Política

Larga ovación a Aznar en el homenaje a Gregorio Ordoñez

Ni los terroristas, ni sus cómplices, ni sus ayudantes, ni sus colaboradores pueden tener ninguna retribución, en ningún caso y nunca, ni por matar, ni por dejar de matar”, abundó el ex presidente, quien recordó palabras de Gregorio Ordóñez para proclamar que “no puede negociarse nada con los asesinos, ni ceder ni un milímetro ante ellos”.

En un abarrotado Kursaal

José María Aznar advirtió hoy en San
Sebastián de que “no hay ninguna razón para apartarse” de la “única política
antiterrorista” que ha conseguido “que la derrota de los terroristas sea la
única esperanza auténtica que hoy se puede tener”.


Aznar pronunció estas palabras en el
Kursaal de San Sebastián durante su intervención en el acto de homenaje al
dirigente del PP asesinado por ETA Gregorio Ordóñez, de cuya muerte se cumplen
mañana 10 años, y en el que también tomaron la palabra la viuda de Ordóñez, Ana
Iribar, la presidenta del PP vasco, María San Gil, el eurodiputado Jaime Mayor
Oreja, el filósofo Fernando Savater, y las familiares de víctimas de ETA
Cristina Cuesta y Maite Pagazaurtundua.

El acto, que abarrotó el cubo pequeño del
Centro Kursaal, comenzó con la emisión de un documental realizado por Antxon
Urrosolo que incluye imágenes y declaraciones de Ordóñez y testimonios de
personas que lo conocieron, quienes repasan la trayectoria política y humana del
político asesinado.

Aznar, presentado como el hombre que ha
acabado con la “mentira de la imbatibilidad de ETA” y recibido con una larga
ovación del público puesto en pie, exigió que queden desechados “atajos” en la
lucha contra el terrorismo y alertó de que “habrá quien pretenda volver al
laberinto señalando rutas más fáciles o caminos más cortos a cambio de volver
atrás en la senda recorrida”.

Insistió en que la única esperanza sobre
el fin de ETA se deriva en perseverar en la “única política” que conduce a su
“derrota” de los terroristas y que fue aplicada durante su mandato “con el
acuerdo y con rigor”.
“Ni los
terroristas, ni sus cómplices, ni sus ayudantes, ni sus colaboradores pueden
tener ninguna retribución, en ningún caso y nunca, ni por matar, ni por dejar de
matar”, abundó el ex presidente, quien recordó palabras de Gregorio Ordóñez para
proclamar que “no puede negociarse nada con los asesinos, ni ceder ni un
milímetro ante ellos”.

El ex presidente, en su primer discurso
público sobre la situación del País Vasco desde la aprobación del llamado Plan
Ibarretxe, denunció la “estrategia inhumana de terror y exclusión” que primero
“con un pacto”, en alusión a Lizarra, “y hoy con un plan”, en referencia al
proyecto de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, “sigue definiendo los
objetivos por los que pujan los que han decidido que hay que destruir el
Estatuto, que la Constitución tiene que ser expulsada del País Vasco y que
España tiene que ser desgajada al precio que sea”.

Tras evocar la lucha de Ordóñez por la
libertad, Aznar apuntó que “no todos compartieron la misma esperanza ante una
política que con los años iba a dejar a los terroristas en la situación de mayor
debilidad de su historia”.
El
ex presidente animó a los presentes a que apuesten por el “sí” a la Constitución
como marco de convivencia y les reclamó que “no se malgaste ningún sacrificio,
para que no se pierda ningún esfuerzo de los que ha exigido la causa de la
libertad en esta tierra”, como el protagonizado por Gregorio
Ordóñez.

Otro de los
discursos con carga política fue el del presidente de Honor del PP vasco, Jaime
Mayor Oreja, quien opinó que a Ordóñez, aparte de ETA, lo mató “el ambiente
político perverso e inmoral que ha presidido y preside en buena parte” su
“querida tierra vasca”.
Mayor
Oreja afirmó que Ordóñez “daba miedo” al nacionalismo vasco “porque era distinto
y singular” y “decía la verdad” cuando “la mentira sigue siendo uno de los
cimientos más sólidos de esta sociedad” y agregó que “a Gregorio lo mató un plan
de ruptura”, un plan que pretendía “romper España” y que “siempre ha estado
presente” en Euskadi.
El
eurodiputado señaló que no sólo hay que decir “no” al plan Ibarretxe, “la
herencia de ETA”, sino que también se debe proclamar el “sí” a la Constitución
“que hoy tantos quieren destrozar y cambiar en España”.

La primera dirigente política en tomar la
palabra fue María San Gil, quien compartía mesa con Ordóñez aquel 23 de enero de
1995 en un bar de la Parte Vieja de San Sebastián cuando un terrorista lo
asesinó a tiros y que hoy recordó que el edil popular “trató a ETA de tú a tú” y
sostuvo entonces que “de lo único que había que hablar con los terroristas era
del color de los barrotes de sus celdas”.
“El día en que normalicemos Euskadi
habremos conseguido que ni su asesinato ni el de tantos otros haya sido inútil”,
concluyó San Gil.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú