Política

La ONU aprueba una resolución de apoyo al plan Baker para el Sáhara

Aunque no se adoptó por consenso, por la abstención de Marruecos, la ONU respalda la autodeterminación del pueblo saharaui como salida válida a este conflicto.

CON MÁS ABSTENCIONES QUE APOYOS
El Comité de Descolonización de la ONU ha aprobado una resolución de apoyo al
plan Baker para el Sáhara Occidental con una votación que ha dado un resultado
de 52 votos a favor, 89 abstenciones y ninguno en contra. Entre las abstenciones
se encontraban la del Reino de Marruecos y la de la Unión Europea (UE), lo que
derivó que la resolución no se adoptase por consenso al no tener el visto bueno
de Marruecos.

El embajador de Marruecos ante la ONU, Mohamed Benouna,
explicó su abstención argumentando que se debe a que en el documento no se
menciona al actual enviado especial del secretario general en el Sáhara
Occidental, el peruano Álvaro de Soto.

Así declaró que “Argelia ha
decidido ignorar al representante especial, Álvaro de Soto, lo que significa que
está bloqueando los esfuerzos para buscar una solución política a la disputa y
negando su rol como mediador”.

De Soto substituyó al ex secretario de
Estado norteamericano, James Baker, que fue nombrado enviado especial de la ONU
en el Sahara el 17 de marzo de 1997 y que dimitió el pasado 11 de junio.


Apoyo a Annan

Como todos los años,
la Comisión de la Asamblea aborda los asuntos de la descolonización y revisa la
cuestión del Sáhara Occidental. Tradicionalmente las deliberaciones terminan con
la adopción de una resolución que se suele aprobar con consenso.

La
resolución respalda el plan Baker, que contempla la autodeterminación del pueblo
saharaui, “como solución política óptima basada en el acuerdo de las dos partes,
Marruecos y el Frente Polisario”. Esta resolución, además, expresa su firme
apoyo a las gestiones del secretario general, Kofi Annan, para encontrar una
solución política “mutuamente aceptable” para el Sáhara Occidental.

Por
esta razón, el texto insta a todas las partes y a los Estados de la región a que
cooperen plenamente con Annan y pide a éste que presente un estudio en la
próxima sesión de la Asamblea General, que será dentro de un año, que informe
sobre la implementación de la resolución.

Discusiones vanas

A pesar de que la resolución
ha estado precedida de un debate, en algunos casos tenso, sobre todo entre
Marruecos y Argelia, y de que los argelinos intentaron modificar el texto para
introducir algunos de los cambios propuestos por Marruecos, no se alcanzó un
consenso.

Marruecos presionó para que la resolución se actualizara
respeto a otros años e incorporara el papel político que debe desempeñar por De
Soto, quien ya inició en septiembre sus primeros contactos con las partes y
países vecinos en la búsqueda de una solución a la disputa.

Sin embargo,
las modificaciones al texto presentadas por Argelia no dejaron contentos ni a
los representantes de Rabat ni a los miembros de la UE que también se
abstuvieron en la votación.

El embajador argelino, Addalá Baali, acusó a
Marruecos de cambiar de actitud y no aceptar el texto revisado en el que se
incluyeron sus demandas.

Para el RASD, una
victoria


Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de la
República Arabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Salem, manifestó en un
comunicado que la resolución recién adoptada “reafirma la validez del Plan de
Arreglo apoyado por el Consejo en 1990 y el plan de paz elaborado por Baker en
el 2003”. Ambos planes contemplan la celebración de un referéndum de
autodeterminación para el Sáhara Occidental, a lo que se opone firmemente
Marruecos.

La adopción de la resolución fue considerada por el ministro
saharaui como una victoria para la RASD y el Frente Polisario y según éstos,
demuestra “un rechazo categórico a la política colonial de Marruecos en el
Sáhara Occidental”.

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