Política

Las bolsas europeas se derrumban a pesar del rescate de AIG por parte de la Reserva Federal

Ni siquiera la intervención de la Reserva Federal en AIG, que ha impedido la quiebra de la mayor aseguradora del mundo, ha conseguido que las bolsas europeas dejen de perder valor a marchas forzadas después de la apertura en negativo de Wall Street. El IBEX español se ha desplomado un 2,29 % al cierre de la sesión

El IBEX 35 ha perdido el 2,29%
Los expertos aseguran que el desencadenante de la caída de las bolsas europeas ha sido la apertura en negativo de Wall Street. En el momento de escribir esta noticia, tanto el Dow Jones como el S&P500 acumulan pérdidas superiores al 3%. La Reserva Federal no ha sido capaz de tranquilizar a los mercados ni interviniendo la mayor aseguradora del mundo para que no quebrase.

Hace menos de 24 horas, la FED anunciaba que le iba a proporcionar un préstamo de 60.000 millones de euros a la aseguradora AIG a cambio del 80% de sus activos. De este modo, con un préstamo a dos años, la administración americana intervenía una gran empresa al borde del colapso.

Los mercados europeos reaccionaron como las autoridades estadounidenses esperaban, es decir en positivo y con algo de optimismo, mientras que, después de que se consolidase la tendencia bajista de Wall Street, han sido arrastradas por una corriente con forma de números en rojo y valores en negativo.

Las caídas de las bolsas europeas han sido fuertes: El Eurostoxx 50 (-2,26%), el CAC parisino (-2,14%), el DAX alemán (-1,75%), el FTSE londinense (-2,25%) y el IBEX35 (-2,29%) se han desplomado sobre todo durante la tarde.

A los expertos les ha sorprendido la caída del FTSE, porque los rumores de fusión entre los bancos Lloyds y HBOS deberían haber impulsado el mercado británico. El valor de las acciones del HBOS se había desplomado, entre el lunes y el martes, un 36% ante el peligro de que no pudiera acceder a los 125.000 millones de euros que necesita para refinanciar su deuda.

Un panorama desolador

Esta escandalosa caída de las bolsas viene precedida de semanas y meses de caos e incertidumbre en Wall Street. Lo que empezó como la crisis de las subprime ha provocado un efecto en cadena que no deja a nadie a salvo dentro del sistema financiero.

En poco menos de una semana se ha anunciado que Merril Lynch ha sido comprada por el Bank of America pocos meses después de que sus ejecutivos rechazaran la operación porque el precio que les ofrecían era demasiado bajo.

Un día después, Lehman Brothers, otro icono, se declaró finalmente en quiebra convirtiéndose en la mayor suspensión de pagos de los últimos treinta años. Los posibles compradores prefirieron no afrontar al día siguiente la misma situación que el Bank of America con Merrill, es decir caídas superiores al 20% en el valor de la acción.

En los últimos meses, Freddie Mac y Fannie Mae, que son las entidades que garantizan el 40% de las hipotecas en Estados Unidos y sobre todo las que podrían tener más riegos, porque uno de sus objetivos es facilitar financiación a personas que tienen pocos recursos, han sido intervenidas por el Estado, que podría tener que pagar hasta 180.000 millones de euros para reflotarlas.

El pasado mes de marzo, Bear Stearns, otro gran banco de inversión, fue primero intervenido durante unos días por la Reserva Federal y después vendido con condiciones favorables, respaldadas por el dinero público, a JP Morgan. Los accionistas se escandalizaron por el precio y, tras una subida sustancial, lo dejaron en manos de uno de los mayores bancos del mundo.

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