Economía y Sociedad, Política

La OMS plantea una agenda ética cuestionable

“La Organización Mundial de la Salud, parte de la ONU, ha declarado a la obesidad una crisis de “proporciones epidémicas” en el mundo desarrollado, con 300 millones de personas en todo el mundo calificadas como “obesas”. La ONU lo enumera entre los principales ´riesgos evitables´, junto con el sexo no seguro. La realidad de la vida en el mundo desarrollado convierte esta agenda en algo genocida como poco”.

Políticas Públicas

 


La Organización Mundial de la Salud, parte de la ONU, ha declarado a la obesidad una crisis de “proporciones epidémicas” en el mundo desarrollado, con 300 millones de personas en todo el mundo calificadas como “obesas”. La ONU lo enumera entre los principales ´riesgos evitables´, junto con el sexo no seguro. La realidad de la vida en el mundo desarrollado convierte esta agenda en algo genocida como poco.


 


Daniel J. Hoffman, de la Universidad de Columbia, compara en un gráfico el Índice de Masa Corporal en determinados países a lo largo de los últimos 50 años y descubre un paralelo con la urbanización en el informe “La obesidad en los países desarrollados: causas e implicaciones” redactado para la OMS. También descubre mayores gastos de salud conforme crecen las economías en los países desarrollados. Estas correlaciones, con las proyecciones de que “en menos de 25 años se anticipa que casi dos tercios de la población mundial residirá en ciudades”, forman la base de la afirmación de que la obesidad amenaza económicamente al mundo en desarrollo.


 


Al tiempo que admite la ausencia de investigación sobre cualquier impacto económico de la obesidad en los países en desarrollo, escribe “las especulaciones… pueden hacerse utilizando los datos de los países desarrollados”. Cita los estudios en países desarrollados, encontrando asociaciones entre la obesidad y la reducción de la productividad, incluyendo una que afirma que “los obesos” son la mitad de productivos que “los sanos”. Hoffman opina que mientras que los gordos contribuyen menos a la economía mundial, exigen mucha más comida y tienen más gastos de salud, porque están enfermos crónicamente. “Históricamente, los sistemas de sanidad de los países en desarrollo han sido diseñados solamente para tratar y gestionar enfermedades graves”, escribe. Cuestiona si podrían acomodar la enorme tasa de enfermedades crónicas vinculadas a la obesidad.


 


Este informe de la ONU utiliza cálculos de los “costes de la obesidad” para apoyar que “los obesos” son sumideros insanos de los países desarrollados. Estos estudios, sin embargo, son prodigios de creatividad. Incluyen costes indirectos a partir de los salarios reducidos como resultado de la discriminación en el empleo, la educación y la cobertura de los seguros de salud. También añaden a los costos los precios de los tratamientos de pérdida de peso, y utilizan modelos de computación para proyectar los costes de tratar todos los cuadros asociados a la obesidad que se encuentran en la literatura médica. Como puede suceder en la construcción de modelos por ordenador, pueden darse errores que no son obvios. En el estudio citado por los investigadores canadienses liderados por C. Laird Birmingham, por ejemplo, el 80% de los gastos “vinculados a la obesidad” eran debidos solamente a enfermedades cardiacas, diabetes del tipo dos e hipertensión, que en realidad se encuentran en personas de todo peso, y cuyo riesgo se incrementa con la edad. A continuación, hinchaban los gastos médicos atribuibles a “los obesos” definiendo obesidad como Índice de Masa Corporal de 27 o más – lo que en realidad califica como “sobrepeso” a la mayoría de la población.


 


Hoffman ha predicho que las ganancias de peso limitarán la capacidad de trabajo y estancarán o invertirán el desarrollo económico, aunque admite que “esta idea no se ha explorado extensamente”.


 


En realidad sí ha sido explorada, pero sucede que Hoffman y la ONU continúan ignorando las realidades positivas de los países desarrollados. Cuando la gente tiene acceso a más comida y se reduce la presencia de la inanición, el peso y la altura medios de la población se incrementan, pero también la productividad, las oportunidades educativas, la prosperidad y la esperanza de vida. Mientras que un tercio de los norteamericanos son clasificados como “obesos”, el Departamento de Comercio acaba de anunciar que los ingresos en Estados Unidos se están incrementando al mayor ritmo hasta la fecha este año, desplazando al crecimiento del gasto. Un niño norteamericanos tiene una esperanza de vida de 77 años, en comparación con los apenas 33 años de un niño del África subsahariana.


 


La ONU ha centrado sus objeciones a la globalización y al impulso de las influencias occidentales en la dieta. “El influjo de supermercados internacionales está creando cambios desconocidos en la dieta de las poblaciones”, afirma el informe de la FAO. “Es importante prevenir que [los países en desarrollo] sucumban a los peligros de la comida procesada y las dietas occidentales” incluyendo grasas, carnes, dulces y refinados. Para limitar o invertir la tendencia del sobrepeso y la obesidad, la OMS defiende más frutas y vegetales, y políticas públicas “para incrementar la vigilancia de personas con ligero sobrepeso en las poblaciones pobres… y guiar las actitudes sociales hacia el peso y la talla corporal sanos”.


 


Ésta es una agenda moralmente corrupta para una organización cuya misión desde su fundación en 1945 es “liderar los esfuerzos internacionales para acabar con el hambre”, con atención especial a los países en desarrollo, hogar de la mayor parte de los pobres y hambrientos del mundo. Un estudio de más de 140.000 niños en 34 países en el número de mayo de Obesity Review descubre que apenas un quinto de los países tenía tasas de “obesidad infantil” que alcanzaran rozando el 3%. La obesidad no es una crisis mundial.


 


Contraste con un informe de la FAO del 2000 en el que encontraba una media de 33,2% de niños malnutridos en los países en desarrollo. El Estado de la Infancia Mundial 2005, de UNICEF, informaba de que entre el 30 al 32% de los bebés nacen con bajo peso corporal. Entre los niños de menos de cinco años de edad, entre el 17 al 46% están muy por debajo del peso, con más del 16% fuertemente malnutrido. El hambre deja a millones de niños en desarrollo retrasados y vulnerables a enfermedades.


 


Compare con los 300 millones de personas en todo el mundo de los que la OMS afirma que son “obesos” y limítese a considerar los niños del mundo. En los países en desarrollo, uno de cada tres niños (más de 500 millones) no tiene acceso a instalaciones higiénicas; uno de cada cinco (400 millones) no tiene acceso a agua potable; más de 640 millones carecen de techo; y 270 millones carecen de acceso a servicios de salud. En comparación con los escritos hipotéticos acerca de la obesidad, estos riesgos sanitarios sí que matan de verdad. Según la UNICEF, la mayor parte de las 10,6 millones de muertes infantiles antes de su quinto cumpleaños podrían haberse evitado.


 


Igualar la obesidad con las enfermedades de transmisión sexual es especialmente repugnante. El 90% de los casos de VIH / SIDA se dan en países en desarrollo, y 2,9 millones de personas murieron del virus en el 2003, con otros 4,8 millones más que acaban de ser diagnosticados. Y dejó a 15 millones de niños huérfanos, que morirán de hambre.


 


Para aquellos que encuentran “el sobrepeso simplemente horrible” e “inaceptable desde un punto de vista moral”, la mayoría de las personas consideraría inmoral centrarse en las pequeñas cifras de los que tienen suficiente para comer, al tiempo que se deja a centenares de millones más sufrir y morir de hambre y de enfermedades.

Sandy Szwarc es periodista experta en temas alimenticios y escribe para múltiples medios como Competitive Enterprise Institute, Tech Central Station, es la autora de Fishy Advice: An Examination of the Evidence and Politics Surrounding the Dangers of Methylmercury in Fish and Mercury Emissions (Competitive Enterprise Institute, Issue Analysis, December, 2004). Ssu artículos también han aparecido en Bon Appetit, Gourmet, Saveur, Washington Post, Los Angeles Times, Newsday, Austin Chronicle, Dallas Morning News, Good Life, New Mexico Magazine, Christian Science Monitor, Hemisphere Magazine, Mountain Living, Cooking Light, East Mountain Telegraph, y lbuquerque Journal.


Fuente: TechCentralStation

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

No se encontraron resultados

Menú