Política

“La izquierda pretende establecer un Dios secularizado” (II)

Segunda parte de la entrevista con el sacerdote católico Robert Sirico, rector de St. Philip Neri House en Kalamazoo, y presidente del Acton Insitute for the Study of Religión and Liberty, sobre los lazos que existen entre la religión y la libertad.

Educación
Profesor Felice: ¿Qué le diría a aquellos que abrazan el
mensaje de la libertad pero son temerosos de la agenda moral y religiosa que Ud.
está describiendo?

Padre Sirico: Hay una parte del corazón humano
que comprende la necesidad de una estructura moral y espiritual en nuestras
vidas, y la necesidad de tocar algo trascendente. Este deseo es implantado en
nuestros corazones por Dios. La cristiandad concretiza esto en la forma más
vívida posible ya que adoramos a un dios que se hizo hombre para morir por
nuestros pecados y hacer posible nuestra salvación.

La gente que gusta
de la libertad pero rechaza la fe necesita que se les recuerde el mismísimo
concepto de lo que la libertad significa, emergido del marco de la tradición
judía y cristiana. En las Sagradas Escrituras podemos ver el despliegue de la
historia de la libertad: primero, en el Jardín del Edén, procediendo a través de
los mandamientos que tratan abiertamente con las cuestiones de lo mío y tuyo,
igual que la santidad del matrimonio y la importancia de decir la verdad. Todo
esto, nos lleva inexorablemente a esa idea de libertad tan fundamental para el
orden social.

Es cierto que la idea de libertad encuentra ecos en otras
culturas, ya que la verdad es universal. Aun así, las tradiciones Judía y la
Cristiana, proporcionan un entendimiento sorprendentemente coherente de las
bases propias de la libertad tal cómo las entendemos, con fuerte énfasis en la
dignidad inherente al ser humano y la legitimidad moral de la propiedad privada,
del basamento ético del avance social y económico, de los límites del Estado.
Todo lo anterior es intrínseco a las implicaciones sociales de la fe.

En
la Cristiandad, la dignidad inherente al individuo, en particular, es precedente
al Estado o a la tribu. Es por eso, en la historia de la fe hemos encontrado
inescrupuloso, que, por ejemplo, un hombre mate a su hijo. Ahora, en algunas
culturas, matar es aceptable si el niño muestra un cierto nivel de desobediencia
o falta de respeto.

No es así en la Cristiandad. Con la importancia que
la familia tiene, el individuo es aun prioritario y sus derechos no pueden ser
violados, ni siquiera por sus padres. La elección de un esposo, de acuerdo a la
ley y tradición cristiana, es una cuestión que no puede ser forzada por los
padres. La misma dignidad se muestra hacia los ancianos quienes no son
asesinados en una sociedad Cristiana, sino más bien, reverenciados.


Profesor Felice: Y todo esto tiene implicancias con
la clase de sistema económico y político que se desarrolló en la
Cristiandad.


Padre Sirico: A través del tiempo, de hecho guió
hacia un orden económico que le garantiza a los individuos el derecho de poseer,
crear, contratar y prosperar. Pero, estos derechos estuvieron, también, atados a
un sentido profundo de obligación moral y social.

En el siglo II,
encontramos en Antioch la primera gente en autodenominarse “Cristianos”, gente
evangelizada por los mismos apóstoles. La documentación de ese período revela
que una plaga se desató y casi todos fueron escapando hacia la periferia de la
ciudad. La gente afectada por la enfermedad quedó atrás. Un soldado Romano mandó
un rescripto a Roma donde destacaba un hecho curioso: “Hay personas en Antioch
que no están enfermas pero que se ha quedado para cuidar a los moribundos,
corriendo un gran riesgo. Esta gente [él remarcaba] son los seguidores de
Jesús.”

Era contrario a la cultura de ese entonces hacer semejantes
cosas. La antigüedad nunca había producido algo similar a aquel nivel de respeto
por la dignidad humana. En la Edad Media, dicha preocupación moral se
institucionalizó dentro de la estructura de las casas religiosas. La gente se
acostumbró a llevar a los enfermos a que los cuidaran en los monasterios y
conventos. Se les daba el primitivo cuidado médico que hubiera y se los guiaba a
una muerte sagrada. Éstos eran los primeros hospicios y la base de los
hospitales tales como los conocemos hoy.

No es accidental que tengamos
estas instituciones, que generalmente creamos que los individuos poseen derechos
que no pueden ser transgredidos, que creamos que la gente tiene una dignidad
inherente. La fuente de todo eso es la fe. Preguntarse si tales instituciones y
presunciones culturales podrían haberse invocado más allá de la Cristiandad, es
un ejercicio inválido; es un hecho que la Cristiandad los trajo, y la conexión
causal es suficientemente clara como para ser observada por cualquier estudioso
honesto.

Profesor Felice: Mucha gente ve a la
Cristiandad como una fuerza política y como una amenaza potencial a la
libertad.


Padre Sirico: Es notorio. La totalidad de la era
cristiana ha involucrado el despliegue sistemático de la idea de que la Iglesia
y el Estado tienen funciones separadas y distintas dentro de la sociedad. Desde
los comentarios de Nuestro Señor referidos a lo que le pertenece al César y lo
que le pertenece a Dios, a San Agustín, a la visión de Juan Calvino sobre la
soberanía dividida, a San Roberto Bellarmine, a las II Declaraciones sobre la
Libertad Religiosa del Vaticano, vemos a la Cristiandad trabajando hacia una
posición que no sólo defiende, sino que custodia los derechos de la gente en
contra del Estado. Siendo así, yo debería pensar que un mayor compromiso de los
Cristianos en la política resultaría en un incremento de la libertad personal
más que en un descenso.

¿Cuáles son las ideas religiosas detrás de la
Revolución Francesa, de la Revolución Bolchevique y el Socialismo Nacional – los
tres episodios históricos que fueron la fuente de los más fatales eventos
políticos por la libertad ? . Los supuestos religiosos detrás de cada uno,
fueron los seculares, ateos y paganos. ¿Por qué la gente no le teme a estos
movimientos como una posible amenaza a su libertad hoy en día? Tal vez, no son
una amenaza, sin embargo la experiencia sugiere una tendencia a creer que sí.


Si miramos a lo que se da despectivamente en llamar “la derecha
religiosa” en los Estados Unidos, ¿qué es lo que ellos quieren?. Quieren que el
gobierno esté fuera de la educación, fuera de las artes, de las iglesias y del
intento de manejar la vida familiar. Contra lo que están peleando, en mayor
parte, es contra la usurpación del gobierno en áreas, que en mi opinión, creen
con justo derecho, deberían ser atendidas por la sociedad civil, incluyendo a la
familia y a la iglesia. En otras palabras, ellos están, con unas pocas
excepciones, peleando contra la usurpación de la libertad.

Profesor Felice: ¿Cuál es el origen de la idea de que el Estado no
tiene derecho sobre el alma?


Padre Sirico: Cuando Jesús aclaró
que había aspectos de la vida que le pertenecían a Dios y no al César, estaba
rememorando una anterior sensibilidad judía. El antiguo Israel tenía cortes que
no eran estatales, sistemas legales que no estaban administrados por reyes, sino
en cambio, por profetas.

Algunos de los escrito anti-estatistas más
importantes vienen de las escrituras judías. Recordemos el pasaje donde la gente
demanda que David sea el rey y él les recuerda lo que el rey hace: impone
tributos, inicia guerras, invade y destruye familias.

También
encontramos en la historia judía el tema constante de la esclavitud y la
sumisión opuesto a la redención y la liberación, y la distinción es muy clara.
Estos temas resonaron muy fuertemente en el movimiento antiesclavista de la
historia estadounidense. De hecho, el tema de abandonar el cautiverio y
encontrar la tierra prometida de la prosperidad y la libertad proveyó la
metáfora para todos aquellos luchando por su liberación aún hoy.

El
poder inspirador de esta historia no debe ser desestimado. Ciertamente, los
primeros Cristianos que lidiaron con el gobierno tiránico de Roma, no lo
desestimaron. Lo que la Cristiandad hace es elevar este tema a un nivel cósmico
en cuanto a la necesidad de liberación de la esclavitud del pecado y su
estructura institucionalizada.

Entrevista realizada en Roma por
Flavio Felice, filósofo político, actualmente disertante en la Universidad
Laterana de Roma, Italia. Originalmente publicada por el Acton Institute.

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