Política

La unidad entre los países andinos, clave en su negociación del TLC

Ayer comenzaron en Cartagena de Indias (Colombia) las negociaciones para lograr un Tratado de Libre Comercio entre el país anfitrión, Ecuador y Perú con EEUU.

CONCLUIRÁ EN 2005
Esta primera ronda de la negociación vino acompañada de protestas de los
trabajadores, muchos de ellos estatales, que se oponen a una negociación
comercial con Estados Unidos, y por ello han convocado manifestaciones en varias
ciudades del país.

La ministra de Comercio Exterior de Ecuador, Ivonne
Juez de Baki, se mostró respetuosa de las protestas anunciadas. “Siempre en
todos los lugares donde se tratan estos temas hay grupos que están en contra”,
señaló. Además, considera que la oposición se da porque no ha existido la
suficiente información sobre lo que supondrá este acuerdo.

Las
negociaciones se llevarán a cabo a lo largo de unas ocho rondas, la mitad de
ellas en Estados Unidos, en cuya capital, Washington, se espera finalicen a
comienzos de 2005. A esta primera ronda que acaba de comenzar los gobiernos de
los tres países aseguran llegar unidos, actitud que será la base de su
estrategia negociadora.

“La experiencia de otras naciones como las
centroamericanas demuestra que los Estados Unidos aprovechan cualquier fisura
que encuentren. Por eso tenemos claro que la unidad fortalece nuestra capacidad
de negociación”, afirmó Hernando José Gómez, jefe de la delegación colombiana,
en declaraciones recogidas por el diario de Cali El País.

Hasta enero de 2005

La de hoy será la primera
de al menos ocho rondas de negociación que se extenderán hasta febrero del 2005,
cuando el TLC estará listo para la aprobación de los respectivos Congresos de
las cuatro naciones. A partir de hoy, miércoles, comienza la parte más dura de
la negociación, cuando las 23 mesas de discusión que congregan a unos 200
negociadores se reunirán a puerta cerrada.

Está previsto, sin embargo,
que en esta primera ronda apenas se avance en asuntos de forma, como la
metodología de discusión y la sincronización de agendas de trabajo.

A
partir de allí los equipos de negociación deberán desarrollar una extensa agenda
que cubrirá temas como el acceso a mercados de productos industriales, agrícolas
y servicios, medidas sanitarias y fitosanitarias, administración aduanera,
compras estatales y servicios financieros, entre otros.

Por otro lado
está la esperanza de que del acuerdo surjan nuevas oportunidades de negocio para
impulsar el crecimiento económico, generar empleo y promover el bienestar en
tres naciones que padecen un flagelo común: el cáncer del narcotráfico.

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