrania un gobierno democrático que ponga en marcha reformas políticas y
económicas.
La nueva Política Europea de
Vecindad, en marcha
Sea como fuere, Moldavia, Ucrania, Marruecos,
Túnez, Jordania, Israel y la Autoridad Palestina son los primeros países vecinos
de la UE en concluir sus planes de acción para concretar la nueva Política
Europea de Vecindad. Asimismo, la UE ya ha invitado a sus vecinos del Este y del
Sur a compartir la paz, la estabilidad y la prosperidad de las que ella misma
disfruta y les abre la posibilidad de participar en programas comunitarios y en
el mercado interior, así como de recibir mayor financiación para sus reformas.
No en vano, la UE tiene previsto integrar en un futuro a más países en este
nuevo marco político de relaciones.
Los planes que ya han sido aprobados
por la Comisión Europea son producto de intensas negociaciones entre Bruselas y
cada uno de los países. Los planes han sido diseñados para responder a los
intereses específicos de cada país y buscan reforzar la democracia, la buena
gestión de los asuntos públicos, el Estado de Derecho y los derechos humanos,
así como apoyar la modernización económica. En concreto, se tiene en cuenta la
posibilidad de que los países vecinos participen en programas comunitarios y en
el mercado único. También se ha pensado en ayudas específicas para tratar las
cuestiones transfronterizas como los movimientos de población y los problemas de
tráfico, además de mejorar las interconexiones y vínculos físicos con la UE en
los ámbitos de la energía y los transportes.
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