La financiación vía aportaciones de los miembros no es suficiente para mantener la Unión. Por eso se ha presentado ahora un plan basado en los impuestos.
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Domingo, 19 de julio 2026
La financiación vía aportaciones de los miembros no es suficiente para mantener la Unión. Por eso se ha presentado ahora un plan basado en los impuestos.
COMISIÓN EUROPEA
La recaudación de las tasas sobre la energía, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) o la fiscalidad de sociedades son las fuentes de financiación planteadas por la Comisión Europea a partir de 2014 para fundamentar el sistema de financiación de la UE.
En la actualidad, la Unión se nutre de las aportaciones directas de los Estados miembros en función de su riqueza (cerca de un 73% del total), así como de parte de la recaudación del IVA, los aranceles aduaneros y otros recursos propios.
En la presentación esta semana del informe anual de la CE se advertía de que las actuales líneas de financiación son “decrecientes”, y aseguraba que el modelo general de obtención de fondos “ha perdido transparencia” con el paso del tiempo.
De ahí la propuesta basada en esos tres pilares, cuyas posibilidades de éxito, según la propia comisión, depende “de la voluntad política” de los distintos gobiernos. El proceso ahora consiste en que de la comisión el plan pasa a ser considerado por el Consejo de la UE, que discutirá las tres opciones propuestas, antes de proponer una “Hoja de Ruta” hacia la instauración de un sistema “genuino de recursos fiscales propios” para 2014.
Tres fuentes de financiación
En el caso de las tasas sobre la energía, la Comisión propone dirigir hacia las arcas comunitarias la recaudación de los impuestos sobre los carburantes en el transporte por carretera y, tal vez, sobre el consumo de fuel y las emisiones contaminantes del transporte aéreo, si se suprimiese la exención fiscal internacional de que se beneficia este sector.
Por lo que se refiere al IVA, la medida se traduciría en incrementar el tramo del impuesto que se destina a la UE, en detrimento del que se quedan las administraciones nacionales.
Este segundo modelo, puntualizó la CE, tendría las ventajas de no incrementar “la carga fiscal” que soportan los contribuyentes europeos y de hacer “más comprensible” para el ciudadano el mecanismo de financiación de la Unión.
La tercera alternativa sería la obtención de fondos a partir de la recaudación de los impuestos sobre las empresas. Bruselas admite que aplicar esta opción “llevaría más tiempo” por los condicionantes “políticos” y administrativos que implica, ya que sería necesario un acuerdo político previo sobre la armonización de la fiscalidad de sociedades en los Estados miembros, antes de instaurar una tasa mínima que garantizase la financiación de la UE.
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