A Barack Obama le crecen los problemas en todo lo referido a sus planes de reforma sanitaria. El último frente que se la ha abierto tiene como escenario las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos. Está formado por senadores y representantes tanto republicanos como demócratas que temen que el dinero público que se dedique a dar cobertura sanitaria a los ciudadanos pueda servir para financiar abortos, algo a lo que se oponen.
Oposición en el Congreso y el Senado
Los oponentes al aborto citan el precedente de una prohibición de uso del dinero de los contribuyentes para pagar el aborto voluntario dictaminada hace treinta años, según informa el New York Times. Los legisladores partidarios a esta práctica también se oponen a este aspecto de la reforma, pero por un motivo diferente. Sostienen que la reforma eliminaría del mercado los planes privados que cubren la práctica del aborto (un 50 por ciento de los seguros ofrecidos por los empleadores, según la Kayser Family Foundation). De esta manera, según su opinión se empujaría a las mujeres que están cubiertas por estas pólizas a no someterse a la interrupción voluntaria del embarazo.
Este asunto se presenta como una prueba del cumplimiento de las promesas electorales de Obama, que apoyó en su campaña en derecho de las mujeres a abortar pero quiere encontrar un punto de encuentro a quienes rechazan esta práctica. Durante meses, el presidente de Estados Unidos ha dicho que el dinero público no se utilizaría para pagar abortos voluntarios. Sin embargo esta toma de posición carecía de concreción, puesto que en todo momento la Casa Blanca se ha negado a explicar en qué consiste en concreto esa oposición.
Aunque los dirigentes demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes tratan de obtener el apoyo de todos los miembros de sus grupos parlamentarios, no terminan de lograrlo. Los líderes del partido del presidente en el Congreso sostienen que, tal como se plantea la reforma, se respeta el espíritu de la prohibición al obligar a las aseguradoras a separar en su contabilidad las subvenciones de los pagos privados. Así, dicen, el dinero para practicar el aborto no podría proceder de los ingresos procedentes de la administración. Sin embargo, este argumento no convence a los detractores.
Al menos 31 demócratas de la Cámara de Representantes han enviado cartas a la presidenta de la Cámara, Nancy Pelusi, instándole a permitir una votación para proscribir el uso de subvenciones para pagar abortos. De ellos, 25 firmaron una misiva en este sentido junto a más de cien legisladores republicanos. El líder de los opositores al aborto entre los representantes demócratas, Bart Stupak (Michigan), dijo que tiene el compromiso de cuarenta miembros de su grupo para boquear la reforma si no se incluyen estas restricciones.
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