“Los europeos expresaron interés periódicamente en aprender de Estados Unidos la experiencia con la inmigración, existe una creencia extendida en Europa de que un modelo distintivo americano “de mezcla” existe, pudiendo proporcionar información para sus políticas nacionales o de ámbito europeo. Los europeos, sin embargo, a menudo no logran apreciar su complejidad”.
Inmigración
La continuación de los atentados de Londres destacan gravemente las implicaciones de seguridad nacional de la creciente población de musulmanes no integrados de Europa. A pesar de la prominencia de los atentados del 11 de Septiembre en Nueva York y Washington, los fundamentalistas islámicos han identificado a Europa desde hace tiempo como el eslabón más débil de su adversario putativo “cruzado-sionista”.
Al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos han dependido con fuerza de los inmigrantes musulmanes recientes en Europa para perpetrar atentados allí y proporcionar redes de apoyo para operaciones europeas extra. Más recientemente, han intentado rodear las medidas antiterroristas reforzadas reclutando hombres de entre los conversos islámicos y la segunda generación de inmigrantes musulmanes. Aparte de los atentados de Londres, la eficacia de esta estrategia se hizo evidente en el 2003, cuando dos musulmanes británicos de segunda generación (también de ascendencia en el sur de Asia) perpetraron con éxito un atentado suicida en Tel Aviv. Como ciudadanos de la UE, estos operativos pueden viajar con mayor facilidad dentro de Europa y a Israel, Estados Unidos y a otros países asociados a la UE.
La estrategia de los terroristas para generar reclutas europeos adicionales es simple: lanzar ataques viles y contar con que las medidas de respuesta dura del gobierno alienen a los musulmanes locales.
Tratar con esta amenaza exige que los líderes europeos afronten directamente una serie de retos políticos difíciles. Históricamente desesperados por la mano de obra, los gobiernos europeos llevan importando trabajadores del norte de África, el sur de Asia y otras regiones predominantemente musulmanas desde hace décadas. Actualmente, aproximadamente 15 millones de inmigrantes musulmanes residen en el continente, con grandes concentraciones en Gran Bretaña, Alemania y Francia. Desafortunadamente, los inmigrantes musulmanes en Europa y sus hijos no se integran bien, enclaustrándose a menudo en guetos recorridos por el crimen. Explotando las percepciones populares del crimen como un problema “musulmán”, los partidos de extrema derecha han ganado apoyo atacando las relajadas políticas gubernamentales. Los principales líderes europeos han respondido restringiendo el uso del asilo y de otros mecanismos legales que facilitan la inmigración de musulmanes. También han ejercido mayor control sobre las instituciones religiosas islámicas, de caridad y educativas, que están activas en Europa. Después de Londres, es probable que los esfuerzos por controlar y excluir a los musulmanes parezcan más atractivos que intentar asimilarlos: un objetivo distante y un proceso incierto.
Idealmente, acceder a las instituciones políticas democráticas de ámbito europeo podría hacer que los musulmanes se sintieran más asimilados, así como más influyentes. En la práctica, sin embargo, dado que de las instituciones o culturas existentes típicamente no los reciben, algunos musulmanes europeos pasan a ser más atractivos, objetivos a menudo voluntarios de activistas radicales y clérigos fundamentalistas. Los votantes no musulmanes han respondido a la creciente presencia musulmana resistiéndose más a la integración europea, especialmente a las propuestas de ofrecer a Turquía acceso a la UE. Controles de inmigración y viaje más estrictos, sin embargo, podrían ser antagónicos con los musulmanes de Europa, y negar a las fuerzas del orden información de inteligencia valiosa y otra asistencia.
Los europeos expresaron interés periódicamente en aprender de Estados Unidos la experiencia con la inmigración, existe una creencia extendida en Europa de que un modelo distintivo americano “de mezcla” existe, pudiendo proporcionar información para sus políticas nacionales o de ámbito europeo. Los europeos, sin embargo, a menudo no logran apreciar su complejidad. Algunas de las mejores prácticas norteamericanas podrían transferirse bien a Europa, pero probablemente exigirían cambios radicales en varias dimensiones políticas europeas. Por ejemplo, el sistema político norteamericano es típicamente más accesible que sus homólogos europeos, y el federalismo norteamericano da a las autoridades locales mayor influencia sobre los requisitos educativos (incluyendo la enseñanza del lenguaje). Las políticas de bienestar social norteamericanas menos generosas también promueven la integración, porque los inmigrantes necesitan aprender inglés para lograr un estándar de vida decente – convirtiéndose en accionistas económicos en el proceso.
Muchos europeos rechazarían tal reestructuración profunda como una cura peor que la enfermedad. Otros, sin embargo, podrían considerar la cambiante mezcla étnica de Europa como una ocasión para revitalizar sus instituciones políticas, económicas y sociales, ya fuera a través de acciones lideradas por la UE o mediante otras iniciativas. Otra opinión es que la asimilación musulmana simplemente no ocurrirá nunca, ni siquiera si los gobiernos europeos hacen esfuerzos sin precedentes por promoverla. Si éste es el caso, debería seguirse un conjunto distinto de políticas. En cualquier caso, los atentados de Londres manifiestan que los líderes europeos ya no pueden continuar escondiéndose ante el problema.
S. Enders Wimbush es miembro permanente y director del Center for Future Security Strategies del Hudson Institute. El Dr. Richard Weitz, ex miembro permanente de investigación de la OTAN, es el director asociado del centro.
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