Putin, Lvrov y Medvedev se siguen mostrando como los principales valedores del régimen sirio. Su apuesta por la negociación se ha convertido en un cheque en blanco para que Al Assad acentúe la masacre de sus compatriotas.
Vladimir Putin sigue empleando el concepto de “situación interna siria”, añadiendo que Rusia condena cualquier tipo de violencia, con independencia de donde proceda. Mientras tanto, Lvrov se reunió en Damasco con Al Assad con el objetivo de que todas las fuerzas políticas inicien un diálogo. China ha obrado de un modo parecido: rechaza las críticas internacionales por sus vetos y cree que Siria puede avanzar por la senda de la estabilidad y la prosperidad con la ayuda de la comunidad internacional (
El País).
Lvrov tuvo en Damasco un “recibimiento multitudinario” y recordó el deseo que le transmitió a Al Assad: que los pueblos árabes vivan en paz y en concordia (
ABC). Desde el gobierno ruso se insiste en que Estados Unidos busca aplicar en este escenario el guión libio: “sanciones internacionales, embargo aéreo, intervención militar occidental y cambio de régimen” (
El Universal).
Quien ha expresado igualmente su punto de vista es Medvedev que insistió en la importancia de “conseguir consensos para el arreglo de la crisis, sin injerencia exterior y con pleno respeto de la soberanía siria”. Insistió en la importancia de no interferir y
“condenamos cualquier tipo de violencia independientemente de donde provenga, pero no se puede actuar como un elefante en una cacharrería. Hay que dejar que la gente decida por sí misma” (
El Universal).
El punto de vista Rusia y China nada tiene que ver con el de la comunidad internacional ni con el de la ONU.
ABC ofrece un recorrido por el conjunto de reacciones que se vienen produciendo. Navi Pillay ha urgido a que se rompan los vínculos con Damasco y sobre todo, que se tomen medidas efectivas para proteger al pueblo sirio.
La retirada de embajadores es ya un hecho y si primero fueron Reino Unido y Estados Unidos, otros países como Italia, España o Francia hicieron lo propio, lo que no ha sido del agrado de Lvrov (
La Tercera). Desde la ONU, el veto de Rusia y China se ha interpretado como algo que ha avivado la disposición de Al Assad a matar, con un deterioro más que evidente de la situación humanitaria en las ciudades sirias, en especial en Homs (
El Mundo).
En efecto,
La Razón ofrece una noticia en esta dirección y es que en la ciudad de Homs murieron 18 bebés que nacieron prematuros debido a los cortes de luz en los hospitales y para uno de los principales representantes del CNS, Ahmed Ramadán
“ahora el régimen bombardea centros médicos y hospitales de campaña y corta el suministro de los hospitales”.
El Observatorio Sirio de los Derechos del Hombre informó que decenas de personas han muerto en la última noche como consecuencia de los ataques, con las tropas de Al Assad bombardeando las reservas de agua y los postes eléctricos (
El Periódico). Otro testimonio relevante es del opositor Omar Chaker
“desde el alba hay bombardeos extremadamente intensos. Utilizan cohetes y obuses” (
Clarín).
De hecho, Estados Unidos se plantea enviar ayuda humanitaria a Siria, explicó el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney, aunque al mismo tiempo trabaja para aislar al régimen de Al Assad y cuestionó el encuentro (y las propuestas de reforma) entre Lvrov y Al Assad. Finalmente, John McCain se ha pronunciado y señaló que su país no debería perder de vista la opción de armar a la oposición siria (
La Vanguardia).
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