¿No deben los países y organizaciones cooperantes seguir apoyando a estos países de renta media con el fin de que esa tendencia sea irreversible…?
La XIX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada este año en Estoril, Portugal emitió, nuevamente, un comunicado especial sobre la categorización de “renta media” que reza así en su tercer párrafo:
“Consideramos que los países latinoamericanos son altamente heterogéneos y sus realidades sociales no se ven reflejadas adecuadamente en la categorización de renta media. La realidad socioeconómica de los países iberoamericanos en desarrollo es bastante diversa, requiriendo que la comunidad internacional donante brinde cooperación focalizada, de acuerdo a los niveles y condiciones de desarrollo de los receptores, en la que se tomen en cuenta criterios adicionales al PIB per capita en la asignación de recursos.”
No pretendo, mediante este breve escrito, poner en duda los aspectos técnicos con los cuales muchos países desarrollados denominan a otros como de “renta media” lo que implica, en la práctica, que no son prioridad a la hora de recibir cooperación de la comunidad internacional. Para eso están los tecnócratas de las organizaciones nacionales y multilaterales de los países desarrollados.
Sin embargo, no dejo de pensar que esta denominación se asemeja a lo que llamo el Síndrome del Hijo Desafortunado. Como asesor de banca privada y en especial de planes de sucesión, me he encontrado en la literatura y en la práctica con casos como éste:
Los padres deben dejar su patrimonio a dos hijos y se encuentran en una encrucijada: un hijo que asumió los valores de su familia y se convirtió en un ciudadano productivo y un buen hombre de familia y otro que, por motivos ajenos o no a su voluntad, ha hecho de su vida un desastre. Por ejemplo; el primer hijo estudia, obtiene una maestría, se casa, es miembro de organizaciones civiles, es un buen ciudadano, un buen padre, buen esposo, de solvencia moral y económica intachable. El segundo hijo es mujeriego, divorciado dos veces y jugador empedernido o bien sufre de adicciones, es un problema. Este último es el que, constantemente, pide ayuda económica a sus padres para salir de los negocios malos, las deudas, para pagar el mantenimiento de su casa y la pensión de sus hijos. Tiene a sus padres como rehenes emocionales, se hace la víctima. Su vida es un desorden financiero, lleno de negocios dudosos y pocos valores sociales y morales.
Resulta que los padres al momento de distribuir la herencia, se inclinan a dejarle al segundo hijo la gran parte de sus bienes en un fideicomiso o en una fundación ya que en su ausencia saben que éste necesitará de esos bienes para llevar una vida decorosa. Pero ¿no están esos padres castigando al primer hijo? ¿A aquél que hizo lo que ellos deseaban y que se convirtió en un hijo ideal y buen ciudadano?
Es comprensible que los padres quieran favorecer al hijo desafortunado. Después de todo, el otro hijo es un éxito y sabrá sortear lo que la vida le presente con lógica, prudencia y honestidad. Pero ¿es esto justo?
De igual forma veo la denominación de renta media a los países que, debido a la cooperación de los países desarrollados y/o a sus propias iniciativas, salen de un estatus de renta baja y pasan a renta media. ¿No será que hacen lo que exigen y sugieren los países donantes más desarrollados, las organizaciones multilaterales de cooperación y ahora se ven castigados por el simple hecho de haber mejorado su situación económica?. Resalto económica ya que el PIB, por ende el término renta media, no mide la situación social y política de cada país.
¿No deben los países y organizaciones cooperantes seguir apoyando a estos países de renta media con el fin de que esa tendencia sea irreversible y que sean un ejemplo para que el resto de los países de renta baja, que reciben más cooperación, tengan un incentivo para hacer los ajustes sociales, económicos y políticos necesarios?
¿Hasta cuándo deben los países desarrollados y los organismos multilaterales seguir apoyando, a costa de otros que han cumplido con sus sugerencias y/o exigencias, a países que no avanzan y que los fondos recibidos terminan en manos de pocos o en beneficio de pocos?
¿Por qué castigar al hijo bueno?
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